Cambio de Paradigma El enfoque restaurativo para la gestión de las relaciones y el conflicto en la escuela

El enfoque restaurativo en el ámbito escolar, implementado desde hace dos décadas en diferentes países de influencia foto-face-ninos-nc

 

 

(Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos, entre otros), busca romper con el esquema punitivo de gestión de la convivencia (a tal falta, tal sanción) aportando una nueva perspectiva que plantea la transformación de los conflictos desde la asunción de responsabilidad y reparación de daños. Este enfoque incluye diferentes prácticas reactivas ante una situación de conflicto como los círculos restaurativos, lasconferences y la mediación.

En nuestro país son sobradamente conocidos los programas de mediación que se han consolidado como un mecanismo de utilidad educativa al servicio de la convivencia. A pesar de ello, todavía hoy son muchos los centros educativos que gestionan los conflictos desde el modelo punitivo, es por ello que nos interesa la aportación del enfoque que facilita un nuevo  modelo de gestión convivencial.

Actualmente, el enfoque, además de proporcionar prácticas reactivas a cualquier situación conflictiva dada, plantea también estrategias a nivel proactivo aportando nuevas metodologías para la gestión de las relaciones y el aula, así, podemos decir que alfabetiza emocional y relacionalmente.

Para la gestión restaurativa de las relaciones hace falta poner en práctica una serie de habilidades como la escucha activa, la comunicación asertiva y no violenta, el pensamiento creativo y la empatía. En conjunto, la propuesta pasa por humanizar las relaciones, por lo tanto, está en consonancia con el último informe de la UNESCO (2015), donde se plantea la vigencia y preocupación en relación con dos de los pilares identificados en el informe Delors (1996), concretamente aprender a ser y aprender a convivir y la necesaria humanización de las relaciones y del cambio de rol del docente.

En un momento donde la revolución tecnológica nos reta a renovarnos, se hace más que evidente que el cambio es necesario. La escuela del siglo XXI debe ser diferente pero no solo en la adaptación al ser tecnológico sino que, especialmente, en el ámbito relacional. El docente deja de ser transmisor de conocimiento para ser un facilitador del mismo. Y es justamente en este nuevo rol docente-facilitador del aprendizaje donde las competencias y metodologías que  aporta el enfoque pueden ayudar a establecer las relaciones de manera diferente.

Ser capaces de construir espacios educativos, donde se priorice la persona y no su control, con el objetivo de formar individuos libres y responsables capaces de gestionar las relaciones de manera positiva y los conflictos de manera autónoma y, en definitiva, hacer de los centros lugares donde se pueda ejercer una democracia participativa, donde cada uno pueda desarrollar sus potencialidades al máximo, en un clima positivo y pacífico, es uno de los retos pendientes e ineludibles de la escuela y la sociedad de hoy.

Ahora bien, la propuesta requiere de un cambio de mentalidad y de nuevas estructuras que faciliten su implementación en todo su potencial. En el esfuerzo de transformar las escuelas en instituciones basadas en la norma a instituciones basadas en las relaciones a través del enfoque restaurativo, el sistema rígido, hierático, jerárquico y autoritario de la escuela que busca actitudes de obediencia y conformidad debe ser confrontado (Vaandering, 2013).

Esta confrontación es perturbadora en si misma ya que implica desaprender lo aprendido y salir de nuestra zona de confort. El abandono de la creencia que el castigo es necesario no es fácil aún sabiendo que éste no funciona (MEC, 1010, Khon, 2006). Blood y Thorsborne (2006) afirman que la implementación del enfoque precisa de un cambio de mentalidad, de creencias en relación con la disciplina, de su propósito y de su práctica y de la asunción de los valores propios del paradigma restaurativo: respeto mutuo, empoderamiento, colaboración, valoración del otro/a, obertura, confianza y tolerancia (Hopkins, 2011).

Entonces, ¿cómo se estructura el enfoque?

En primer lugar, tal y como hemos ido apuntando, el enfoque no se plantea como un programa más de gestión de la convivencia sino como un cambio de paradigma, de la manera de concebir la convivencia, las relaciones, el conflicto y, finalmente, la escuela. Como dice uno de sus principales precursores, Howard Zehr (1990), el enfoque requiere de un cambio de lente y del abandono de parámetros de gestión de la convivencia, o mejor dicho, de parámetros de control de la convivencia primitivos y obsoletos, y de la necesaria humanización de las relaciones, donde como ya hemos dicho, el otro (el educando) no es alguien a quien controlar sino alguien con quien nos relacionamos.

En segundo lugar, el enfoque es sumativo, es decir, incluye programas de mediación ya desarrollados en nuestro país y otros programas implementados como: alumnos ayudantes, aprendizaje cooperativo, democratización de las escuelas y cultura de paz y educación para el desarrollo, entre otros. Sin olvidar el trabajo de múltiples asociaciones como por ejemplo la Asociación Convives, que promociona la convivencia positiva en el ámbito escolar.

En tercer lugar, requiere de una formación generalista, que implica una sensibilización hacia el nuevo paradigma, sus valores, y el aprendizaje de las competencias relacionales básicas para la gestión de las relaciones cotidianas. Esta formación idealmente debe ser dirigida a todos los sectores de la comunidad educativa, y muy especialmente, a todo el personal escolar. Por otro lado, pretende una formación específica para la conducción de encuentros restaurativos más formales en situaciones de conflicto más graves dirigida a docentes y profesionales clave (personal del equipo de dirección, personal de administración y servicios, mediadores, trabajadores sociales, etc.), y de una formación continua.

En cuarto lugar, necesita del trabajo en red con la comunidad, servicios de mediación, servicios sociales, servicios de atención al menor, policía local y tejido asociativo.

En último lugar, ofrece una metodología proactiva para la gestión del aula y la convivencia que va mucho más allá de la gestión del conflicto, por ello podemos empezar a hablar de pedagogía restaurativa (Albertí y Boqué, 2015).

De las evaluaciones realizadas sobre el impacto del enfoque en el Reino Unido se puede concluir, por ejemplo, que las escuelas que lo han implementado reportan una mejor confianza y seguridad para la gestión y resolución delbullying, una mejora en el clima escolar general del centro y una disminución altamente significativa de las expulsiones.

Actualmente, en el Estado español contamos con una experiencia restaurativa comunitaria y escolar en la Comunidad Balear (Institut per la Convivència i Èxit Escolar, 2013) y experiencias incipientes en el entorno educativo catalán, sin olvidar que en otros ámbitos -penal y comunitario- ya se viene desarrollando desde hace dos décadas (Albertí, 2016).
La escuela del siglo XXI demanda una nueva mirada, una nueva manera de gestionar las relaciones, el conflicto y el aula. Las aportaciones del enfoque restaurativo nos parecen suficientemente evaluadas como para tenerlas en cuenta y sumarlas al trabajo que se viene haciendo, ahora bien, será el cambio de mentalidad tanto a nivel individual, como institucional el que proporcionará las condiciones necesarias para su desarrollo.

Referencias

Albertí, M. (2016). Cap a una escola justa: la incorporació de la justícia restaurativa en l’àmbit escolar (Tesi doctoral). FPCEE Blanquerna, Universitat Ramon Llull. Disponible en: http://www.tdx.cat/handle/10803/362361 [Consulta: 8 de abril 2016].

Albertí, M. y Boqué, M.C. (2015). Hacia una pedagogía restaurativa: superación del modelo punitivo en el ámbito escolar. Revista de Mediación 8(1), 36-49. Disponible en: http://revistademediacion.com/revista_articulos/15_05/ [Consulta: 8 de abril 2016].

Blood, P. y Thorsbone, M. (2006). Overcoming resistance to Whole-School Uptake of Restorative Practices. The International Institute of Restorative Practices, The Next Step: Developing Restorative Communities, Part 2 Conference. Bethlehem, Pennsylvania. 18-20 octubre (paper).

Delors, J. et al. (1996). La educación encierra un tesoro. UNESCO. Disponible en: http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF [Consulta: 20 noviembre 2015].

Hopkins, B. (2011). The Restorative Classroom. Using Restorative Approaches to Foster Effective Learning. London: Optimus Education.

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Neuroeducacion: Educar con el cerebro y la emocion

 

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Hasta hace apenas 30 años, se desconocía en gran medida cómo funcionaba el cerebro. No obstante, los avances en áreas como la medicina y, particularmente, las neurociencias, han permitido estudiar las neuronas y entender un poco más la actividad cerebral. “Eso ha abierto una nueva etapa para poder conocernos a nosotros mismos, para entender mejor cómo funcionamos y aplicar ese conocimiento a áreas tan diversas como la economía, la cultura y la educación”, considera David Bueno, profesor de genética de la Universidad de Barcelona, especializado en la formación del cerebro y divulgador científi co. Así, en los últimos años hemos empezado a escuchar términos como neuromarketing, neuroeconomía, neuroarquitectura y neuroeducación.

 

 

Todo ello forma parte de un movimiento internacional, aún incipiente, de científicos y educadores que pretenden aplicar en la escuela los descubrimientos sobre el cerebro, con el propósito de ayudar a aprender y enseñar mejor. “Hasta ahora habíamos hablado de la memoria, la atención y la emoción, pero de forma desperdigada, sin darnos cuenta de cómo los códigos que trae el cerebro para aprender o memorizar son tan esenciales para la supervivencia como comer o beber”, señala el neurocientífi co Francisco Mora, autor de Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama, uno de los primeros manuales dedicados a este tema y todo un fenómeno de ventas. Conocer esos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido demostrar, por ejemplo, la importancia de la curiosidad y la emoción para adquirir conocimientos; que el deporte es esencial para fi jar el aprendizaje y también que en el cerebro hay “ventanas de conocimiento” que se abren y se cierran de acuerdo con las etapas de la vida. Educadores y científi cos que habían estado aislados, unos en las aulas y los otros en sus laboratorios, ahora caminan a la par. Universidades como la Johns Hopkins, en Estados Unidos, ya han puesto en marcha proyectos de investigación en neuroeducación, igual que Harvard, que dispone del programa Mente, Cerebro y Educación, el cual pretende explorar la intersección de la neurociencia biológica y la enseñanza. Esta es la era de la neuroeducación.

 

¡Emociónate! ¿Recuerdas cuando ibas a la escuela y en algunas asignaturas te hacían aprender de memoria decenas de datos? Que si fórmulas de física y química, que si la capital de Colombia es Bogotá, que si la Revolución francesa estalló en 1789… Datos y más datos que el tiempo acaba borrando. Y aún más si el profesor era aburrido. En cambio, de seguro recuerdas a algún maestro que consiguió despertar tu atención e interés. La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, fundamental para quien enseña y para quien aprende. “El binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”, explica Francisco Mora. Al parecer, la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más efi ciente. Las historias, por ejemplo, suelen fungir como auténticos activadores de esta región cerebral. David Bueno lo ha puesto a prueba con sus alumnos universitarios: “Cuando me toca explicarles, por ejemplo, el triángulo de Tartaglia, una fórmula matemática que necesitan para resolver muchos problemas de genética, les cuento que en realidad el matemático italiano que lo formuló no se llamaba Tartaglia, sino Niccolò Fontana. Lo que pasa es que era tartamudo, tartaglia, en italiano. Y al fi nal ese mote acabó dando nombre a la fórmula. Esa anécdota hace estallar de risa a los estudiantes, y lo mejor es que ya no se olvidan de la fórmula”.

El juego es vital para estimular partes del cerebro involucradas en el aprendizaje. Las nuevas tecnologías son un aliado para el aprendizaje, porque captan la atención de los niños. La sorpresa es otro factor que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, es la manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía benefi cian el estudio. El neurólogo mexicano Jaime Romano investiga el cerebro desde hace más de 30 años; también ha atendido a niños y adolescentes con problemas de aprendizaje. Una década atrás echó a andar un laboratorio de neurociencias para tratar de entender mejor el proceso de educación.

“Diseñé un modelo que se conoce como neuropirámide, que cuenta con seis peldaños. En cada uno de ellos se plantea qué sucede con la información cuando va entrando por los órganos de los sentidos, cómo se procesa en el cerebro hasta que se convierte en aprendizaje. Y hemos visto que tiene que ver con procesos emocionales”, explica Romano. Ahora, este médico trabaja en el diseño de videojuegos que resulten útiles en todos los peldaños de la neuropirámide. “Habrá juegos que refuercen, por ejemplo, el proceso de atención de los chicos; otros, el proceso de análisis y síntesis”, comenta. Su idea es crear una plataforma con videojuegos orientados a distintas edades.

“Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fi jar su atención”. Mueve tus neuronas En los últimos años, la ciencia ha demostrado lo que antes solo se sospechaba: el ejercicio proporciona bienestar físico y mental. Al parecer, cada vez que practicamos un deporte cardio vascular, al contraerse y estirarse, los músculos segregan una proteína que viaja al cerebro y allí promueve la plasticidad cerebral, generando nuevas neuronas, nuevas conexiones o sinapsis y, justamente, eso sucede en los centros de memoria. “A veces, cuando un alumno va mal en la escuela —señala el profesor David Bueno— lo quitan del deporte, para que así pueda estudiar más. Eso es un error, porque se le quita la actividad que le permite memorizar lo que estudia”. También se ha visto que el deporte estimula la producción de endorfi nas, las cuales generan sensación de bienestar, de placer, optimismo, y están íntimamente relacionadas con la concentración y la atención. Una idea que defi ende la neuroeducación son las “ventanas”. Al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, el cerebro no es estático, sino que “existen ventanas plásticas, periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro”, afi rma Francisco Mora.

Así, por ejemplo, para aprender a hablar la “ventana” se abre al nacer y se cierra a los siete años, aproximadamente. Eso no quiere decir que pasada esa edad el niño no pueda adquirir el lenguaje, porque gracias a la plasticidad del cerebro, lo conseguirá aunque le cueste mucho más, pero, asegura Mora, nunca adquirirá el dominio de la lengua que tiene un niño que aprendió a hablar de los 0 a los 3 años. El hallazgo de la existencia de periodos de aprendizaje hace que las escuelas deban replantearse el modelo educativo. Para David Bueno, “hasta los 10 o 12 años, el cerebro tiene una ventana específi ca para aprender aptitudes, para manejar información, para razonar. Tal vez esa etapa sea el momento de potenciar la comprensión de un texto; que aprendan a razonar de forma matemática, en lugar de memorizar mucho contenido. En defi nitiva, trabajar aquellas habilidades que después conformarán un cerebro con ganas de aprender cosas nuevas”. En algunos casos, el sistema educativo actual choca contra esas “ventanas” cerebrales. Por ejemplo, cuando los niños son muy pequeños, tenerlos sentados en una clase, quietos, “sabemos que infl uye negativamente en su cerebro”, alerta Jaime Romano. Para poder madurar, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro necesita experiencias nuevas.

 

Fuente autoconocimientointegral.comfoto face emocion escolar

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Bullying:El desarrollo de la inteligencia emocional en los niños/as, hace que el acoso no se de en la escuela.(Investigacion)

 

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La Universidad de Córdoba (UCO) y la Universidad de Sevilla (USE) han publicado un estudio que demuestra que disponer de competencias de inteligencia emocional protege al alumnadofrente al acoso escolar. La investigación, publicada en el British Journal of Educational Psychology, concluye que “ante una situación de acoso escolar, un conjunto de habilidades conveniente cultivado y denominado inteligencia emocional puede servir de caparazón protector ante la agresión”.

La educación emocional mejora las posibilidades de tener una respuesta adecuada ante situaciones de violencia. Los investigadores observaron que las tres vertientes de la inteligencia emocional (reconocimiento, regulación y respuesta de los sentimientos) influían en la respuesta que daban las víctimas ante un acoso.

El estudio se ha llevado a cabo a partir de las encuestas a 2.800 estudiantes andaluces de entre 11 y 21 años, que cursaban estudios desde primero de ESO a segundo de Bachillerato. Los datos muestran que el papel del profesorado es relevante para mejorar estas competencias emocionales, gestionando el aula y las actividades de manera que el alumnado sea capaz de reconocer las propias emociones y empatizar con las de los demás. Para José Antonio Casas, del Departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba, “la labor del profesor no se circunscribe a enseñar una materia, sino que también debe motivar una serie de habilidades sociales, de comportamiento y de autoconocimiento entre sus alumnos”.

Los investigadores también reclaman más formación del profesorado. Rosario Ortega, investigadora de la UCO, destaca que “con este trabajo se ha puesto en evidencia hasta qué punto es importante invertir en la formación del profesorado para revertir la violencia en las aulas, ya que, aunque los educadores han adquirido mayor sensibilidad con este tema, los protocolos de actuación se pueden mejorar con la inclusión de variables como la gestión positiva de la clase o la potenciación de la inteligencia emocional”.

fuente:http://www.educaweb.com/noticia

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Bullying: Argentina lidera ránking según datos de la unesco

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Segun datos de la Unesco, cuatro de cada 10 estudiantes secundarios admite haber padecido el acoso escolar. El 18% de los chicos confesó sufrir burlas de sus compañeros de manera habitual.

Reflejo de la problemática del bullying es el lugar que la Argentina ocupa en el ranking de insultos y agresiones físicas en los colegios. Según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas) 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar (ONG “Bullying sin fronteras”).

El 70 % de los chicos tiene conocimiento de peleas. Más reveladores son los datos aportados por el estudio sobre conflictividad y violencia en las escuelas secundarias (de gestión pública y privada) del Área Metropolitana de Buenos Aires realizado por Unicef y Fflacso en 2009, del cual se desprende que:

-El 66% de los alumnos tiene conocimiento de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización.

-El 18% reconoce sufrir burla de manera habitual por alguna característica física.

-El 16,4% comentarios desagradables en público (con mayores proporciones en escuelas privadas).

-El 9,5 tratados de manera cruel (con mayor nivel en escuelas privadas).

-El 5% haber sido obligados a hacer algo contra su voluntad.

-El 3,1% declara haber sido tocados o tratados de tocar de manera sexual en contra de su voluntad de manera habitual o mas de una vez.

-El 70,8% de los alumnos sostiene tener conocimiento de la ocurrencia de peleas con golpes entre alumnos en la escuela.

-El 0,1% de los alumnos afirma tener conocimiento o ha escuchado que alguien haya llevado algún arma de fuego a la escuela.

Un 36,4% asegura tener conocimiento o haber escuchado que alguien haya llevado algún arma blanca a la escuela.

Los números se pretende que sean un alerta para todos los “adultos responsables”, sean éstos institucionales -docentes, directivos y autoridades políticas locales y nacionales- como familiares, sólo así se podrá recuperar la escuela como ámbito de socialización y de contención por excelencia.

En materia legislativa, a nivel nacional se ha sancionado la Ley 26.892 de “Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas” y legisladores porteños han tratado de avanzar en el mismo sentido, aunque las cifras ubican al país en un lugar complicado respecto al flagelo violencia escolar.

En las provincias el número de denuncias por hechos de violencias en los establecimientos educativos crece en los últimos años y esto va de la mano con el nivel de violencia que existe en la comunidad.

Lo que más llamó la atención es que cada vez son más bajas las edades de los niños que participan de hechos violentos y hasta delictivos, en los cuáles están ligados directa o indirectamente con establecimientos educativos

 

 

Nota completa en http://www.unoentrerios.com.ar/pais/Argentina-lidera-el-ranking-de-bullying-20150609-0012.html

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Educación: Por que la escuela tradicional esta colapsada? entrevista a Noemi Paymal, antropóloga

 

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La nueva generación de niños inquietos que llenan los colegios de todo el mundo necesita una escuela en las antípodas de la tradicional. O, lo que es lo mismo, una institución que no confunda chicos movedizos con hiperactivos o con déficit de atención, que motive a los alumnos, que no los aburra ni los disperse. Una escuela vital, “biointegral” que base las técnicas de enseñanza en las emociones sin descuidar el intelecto. A grandes rasgos, ese es el planteo de Noemí Paymal, antropóloga francesa que trabaja hace años en América latina.

La especialista en educación alternativa y directora del Centro de Investigación Pedagógica 3000 La Paz, en Bolivia, asegura que existen herramientas muy sencillas y efectivas para tratar con los chicos del “tercer milenio”. Habla de una pedagogía holística que entienda y atienda las necesidades de los niños y jóvenes de hoy.

-Los docentes suelen decir que no tienen herramientas para incluir a los chicos hiperactivos. ¿Qué pueden hacer?

Las investigaciones demuestran que el 80 por ciento de los niños de ahora han cambiado su manera de aprender, su nivel afectivo, su interés emocional; su hemisferio derecho es más rápido, puede hacer varias cosas a la vez, es autodidacta y tiene intereses múltiples. Hay muchas herramientas desde lo físico, lo intuitivo, lo emocional, lo multicultural, lo ecológico, lo ético.

Hay muchas herramientas pedagógicas hoy en día, que apuntan a desarrollar varios ámbitos del ser humano, desde lo físico hasta lo intuitivo, lo emocional, lo multicultural, lo ecológico, lo ético…

Antes se apuntaba sólo a lo intelectual, lo cognitivo. Y ya sabemos que no funciona.

– ¿Algún ejemplo?

– Por ejemplo, podemos empezar con recuperar todos los niveles de desarrollo del cuerpo. El niño tiene que moverse cada 20 minutos en primaria y si es más pequeño tiene que hacerlo todo el tiempo. Decirles que no se muevan es como pedir a la planta que no crezca o al sol que se pare; es su naturaleza y hay que anclar el conocimiento con el movimiento.

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– ¿Vale para todos los niños?

– El 80 por ciento de los niños de ahora es así. No son hiperactivos sino que tienen necesidad de moverse, tienen intereses múltiples. Necesitan jugar casi todo el tiempo hasta los 10 años. El niño de hoy no es lineal, es holístico, ve todo a la vez.Si no se usa el hemisferio derecho se atrofia y después se llega a una sociedad intelectual como la nuestra, que no está equilibrada.

– ¿Estas características son iguales en todo el mundo?

– Es igual en los 15 países que hemos investigado. Como antropólogos estamos planteando un cambio de la humanidad en su conjunto, el cambio es muy rápido. Se ha dado en 40 años, que es nada en relación a la evolución de la humanidad.

– ¿Cómo se han adaptado las escuelas a este cambio tan vertiginoso?

-No se han adaptado. No le echo la culpa a ningún profesor o sistema porque fue más rápido que la capacidad de manejar el asunto. Antes los cambios eran lentos, había leves diferencias entre generaciones. Ahora son tan veloces que el niño rebasó al papá y a los profesores. A esta rapidez hay que reconocerla y atenderla.

– ¿Qué genera la falta de adaptación?

-Que los niños la pasan mal, de allí las altas tasas de suicidio en adolescente y depresión infantil en el mundo. Lo pasa mal también el profesor porque no tiene herramientas, porque en su época no era así. Y lo pasan mal los papás. Bueno, sufre toda la sociedad.

– ¿Qué herramientas pedagógicas se pueden usar?

Herramientas cognitivas, y también herramientas emocionales, biointeligentes o biolúdicas, las “intuitivas” y las herramientas que trabajan en la conexión mente-corazón.

– Claro que vamos a seguir enseñando con herramientas cognitivas, pero lúdicas y con desafíos. El niño va a hacer su proceso hasta que encuentre la solución. Un buen profesor no debe dar la solución, tiene que esperar que el niño la encuentre.Otra herramienta es la emocional. Siempre hay que trabajar la autoestima, reconocer sus sentimientos y los del otro. Esto previene los problemas de violencia. Hay herramientas biointeligentes o biolúdicas con las que se trabajan todos los aspectos del ser humano. No hay que concentrarse tanto en lo intelectual y no importan las notas. Están también las herramientas sensibles e intuitivas, con las que el niño puede hacer juegos para sentir la energía. Los niños son muy sensibles a pesar de que son inquietos y tercos, lo que suele ser una fachada para protegerse de una suma sensibilidad. En las investigaciones que hicimos, el 80 por ciento de esos niños tienen hiperestesía, una sobreactivación de todos los sentidos físicos. Si uno grita, él lo siente más fuerte. Su vista es más aguda. Las herramientas biointeligentes funcionan por sí solas (tejer, cocinar, huerta). Hay también herramientas que trabajan en la conexión mente-corazón donde se afianza la fuerza personal.

-¿Por qué se cree que los chicos de hoy son como son?

-La lógica habla de medios más estimulantes en los medios de comunicación, del bombardeo de información desde el nacimiento. Vienen tecnológicamente más avanzados, pero también emocionalmente muy maduros, con una percepción precoz y una sensibilidad que no habíamos pensado. Creíamos que al llegar la computadora tendrían una visión individualista, pero nacen con una suprasensibilidad, una percepción alta, lo que nos da mucho aliento. Los niños son una manifestación de este cambio masivo. Y porque es masivo, la escuela está colapsando.

– ¿Cuánto potencial se desperdicia cuando no hay estímulo necesario?

– Más de la mitad (por decir alguna cifra). El coeficiente emocional es más importante que el intelectual. Si un niño no está atendido en su parte afectiva retiene sólo el 20 por ciento de los datos de la clase. Casi no vale la pena enseñar.

– ¿La educación alternativa se aplica en grupos pequeños?

– Lo ideal es tener grupos de ocho a once niños y dos adultos. Si no se puede, el profesor puede dividir la clase en varios grupos, hacer islas con las mesas y que trabajen en grupo. Me gustaría ver papás que ayuden por turno, para ofrecerse de asistentes. Hay que pensar que es un reto al que hay que darle solución ya. Buscar herramientas en que el niño pueda canalizar su tremenda energía y creatividad.

– Un sistema así es muy difícil de instrumentar masivamente. ¿Hay otra alternativa?

– Si, por ejemplo realizar actividades extraescolares. Basta que una vez a la semana, el niño o el joven tenga un lugar “seguro emocionalmente” donde pueda hacer su proceso personal, recuperar su autoestima, “conectarse”. O dar técnicas antiestrés a los profesores y a los papás, porque si ellos están bien, los niños van a estar bien en clase.

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– ¿Cuáles son los resultados desde lo académico?

-El niño atendido en todos los niveles de desarrollo tendrá conocimientos pero, además, será equilibrado como ciudadano, como ser humano.

Fuente: Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca

De tu interés Pedagooogía 3000Noemi Paymal

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Inteligencia emocional: Como se aprende la empatia?

Aprender empatía

Aprender empatía
En 2008, Barack Obama declaró que existía un déficit nacional de empatía pero, realmente, parece que este déficit es mundial. La sociedad en la que vivimos necesita de una mayor empatía, capacidad de ponerse en el lugar de otra persona y poder comprender lo que esta siente e incluso lo que piensa, está desapareciendo en los seres humanos ya que existe una cierta tendencia a creer que es algo innato, pero, ¿puede aprenderse?Rotundamente la respuesta es sí como demuestra el programa Roots of Empathy, programa que se inició en Canadá en 1996 y cuya misión es fomentar la preocupación por los otros, la paz y la empatía tanto en niños como en adultos.Este programa se ha extendido a Norte América, Nueva Zelanda, Irlanda… y algunas versiones parecidas se están llevando a cabo en Alemania y España. Roots of Empathy está consiguiendo resultados realmente sorprendentes. Veamos cómo funciona.

En una de las clases de quinto de primaria de la escuela Lucas Vale en Londres, un grupo de niños y niñas de 11 años esperan ansiosos la llegada de Sienna, una bebé de apenas un año de edad. Cuando Sienna llega, toda la clase se tranquiliza, saludan a la recién llegada y observan sus reacciones. Si Sienna sonríe, los niños le sonríen de vuelta y cuando la pequeña rompe a llorar, los niños intentan entender qué es lo que le sucede: “Llora porque no puede decirnos lo que siente” asegura un chico. “O tal vez tiene hambre o está cansada” propone otro.

La instructora, Suzanna Fix, que se encarga de organizar estas sesiones y de preparar a los alumnos, asegura que “en esta clase la empatía se absorbe, no se enseña. El estado emocional del bebé se contagia. Los alumnos reconocen y comparten sus sentimientos y los niños se involucran tanto como las niñas”.

Los estudios han demostrado que el 80% de los alumnos que han participado en este programa alrededor del mundo, aceptan más y mejor a sus compañeros y dos de cada tres han mejorado su conducta social. Además, todos los estudios mostraron que el porcentaje de acoso escolar se había reducido.

Este impacto positivo dura durante al menos tres años después de que finalice el programa. Aun así, es un programa joven y los resultados finales están por llegar. No obstante una cosa está clara: Roots of Empathyaumenta la empatía en los niños cosa que hace que se reduzcan las agresiones y aumente la tolerancia y el respeto.

La opinión de los profesores corrobora el resultado de los estudios. Por ejemplo, la profesora Juliet Uzur, que ha estado con los mismos alumnos durante dos años, ha sido testigo del cambio de estos desde que empezaron el programa Roots of Empathy: “Hablan más de sus sentimientos. Fix consigue que hablen de cómo se sienten durante la sesión y una vez ella se va, los niños siguen haciéndolo. Tuvimos una sesión en la que tratamos el tema del dolor por la pérdida de un ser querido y un chico que normalmente siempre se comportaba muy mal en clase se abrió y compartió con todos que su abuelo se había suicidado. Los demás niños fueron muy respetuosos con él pese a que a los once años, los niños no suelen serlo. Ahora se preocupan más los unos por los otros. Ha sido una experiencia muy gratificante”.

No obstante, hay algunos críticos de este programa que consideran que Roots of Empathy deriva en la pérdida de tiempo de la enseñanza de habilidades cognitivas y educativas. Sin embargo, Gordon, una de las investigadoras y fundadoras de Roots of Empathy, no está de acuerdo y se defiende citando partes de un estudio publicado en el Journal of Creative Behaviour sobre la empatía y la educación que muestra que hay una fuerte conexión entre entender y experimentar emociones y las habilidades cognitivas.

En su libro, “Roots of Empathy, changing the world”, que se publicó en 2005, lo explica de la siguiente manera: “Experimentar una emoción de forma pura requiere habilidades cognitivas porque para despertar al sistema nervioso, tienes que ser consciente de que algo ha cambiado a tu alrededor y ser capaz de entender e interpretar por ti mismo las implicaciones que eso conlleva. Esto lo hacemos constantemente, cada día, pero algunos de nosotros tienen mayor capacidad que otros en este aspecto”.

Además, Gordon no es la única que se ha dado cuenta de la gran necesidad de “enseñar” a la gente a ser empática. A parte de Barack Obama, presidente de los EE.UU, que también llegó a la misma conclusión, elDalai Lama opina lo mismo y, de hecho, el proyecto Roots of Empathy cuenta con todo su apoyo.

“La compasión sincera se basa, simplemente, en reconocer que los otros, como yo mismo, aspiran de manera natural a ser felices y a superar el sufrimiento y en entender que ellos, como yo, tienen todo el derecho de conseguir esa aspiración básica. La empatía que desarrollamos hacia alguien basándonos en este hecho básico es compasión universal”.

El trabajo de Gordon ha producido nuevos datos muy interesantes sobre cómo puede fomentarse la compasión universal. Cuando, hace ya muchos años, Gordon encontró a los primeros padres que querían participar en el proyecto, creyó que eran una excepción. “Pero, ¿sabes qué?” asegura ella, “hay algo sobre ser padre que hace que quieras que tu relación amorosa con tu bebé ayude a los otros niños a ser empáticos, a mejorar. Es algo muy poderoso”.

Tener un nivel alto en matemáticas o en inglés es algo muy importante pero también lo es ser capaz de sentir empatía por los demás, saber cómo se sienten y así poder comprenderlos. Mezclar la inteligencia cognitiva con la inteligencia emocional e intentar poner en práctica esta última cada día no solo nos ayuda a desarrollarla sino también a mejorar nuestras relaciones con los demás.

 

 

http://enpositivo.com/2014/07/aprender-empatia/

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Empatia: como enseñarla y desarrollarla

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Qué cabe esperar a esta edad

Los seres humanos tenemos empatía por naturaleza, al menos hasta cierto punto. Aun así, los niños en edad preescolar, como sabemos todos los padres, no son un modelo de comportamiento desinteresado y generoso. La empatía es algo que tienen que aprender de ti. Si tu hijo pega a su hermana, por ejemplo, puedes decirle: “Hace daño cuando pegas a las personas. Así es como hay que tocar a la gente, con suavidad. ¿Cómo se siente?”. En algún momento comprenderán el mensaje, pero seguramente les llevará un tiempo.

Qué puedes hacer

Dale un nombre al sentimiento para que tu hijo pueda reconocer sus emociones. Dile: “Pedro, estás siendo muy amable”, cuando tu hijo te bese el dedo en que te hiciste daño. Aprenderá de tu reacción que su reacción amable se reconoce y se valora. Tiene que aprender a reconocer emociones negativas también, así que no temas señalar con calma cuando su comportamiento no sea el que esperas. Procura decir algo como: “Cuando le quitaste el sonajero a tu hermanito se puso muy triste. ¿Qué puedes hacer para que se sienta mejor?”.

Alaba su comportamiento cuando se muestre generoso o muestre empatía. Cuando tu hijo realice un acto de generosidad, señálale lo que hizo bien y sé lo más específica que puedas: “Fuiste muy generoso compartiendo tu osito con tu hermanito. Eso le hizo muy feliz, ¿ves cómo sonríe?”.

Anímalo a hablar de sus sentimientos y de los tuyos. Hazle saber que te importan sus sentimientos, escuchando con atención. Mírale a los ojos cuando te habla y parafrasea lo que dice. Cuando grite: “¡Hurra!” por ejemplo, respóndele con un: “Ah, hoy te sientes muy feliz”. Es posible que no sepa responderte si le preguntas por qué, pero no tendrá problema alguno en hablarte acerca de “sentirse feliz”. De igual manera, comparte tus sentimientos con él: “Me siento triste porque me pegaste. Pensemos en otra manera en que podrías haberme dicho que no querías ponerte esos zapatos”. Aprenderá que sus acciones afectan a otras personas, un concepto que es difícil de comprender para un niño pequeño.

Señala el comportamiento de otras personas. Enseña a tu hijo a darse cuenta cuando alguien se ha portado de manera generosa. Procura decir: “¿Recuerdas esa señora en el supermercado, la que nos ayudó a recoger la comida cuando se nos cayó la bolsa al piso? Fue muy amable con nosotros y me hizo sentir bien cuando estaba disgustada”. Al hacer eso, reforzarás el que tu hijo comprenda cómo las acciones de las personas pueden afectar emocionalmente a los demás. Los libros también ofrecen buenos ejemplos, así que pregúntale cómo cree que se siente el perrito que se perdió en el cuento o por qué sonríe la niña del otro cuento. Explícale cómo te sentirías si tú fueras otro de esos personajes y pregúntale cómo reaccionaría él. Estas conversaciones le ayudarán a comprender las emociones de otras personas y a entender las suyas.

Enséñale las reglas básicas de la buena educación. A través de losbuenos modales, tu hijo puede demostrar que se preocupa por los demás y los respeta. En cuanto sea capaz de comunicarse verbalmente, puede empezar a decir “por favor” y “gracias”. Explícale que estás más dispuesta a ayudarlo cuando se comporta de manera educada contigo y que no te gusta cuando te da órdenes. Claro que ser educada con él vale más que mil palabras: di “por favor” y “gracias” con regularidad y tu hijo aprenderá que estas frases son parte de la comunicación habitual, tanto en casa como en lugares públicos.

No uses el enojo para controlar a tu hijo. Aunque es fácil enfadarse cuanto tu hijo pega a su hermano pequeño, procura no usar tu enojo para controlar su comportamiento. Si dices “estoy muy enojada contigo” los niños suelen cerrarse y retraerse. En lugar de eso, muestra empatía a tu hijo. Enseñar mediante la instrucción y el ejemplo es mucho más eficaz, sobre todo a esta edad. En lugar de enfurecerte, toma un momento para calmarte. Entonces, di con firmeza: “Sé que estabas enojado, pero no debes pegar a tu hermano. Eso le hizo daño y me puse triste. Por favor, pídele perdón”.

Dale a tu hijo tareas pequeñas. Estudios demuestran que los niños que aprenden responsabilidad también aprenden altruismo y empatía. A los pequeños les encanta realizar tareas pequeñas, y algunas cosas útiles como dar de comer a las mascotas también enseñan empatía, sobre todo si después alabas su acción: “¡Mira cómo mueve la cola el perro! Eres tan amable con él… Está feliz porque le estás dando la cena”.

Sé un buen ejemplo. Los actos de generosidad y caridad son una excelente manera de enseñar a tu hijo empatía. Llévalo contigo cuando vayas a visitar a un vecino para entregarle comida porque está enfermo, o cuando vayas a visitar a una amiga que acaba de tener un bebé. Déjale que te ayude a empacar la ropa que llevarás a un centro de personas necesitadas o a cualquier otro lugar caritativo. Explícale que hay personas que están enfermas o que no tienen comida o ropa suficiente, y que por eso necesitan de la ayuda de otras personas.

http://espanol.babycenter.com/a10900142/c%C3%B3mo-ense%C3%B1ar-empat%C3%ADa-#ixzz3XOHE1HHb

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Neurociencias en la educación:La importancia del desarrollo de la empatia

 

 

 

El término inteligencia emocional fue empleado por primera vez en el año 1966. Sin embargo, fue popularizado por Daniel Goleman cuando lo usó en su libro Emotional Intelligence, publicado en  1995. El significado de esta palabra se refiere a la capacidad  humana de sentir, entender, controlar y modificar las emociones en uno mismo y en los demás, es decir, mantenerlas equilibradas.

Para comprender el gran poder de las emociones sobre la mente y la causa del frecuente conflicto existente entre los sentimientos y la razón se debe tener en consideración la forma en que ha evolucionado el cerebro  y algunas de sus funciones.

 

 

Actualmente se sabe que es tan importante tener un buen CI como un buen coeficiente emocional (CE). Múltiples estudios en torno a la inteligencia emocional demuestran que los niños  que han desarrollado su inteligencia emocional son más felices, más seguros y confiados y tienen éxito en su vida escolar y con el paso del tiempo logran desarrollar una personalidad madura.

 

La inteligencia emocional, como toda conducta es transmitida de padres a hijos y sobre modelos que se crea a través de las personas de su entorno. Los niños son capaces de captar todo tipo de estados de ánimo por parte de los padres: ansiedad, angustia, frustración, dolor, etc. apropiándose de ellos e integrándolos a su inteligencia emocional.

 

Neurociencia tras la inteligencia emocional

 

El cerebro humano ha sido estructurado en tres capas:

  • El cerebro instintivo, controla nuestros instintos y reflejos. Nos mantiene alerta de nuestras necesidades: hambre, sed, sueño.
  • El cerebro límbico, controla las emociones que van surgiendo día a día. Genera acciones y reacciones impulsivas.
  • El cerebro cortical, tiene la capacidad para resolver problemas, trazarse metas, tomar decisiones y controlar nuestras emociones.

Pero… ¿cómo lograr que el cerebro límbico no interfiera en el cerebro cortical? Cuando percibimos una situación amenazante o detonante, esta es recibida por el cerebro límbico que envía el mensaje a la amígdala (cerebral), quien libera adrenalina poniéndonos en alerta. Esta a su vez transmite el mensaje al hipotálamo enviando parte de la información al cerebro cortical. Cuando la adrenalina se va activando vamos comenzando a sentir ira, a fruncir el ceño, el corazón comienza a latir rápidamente, de igual manera ocurre con la respiración. De igual manera llega la misma emoción al pensamiento, pero de manera más lenta.

 

Una persona emocionalmente inteligente es capaz de controlar sus emociones. Las habilidades de inteligencia emocional pueden desarrollarse en beneficio personal.

 

Algunas características de una persona emocionalmente inteligente 1

Una persona emocionalmente inteligente presenta características como:

  • Tiene actitud positiva, pues valora más los aspectos positivos que los negativos, los aciertos que los errores, las cualidades que los defectos.
  • Reconoce sus sentimientos y emociones, es capaz de admitir cómo se siente frente a determinada situación.
  • Es capaz de expresar sentimientos y emociones. Sabe cuándo se siente feliz, emocionada, así como triste y también en qué momento debe sacar a relucirlos.
  • Es capaz de controlar sus sentimientos y emociones, pues ha encontrado un equilibrio emocional, además es tolerante a la frustración.
  • Es empática, porque es capaz de ponerse en lugar del otro y de captar emociones de los demás aunque los otros no los expresen.
  • Toma decisiones adecuadas, pues logra integral lo emocional con lo racional.
  • Posee autoestima adecuada, pues confía en sus capacidades y habilidades. Es consciente de lo que sabe.
  • Sabe dar y recibir. Da sin esperar nada a cambio y recibe las cosas con gratitud.
  • Es capaz de superar dificultades, se da fortaleza a sí mismo para superarse y salir airoso de los problemas que se le presenten.

 

Inteligencia emocional en la escuela

 

Goleman ha llamado a esta educación de las emociones alfabetización emocional, y según él, lo que se pretende con ésta es enseñar a los alumnos a modular su emocionalidad desarrollando su inteligencia emocional.

 

Algunos objetivos que se persiguen con la implantación de un programa de inteligencia emocional en la escuela, podrían los siguientes:

  • Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional.
  • Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas en los demás.
  • Clasificar lo que se siente en sentimientos, estados de ánimo, emociones.
  • Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias.
  • Prevenir conductas de riesgo como alcoholismo o drogadicción.
  • Desarrollar la resiliencia (capacidad de sobreponerse al dolor emocional).
  • Prevenir conflictos interpersonales.
  • Mejorar la calidad de vida escolar.

 

La aplicación de programas destinados a mejorar la inteligencia emocional ha demostrado grandiosas mejorías en los estudiantes: Incremento de la autoestima y el rendimiento académico, aumento de las relaciones interpersonales, mejora de la conducta social, disminución de la ansiedad, aumento de la tolerancia; entre otros.

 

¿Cuál debe ser el aporte de los docentes?

La enseñanza de las emociones inteligentes apunta al lado práctico, al entrenamiento y su perfeccionamiento. De nada sirven las instrucciones verbales como: “No lo vuelvas hacer” o “Si lo haces, vas a tener un castigo”, por el contrario, ayudan mucho las estrategias de modelado y juegos de roles.

 

Debemos enseñar a los niños a no actuar con impulsividad, sino a recepcionar la información y procesarla de manera que no les afecte. De igual manera con la tolerancia a la frustración. Usar historietas, cuentos y juegos de roles para enseñarles que las cosas que planeamos y deseamos no siempre se logran a la primera vez, podemos fallar pero tenemos que seguir intentándolo.

 

Desarrollar y manejar la inteligencia emocional nos conducirá a controlar nuestras emociones en beneficio de nosotros mismos.

 

 

 

 

Fuente http://www.colgadodelalectura.com

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Neurociencias: Podemos cambiar nuestra mente?

 

 

 

 

 

Cambiar interiormente significa modificar nuestra forma de sentir o de reaccionar frente a un evento dado.  El cambio interior es un proceso de transformación interna que nos permite comenzar a dirigirnos en una nueva dirección, alejándonos de lo que nos desagrada y perjudica, y acercándonos hacia lo que nos beneficia y produce placer

Desde hace algunos años, la neurociencia estudia el funcionamiento y comportamiento del cerebro en vivo. Esto posibilitó descubrir que existe la neuroplasticidad cerebral, y más aún, el poder crear herramientas y técnicas específicas para fortalecer las conexiones neuronales quedeseamos (proceso llamado Potenciación a Largo Plazo, PLP) e ir ¨borrando¨, deconectando¨ las que nos generan inconvenientes en nuestra vida. (Depresión a Largo Plazo, DLP)Ello nos abre paso a una nueva dimensión en el conocimiento y comprensión de nosotros mismos, permitiéndonos modelar nuestras conductas, ¨cambiar-nos¨, operando así en una realtransformación interna.

Somos memoria
Podemos definir la memoria como “la capacidad de acumular, retener y recuperar información¨. Quien se encarga de esta tarea es nuestra Unidad Cerebro-Mente (UCM). Cada uno de nosotros somos memoria, la suma de una memoria genética (que posee respuestas de lucha y huida) y de una memoria memética (cultural).
La memoria amigdalina (alojada en la estructura cerebral llamada amígdala)madura guardando información de dolor, desde que nacemos, La información que en ella existe es de aprendizaje rápido (aprendizaje emocional) y no se borra, aunque sí podemos aprender a frenar los impulsos que de ella derivan.Las reacciones tanto de miedo (depresión, soledad, estrés, pánico) como de agresividadconstituyen una respuesta característica de los impulsos de esta estructura. Las personas con mayor control de las situaciones poseen bancos de memoria con menos dolor y por tanto, una amígdala con menor sensibilidad.
La memoria hipocámpica, en cambio, madura alrededor de los 3 – 4 años y la podemos traer a conciencia y variar. Podemos aprovechar la información y entrenarla para hacer un plan, una estrategia, ajustar las interpretaciones (hasta llegar a la correcta), modelar sus redes hebbianas y mejorar así la calidad de nuestras vidas.El cerebro humano contiene 100.000 millones de neuronas, que se hallan conectadas en forma de una intrincada red de 100 billones de sinapsis o conexiones nerviosas, formando redes hebbianas o neuronales. Los bancos de memoria son redes hebbianas especializadas, y son ellas quienes crean nuestros hábitos y conductas.
Resistencia al cambio
Pero realizar cambios representa abandonar lo conocido y nuestro cerebro se resiste a todo lo que le es ¨desconocido¨ (aunque sea la mejor solución, y un bien mayor para la propia vida lo que se ofrece), pues lo interpreta como PELIGRO para lasupervivencia y esa es la razón por la cual, cambiar no nos resulta tan sencillo; neurobiológicamente hablando, el cerebro presenta resistencia al cambio.Una vida sin cambio interior es una simple supervivencia. Las personas que logran realizar sus metas y objetivos, son las quesaben que cambiar es tener la oportunidad de aprender algo nuevo para crecer. Pero para cambiar es necesario vencer laresistencia al cambio citada, explorar lo que está más allá de nuestro conocimiento actual, es necesario expandir nuestros propios límites; significa tener la flexibilidad necesaria para modificar nuestro modo de sentir o de actuar con el fin de lograr nuevos y mejores resultados.
Hoy gracias a los avances en neurociencia y en otras disciplinas afines a las conductas humanas, se conoce científicamente cómo opera nuestra Unidad Cerebro-Mente (UCM) y cómo además podemos modificar y entrenar nuestras redes neuronales para obtener los cambios que deseamos en nuestras vidasLos problemas se disuelven al comprenderlos y es fundamental utilizar herramientas de cognición para conocer y aprender. Para ¨ver¨ hay que saber, el saber es quien nos permitedarnos cuenta, es quien da las instrucciones al cerebro y quien nos posibilita desarrollarmayor tolerancia, hacia uno mismo y hacia los demás. No se puede ver lo que no se sabe, por eso es fundamental la tetacognición: “verse a uno mismo”.
– Qué pasa entonces con el cerebro,¿es posible ejercitarlo para que aumente su capacidad de neuromodelación y cambio de conductas?
La respuesta es afirmativa. Podemos modelar nuestro cerebro y mente a partir de la comprensión de cómo operan en unidad y de su entrenamiento. La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro de reorganizar y modificar funciones para poder adaptarse a los cambios (externos e internos) a través de la creación de nuevos circuitos neuronales (redes hebbianas) que permitan resolver los nuevos desafíos y borrando los que quedaron en desuso, que ya NO nos son útiles.La neuroplasticidad como propiedad universal del sistema nervioso (SN), tiene en general carácter adaptativo. Se expresa en cada etapa del desarrollo de un individuo, a partir de fenómenos genéticamente programados (como el crecimiento y la migración neuronal) y también asociados a las experiencias individuales, como el aprendizaje o posterior a la ocurrencia de lesiones en el SN
Esta capacidad tiene entonces importantes implicaciones en el aprendizaje. Las respuestas desencadenadas por el Sistema Nervioso son más complejas cuanto más exigente sean los estímulos ambientales. El cerebro necesita una intrincada red de circuitos neuronalesconectando sus principales áreas sensoriales y motoras, es decir, grandes concentraciones de neuronas capaces de almacenar, interpretar y emitir respuestas eficientes a cualquier estímulo, teniendo también la capacidad, en todo momento -en correspondencia con nuevas informaciones- de reajustar sus conexiones sinápticas y nuevos aprendizajes.
Cada recuerdo es grabado en una red neuronal con una disposición espacial concreta. Este modelo memorístico fue esbozado en 1949 por el psicólogo canadiense Donald Hebb. Éste afirmó que la huella de un recuerdo fruto de una experiencia ocurre y se mantiene por medio de modificaciones celulares que primero trazan y luego consolidan la estructura espacial de las redes neuronales.La memoria está pues constituida por un conjunto de sistemas cerebrales que tratan y almacenan componentes específicosde la información. En condiciones normales, estos subsistemas, que en última instancia quedan grabados en la corteza cerebral, trabajan de forma coordinada.Los científicos saben que los animales aprenden de la experiencia porque en el cerebro ocurren cambios que hacen posible que la información pueda ser adquirida, grabada y evocada. A nivel celular, estas modificaciones suceden en la sinapsis, el punto de comunicación entre neuronas.
Para que la neuromodelación sea posible es necesario también que si una red hebbiana no se usa, deba ir perdiendo poco a poco sus células componentes, hasta desaparecer. Existen entonces dos tipos de neuroplasticidad: la positiva, que se encarga de crear y ampliar las redes hebbianas, y la negativa que se encarga de eliminar aquellas que no se utilizan
Este proceso permite que las nuevas experiencias de vida, y los nuevos conocimientos que vamos adquiriendo, remodelen una y otra vez nuestro cerebro. Por tanto, si bien nuestros genes pueden predeterminar algunas de las características de nuestra personalidad no son los responsables finales de ella.La genética nos da el tono general, pero es el estado mental (pensamiento + emoción) quien condiciona nuestra forma de pensar (Mundo Interior), nuestra actitud corporal y la forma en que actuamos Recíprocamente, al actuar distinto estaremos cambiando la forma de pensar, la posición corporal y lo que sentimos.La llamada “realidad”, no es más que nuestra realidad y no la realidad absoluta. Cambiar interiormente significa expandir esa limitada realidad subjetiva. Podemos lograr lo que nos propongamos, especialmente si entendemos que cambiar interiormentees la clave para seguir evolucionando.
Virginia Gudiño, es la directora de Neurocapital Humano
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Educacion: Como educar a los niños en inteligencia emocional

 

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Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. El saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada, nos permitirá sin duda afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.

Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la Inteligencia Emocional?

Pensemos por ejemplo en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leivmoiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás. El conocimiento, comprensión y control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad, de ahí que te sugiramos estos principios para que les introdujas en el siempre interesante campo de la Inteligencia Emocional.

1. CONTROLAR SU IRA.

Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedosPero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregirles cualquier mala acción.

Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo, acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero recordemos que es importante establecer límites desde que nacen, y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento, los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

2. RECONOCER EMOCIONES BÁSICAS.

A partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones, es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto, así pues podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. ¿Cómo? Mediante fotografías de rostros, mediante dibujos, preguntándoles cuestiones como: “Qué le pasa a este niño?” “¿Está triste?” “¿Por qué crees tú que está triste?” Es un modo perfecto para que aprendan a reconocer no sólo sus emociones poco a poco, sino también las de los demás, y sobre todo, su empatía.

3. SABER NOMBRAR LAS EMOCIONES.

A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. SABER AFRONTAR LAS EMOCIONES CON EJEMPLOS.

Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. DESARROLLA SU EMPATÍA.

Para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. “¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?” “¿Por qué crees que está llorando tu hermana?” “¿Crees que papá está hoy contento?”

6. DESARROLLA SU COMUNICACIÓN.

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer contínuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. LA IMPORTANCIA DE SABER ESCUCHAR.

Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no sólo eso, debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8. INICIARLOS EN LAS EMOCIONES SECUNDARIAS.

A partir de los 10 o 11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que van a cobrar más peso en sus vidas, tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente, deben sentirse seguros ante esas nuevas emociones que asaltan su día a día, habrá situaciones que por ejemplo les causen mucha ansiedad, como es por ejemplo un examen, realidades que van a ser constantes en sus vidas y que deben aprender a gestionar.

9. FOMENTAR UN DIÁLOGO DEMOCRÁTICO.

A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. APERTURA A LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES.

Es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace infelices y también felices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida, si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

El saber comunicarse y el reconocer emociones propias y ajenas, son sin duda imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad…

 

fuente http://lamenteesmaravillosa.com/

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