Bullying: Cuando el colegio se transforma en una pesadilla

El abuso se manifiesta mediante burlas, amenazas, intimidaciones, agresiones físicas, aislamiento,  insultos y agresiones sistemáticas  La gran diferencia que se presenta entre el bullying de antaño y el actual es el uso de nuevas tecnologías, ya que las agresiones pueden ser realizadas a través de teléfonos celulares, mensajes de texto o Internet, mediante el chat, correo electrónico, fotolog y, últimamente, por medio de Youtube.Esto se denomina cyberacoso.

Hostigadores y Hostigados, las causas del abuso

Existen múltiples factores que explican el bullying. Entre los más generales se encuentran elementos socioculturales que influyen en la aparición de este tipo de comportamiento. Vivimos en una sociedad mucho más violenta, en la que se privilegian los logros económicos y el éxito, sin importar muchas veces cómo se consiguen los objetivos.

El colegio juega un rol importante en el manejo de este tipo de situaciones. Pero puede producirse una minimización del problema por medio de mensajes como “son niños, hay que dejarlos” o “a esa edad siempre actúan así”, se tienen que defender solos, lo que manifiesta una subvaloración del tema por parte de las autoridades educacionales.

El entorno familiar también es determinante ya que en el caso de hostigados, se pueden observar grados de sobreprotección, falta de autonomía y poca capacidad para resolver conflictos. Mientras que en el caso de los agresores, por lo general, existen altos niveles de hostilidad, desavenencias entre los padres, métodos y autoritarios de disciplina, que no cumplen su objetivo.

HOMBRES Y MUJERES, un estilo diferente

Por lo general, resultan más agresivos los niños que las niñas. Ellos casi siempre tienen una contextura desarrollada y establecen una dinámica relacional agresiva y violenta con aquellos que consideran débiles y cobardes, manifestando un temperamento agresivo e impulsivo, carente de sentimientos de culpa y empatía hacia el hostigado.

En las mujeres el bullying se produce más indirectamente a través de la exclusión social o difundir rumores, a veces inventados. En ambos casos, estos niños violentos buscan reafirmarse frente a sus pares, pudiendo coincidir este tipo de conductas con el inicio de la pubertad.   

MÚLTIPLES CONSECUENCIAS 

• En la mayoría de los casos, los hostigados sufren graves problemas emocionales, como depresión, ansiedad, trastornos del sueño o de la alimentación: desencadenante de anorexia o bulimia, abuso de alcohol o drogas, intentos de suicidio y suicidio consumado.

• También pueden presentar trastornos psicosomáticos (molestias físicas sin razón aparente) y un importante grado de rechazo escolar que se manifiesta en la escasez de amigos y el desinterés por aprender. Síndrome del domingo a la tarde.

• En el caso de los niños hostigadores, en ocasiones, pueden llegar a ser hostigadores de  adultos, lo  que les puede generar problemas en el trabajo (acoso laboral) y en la vida afectiva, pudiendo presentar trastornos de conducta (conductas delictuales, abuso de alcohol y drogas, entre otras) y negligencia parental.(violencia intrafamiliar)

• En el ámbito escolar, los comportamientos disruptivos en la sala de clases dificultan el aprendizaje de todos los alumnos.

• La violencia escolar constituye un factor de riesgo para el desarrollo de conductas violentas y otros comportamientos de riesgo a largo plazo.

QUÉ HACER ANTE EL FENÓMENO

Tanto los hostigadores como los hostigados, necesitan ser ayudados y requieren apoyo.

Los padres deben estar atentos a lo que les sucede a sus hijos, escuchando las solicitudes de ayuda sin minimizar sus necesidades y observando los posibles cambios de comportamiento y relaciones con sus pares. También deben observar el tono de los mensajes recibidos por Internet, el celular y otros medios.

Es fundamental que los colegios tomen conciencia de la dimensión de este fenómeno y desarrollen planes efectivos para su control y manejo. Lo indispensable es que los testigos de la violencia no se transformen en meros espectadores, sino en participantes activos para detener el bullying. Los colegios necesitan de una política a seguir la mas común utilizada es trabajar en la prevención  luego la detección  y por ultimo la intervención.

También puede existir disfunción en las familias de todos los involucrados, por lo que resulta indispensable realizar un trabajo terapéutico con ellos para mejorar los patrones relacionales alterados.

Necesitan apoyo para poder resolver sus conflictos de manera adecuada dejar fluir la comunicacion, esto se da con tecnicas de mediacion. Cuando las dificultades son más intensas y se asocian a rechazo escolar, síntomas físicos o anímicos, se hace necesario consultar con un especialista.

Comunícate en esta web, para talleres para escuelas padres y alumnos. Sensibilicemos sobre estos temas y preparemos políticas de prevención; es la mejor forma de sanear! No dejemos que el bullying avance.

 

 

Fuente: educachile

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