Practicas restaurativas en la escuela; Los beneficios de un enfoque restaurativo en la comunidad educativa

 

 

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Las prácticas restaurativas promoverán y fortalecerán una cultura escolar positiva y mejorarán las relaciones sociales dentro de la comunidad escolar.

¿Qué son las prácticas restaurativas?

Las prácticas restaurativas consisten en crear relaciones positivas al igual que establecer un ambiente de apoyo que sea justo, consistente y democrático. Cuando un daño ha ocurrido implica intervenciones, al igual que prácticas que ayuden a prevenir el daño y conflicto al crear un sentido de pertenecía, seguridad y responsabilidad social dentro de la comunidad escolar. Esencialmente, las prácticas restaurativas tratan de crear y restablecer relaciones. El principio latente es que las relaciones son importantes, y cuando sucede un incidente, la atención se centra en el daño causado a la relación y a la reparación posterior de ese daño, en vez de enfocarse en qué regla se rompió y por lo tanto que consecuencias deben imponerse

 

Un enfoque restaurativo al conflicto  consiste en hacer preguntas clave:

1. ¿Qué sucedió?

2. ¿Qué estabas pensando en ese momento?

3. ¿Qué has estado pensando desde lo sucedido?

4. ¿A quién y cómo le afectó lo sucedido?

5. ¿Qué se puede hacer para arreglarlo?

 

Un enfoque restaurativo…

• Anima a los estudiantes a entender el impacto de, y a reconocer las consecuencias de sus acciones.

• Le da la oportunidad a aquellos que fueron dañados por las acciones de otros a compartir sus experiencias personales.

• Requiere que los estudiantes sean responsables de sus acciones.

• Fomenta el respeto para todos los interesados y desarrolla el sentimiento de empatía hacia los demás. • Considera el conflicto como una oportunidad para aprender a través de la resolución de problemas. Beneficios de los enfoques restaurativos en el entorno escolar

• Un ambiente más seguro y solidario.

• Un ambiente de enseñanza y aprendizaje más eficaz.

• Un mayor compromiso por parte de todos en darse el tiempo de escucharse uno al otro.

• Disminución en la intimidación u otros conflictos interpersonales.

• Una mayor conciencia sobre la importancia de la conexión entre los jóvenes.

• Aborda la necesidad de pertenecer y sentirse valorado por los compañeros y adultos importantes en su vida.

• Un mayor énfasis en las respuestas a una conducta inapropiada que busca reconectar más a los jóvenes.

• Disminución de suspensiones y expulsiones.

• Una mayor confianza en el equipo del personal para hacer frente a situaciones difíciles.

 

Reflexiones y comentarios acerca de las prácticas restaurativas de socentes y la comunidad

“Las prácticas restaurativas pueden ser eficaces y deberían estimularse para que se usen más. Esto es algo que se debe utilizar tanto en la vida personal como en la profesional”.

“Creo que esto es un enfoque alternativo para disciplinar a los estudiantes. Puede modificar el comportamiento a través del entendimiento y empatía”.

“Para poder satisfacer las necesidades de todos los estudiantes y garantizar un trato equitativo para todos, es muy importante contar prácticas restaurativas en nuestra escuela y en la comunidad del distrito”.

“Las conferencias alumno con alumno, maestro con estudiante y maestro con maestro dieron lugar a un gran entendimiento e hizo que nuestra comunidad se comprendiera más entre sí”.

“He utilizado y valoro las prácticas restaurativas en mi escuela, ya que ayudaron a disminuir el número de suspensiones, pero lo más importante es que a ayudado a que las personas sean más humanas, indulgentes y comprensivas”.

. “Las prácticas restaurativas hacen que los estudiantes se conviertan en participantes activos de la cultura escolar”.

 

 

lleva practicas y un enfoque restaurativo a tu escuela luciana@mediacionyviolencia.com.ar

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Practicas y Circulos restaurativos: El nuevo enfoque para crear y sustentar comunidades sanas y proactivas

foto face abrazoLas prácticas restaurativas y justicia restaurativa son cuestiones distintas. Las prácticas restaurativas tienen sus raíces en la justicia restaurativa, una forma de ver a la justicia penal que enfatiza la reparación del daño ocasionado a la gente y el restablecimiento de las relaciones en lugar de solamente castigar a los infractores (Zehr, 1990).

La justicia restaurativa tuvo sus comienzos en los años 70 como una mediación entre víctimas y victimarios. Finalmente, la justicia restaurativa moderna se amplió para incluir también a las comunidades afectivas, participando las familias y los amigos de las víctimas y los agresores en procesos colaborativos llamados reuniones y círculos.

Las reuniones abordan los desequilibrios de poder entre la víctima y el agresor y cuentan con la participación de personas de apoyo adicionales (McCold, 1999).

 La justicia restaurativa es reactiva, consta de respuestas formales o informales al delito y otras conductas indebidas una vez que éstas ocurren. La justicia restaurativa proporciona una prevención terciaria, que se introduce después de que el problema ha ocurrido, con la intención de evitar la recurrencia. Las prácticas restaurativas amplían ese esfuerzo con la prevención primaria, que se introduce antes de que el problema ocurra.

El objetivo de las prácticas restaurativas es desarrollar una comunidad y manejar el conflicto y las tensiones reparando el daño y forjando relaciones. Este enunciado identifica a dos tipos de enfoques, uno proactivo (forjar relaciones y desarrollar una comunidad) y otro reactivo (reparar el daño y restaurar las relaciones).Y aveces se usa solo el enfoque restaurativo.

La ciencia social de las prácticas restaurativas ofrece un hilo común para vincular a la teoría, la investigación y la práctica en diversos campos como la educación, consejería, justicia penal, trabajo social y gestión organizacional.

Estos diversos campos emplean diferentes términos, todos los cuales caen bajo el rótulo de prácticas restaurativas: En el campo de la justicia penal, el concepto usado es “justicia restaurativa” (Zehr, 1990); en el trabajo social, el término empleado es “empoderamiento” (Simon, 1994); en la educación, se habla de “disciplina positiva” (Nelsen, 1996) o “la aula receptiva” (Charney, 1992); y en el liderazgo organizacional, se hace referencia a la “gestión horizontal” (Denton, 1998). La ciencia social de las prácticas restaurativas reconoce a todas estas perspectivas y las incorpora en su alcance.

Objetivos:

El uso de las prácticas restaurativas contribuye considerablemente a:

• Reducir la violencia y el hostigamiento escolar (bullying)

• Mejorar la conducta humana

• Desarrollo del capital humano

• Fortalecer a la sociedad civil

• Proporcionar un liderazgo efectivo

• Reparar el daño

• Restaurar relaciones

 Los círculo restaurativo y su proceso de aplicación, pueden usarse en forma proactiva, preventiva como reactiva.

¿Cómo Usar los Círculos Restaurativos de Manera Efectiva?

Las prácticas restaurativas ayudan a lidiar con el mal comportamiento, así como también con los problemas más serios, incluyendo la violencia, el hostigamiento escolar y el crimen. La disciplina punitiva tradicional no logra generar cambios positivos en el comportamiento estudiantil y no logra hacer frente al resquebrajamiento de las buenas costumbres. Sin embargo, el uso de círculos proactivos antes de que ocurran los problemas, iniciará el proceso para mejorar el clima escolar y obtener el tipo de soluciones duraderas que necesitan las escuelas. El círculo es un símbolo potente. Su figura implica comunidad, conexión, inclusión, justicia, igualdad e integridad. La disposición del aula tradicional en la que los estudiantes se sientan en filas pudiendo ver solamente al docente y las espaldas de algunos de sus compañeros, limita la conexión y la conversación. El disponer a los estudiantes en un círculo, sin principio ni final, permite tener una intervención equilibrada para todos los participantes.

 ¿Cómo Facilitar Reuniones Restaurativas?

Una reunión restaurativa es una reunión estructurada entre agresores, víctimas y la familia y los amigos de ambas partes, en la que éstos lidian con las consecuencias del delito o la conducta indebida y deciden la mejor manera de reparar el daño. La reunión restaurativa no es una actividad de orientación, ni un proceso de mediación, es un método de resolución de problemas sensible a las necesidades de la víctima, directo, que demuestra cómo los ciudadanos pueden resolver sus propios problemas cuando se les proporciona un foro reconstructivo para hacerlo (O’Connell, Wachtel, & Wachtel, 1999).

Las reuniones proporcionan a las víctimas y a otros una oportunidad de confrontar al agresor, expresar sus sentimientos, hacer preguntas y poder dar su opinión en cuanto a cuál debe ser el resultado. Los agresores escuchan de primera mano cómo es que su conducta ha afectado a otras personas. Los agresores pueden elegir participar en una reunión y comenzar a reparar el daño que han causado disculpándose, corrigiendo las cosas y acordando una restitución financiera o personal o un trabajo de servicio comunitario. Las reuniones hacen a los agresores asumir su responsabilidad a la vez que les proporcionan una oportunidad de deshacerse de la etiqueta de “agresor” y ser reintegrados a su comunidad, escuela o centro de trabajo (Morris & Maxwell, 2001).

fuente http://www.ub.edu/

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Inteligencia Emocional:Sabias que la razón y la emoción van de la mano, si una no sabe regular la otra no aprende ni puede prestar atencion

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Sabemos que las emociones son importantes en la educación, que impulsan la atención, lo que a su vez potencia  las unidades de aprendizaje y de memoria. Pero debido a que no comprendemos plenamente nuestro sistema emocional, no sabemos exactamente cómo regular en la aula.

Emoción y la Razón

Los estudios demuestran que nuestro sistema emocional es un sistema complejo, ampliamente distribuido, y propenso a errores que define nuestra personalidad básica temprano en la vida, y es muy resistente al cambio.

Sabemos que hay muchas más fibras neuronales en el centro emocional de nuestro cerebro que en los centros lógicos / racionales,  por lo que la emoción es a menudo un determinante de nuestro comportamiento que los procesos lógicos de nuestro cerebro. Por ejemplo, la compra de un billete de lotería es una, no una decisión lógica emocional. 

 Para entender nuestro sistema emocional en  constante cambio y su efecto sobre nuestra capacidad de aprender, debemos entender dos partes del sistema:

  • las moléculas (péptidos) que transportan la información emocional, y
  • las estructuras del cuerpo y del cerebro que activan y regulan las emociones.

Péptidos: Mensajeros Moleculares de las Emociones

Tradicionalmente, hemos tendido a pensar en términos de una división cuerpo-cerebro: Nuestro cerebro regula las funciones del cuerpo, y nuestro cuerpo proporciona servicios de apoyo para nuestro cerebro. Nuestro sistema emocional se encuentra principalmente en el cerebro, endocrino y el sistema inmunológico (que ahora son vistos como un sistema bioquímico integrado), sino que afecta a todos los otros órganos, como el corazón, los pulmones y la piel.  Las moléculas peptídicas son los mensajeros de nuestro sistema emocional.

Los reguladores Emocionales

Aunque los sistemas endocrino e inmunológico participan en el procesamiento de las emociones, dos sistemas cerebrales relacionados entre sí comparten la tarea de regulación:

  • El tamaño del dedo (tronco cerebral )en la base de nuestro cerebro y las del sistema límbico estructuras que rodean el foco hacia adentro en nuestra supervivencia, emocional y necesidades de crianza. 
  • La corteza cerebral, que regula las funciones superiores, dirige nuestras interacciones con el mundo exterior (Edelman, 1992).

Aplicaciones aula

Aunque las aplicaciones educativas de la investigación emoción son todavía muy provisional, varios temas generales están surgiendo y que tienden a apoyar el punto de vista de que muchos educadores han defendido durante mucho tiempo. Lo que esta investigación puede proporcionar, sin embargo, es el soporte biológico de las creencias de la profesión.

  •  Debemos tratar de desarrollar formas y estrategias de auto-control entre los estudiantes y el personal educativo. La integración de la expresión emocional en la vida del aula no es difícil. Intente dibujar una clase en un círculo la tensión de liberación (después de una pelea de juegos, por ejemplo) y jugar un juego de etiqueta círculo antes de hablar el problema. Una vez que los sistemas límbicos colectivos de los alumnos han dado su opinión, los procesos corticales racionales pueden resolver la cuestión. En otras palabras, cuando se trata de resolver un problema, continúe el diálogo con el aporte emocional continuo.
  •  Las escuelas debería centrarse más en las actividades metacognitivas que alientan a los estudiantes a hablar de sus emociones, escuchar a los sentimientos de sus compañeros, y pensar en las motivaciones de las personas que entran en su mundo curricular. Por ejemplo, el simple uso de por qué en una pregunta se vuelve la discusión lejos de hechos desnudos y hacia motivaciones y emociones. 
  • Actividades que hacen hincapié en la interacción social  tienden a proporcionar mayor apoyo  emocional. Juegos, debates, visitas de campo, proyectos interactivos, aprendizaje cooperativo, la educación física y las artes son ejemplos. A pesar de que hemos sabido durante mucho tiempo que estas actividades mejoran el aprendizaje del estudiante, tendemos a pensar en ellos como recompensas especiales, y así retiramos cuando los estudiantes se portan mal, o cuando los presupuestos son ajustados, eliminamos por completo.
  • Los recuerdos son contextuales. Las actividades escolares que atraen las emociones simulaciones, juegos de rol, y proyectos de cooperación, por ejemplo, puede proporcionar importantes indicaciones de memoria contextual que ayudarán a los estudiantes recuerdan la información durante eventos estrechamente relacionados en el mundo real. 
  • Los ambientes emocionalmente estresantes son contraproducentes porque pueden reducir la capacidad de los estudiantes para aprender. La autoestima y un sentido de control sobre su entorno son importantes en el manejo del estrés. 

Este material forma parte del curso Educación Emocional en el Aula

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Educacion: La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble

 

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La neuroeducación es una nueva visión de la enseñanza basada en el cerebro. Es una visión que ha nacido al amparo de esa revolución cultural que ha venido en llamarse neurocultura. La neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la psicología, la sociología y la medicina, en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.

NEUROEDUCACIÓN 

AUTOR INVITADO: FRANCISCO MORA, catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Autor de Neurocultura (Alianza) y Neuroeducación (Alianza).

Como dije en el anterior artículo, en el corazón de este nuevo concepto está la emoción. Este ingrediente emocional es fundamental tanto para el que enseña como para el que aprende. No hay proceso de enseñanza verdadero si no se sostiene sobre esa columna de la emoción, en sus infinitas perspectivas.

La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro. Este diseño, labrado a lo largo de muchos millones de años de proceso evolutivo, nos indica que toda información sensorial, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación (procesos mentales, cognitivos), pasa por elsistema límbico o cerebro emocional, en donde adquiere un tinte, un colorido emocional. Y es después, en esas áreas de asociación, en donde, en redes neuronales distribuidas, se crean los abstractos, las ideas, los elementos básicos del pensamiento.

De modo que el procesamiento cognitivo, por el que se crea pensamiento, ya se hace con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender y memorizar.

Los seres humanos no somos seres racionales a secas, sino más bien seres primero emocionales y luego racionales. Y, además, sociales. La naturaleza humana se basa en una herencia escrita en códigos de nuestro cerebro profundo, y eso lo impregna todo, lo que incluye nuestra vida personal y social cotidiana y, como he señalado, nuestros pensamientos y razonamientos. Esa realidad se debe poner hoy encima de cualquier mesa de discusión sobre la educación del ser humano.

Es esta realidad la que nos lleva a entender que un enfoque emocional es nuclear para aprender y memorizar, y, desde luego, para enseñar. Y nos lleva a entender que lo que mejor se aprende es aquello que se ama, aquello que te dice algo, aquello que, de alguna manera, resuena y es consonante (es decir, vibra en la misma frecuencia) con lo que emocionalmente llevas dentro.Cuando tal cosa ocurre, sobre todo en el despertar del aprendizaje en los niños, sus ojos brillan, resplandecen, se llenan de alegría, de sentido, y eso les empuja a aprender.

Solo el que aprende bien sobrevive más y mejor. Seguir vivo en un mundo exigente (y el mundo vivo lo es), desde vivir en la selva hasta vivir en un mundo social duro y competitivo, requiere  aprender, y aprender bien. El que no es capaz de aprender suele vivir menos, ya lo hemos señalado. Y aprender requiere inexcusablemente basarse en la emoción. niños

Pero esa emoción en la enseñanza exige matices profundos cuando es aplicada al ser humano a lo largo de su arco vital. Aprender (y, por lo tanto, enseñar) no es lo mismo para un niño de 2 o 3 años, que, con enseñanzas ya regladas, para el niño de 6 años (cuando comienza con el tamborde las ideas en Primaria), el púber o el adolescente (que vive en un mundo cerebral convulso donde los haya), o bien el adulto joven, el adulto medio o el que atraviesa la ahora larga senescencia. Hoy habría que añadir el periodo prenatal y al perinatal (aquel que va desde la semana prenatal 32 hasta los 2 meses postnatales). Hoy la neuroeducación alcanza a todo ese amplio y, en el terreno específico de la educación, casi desconocido arco vital del ser humano.

Con todo lo que antecede, es claro, como ya he señalado, que lo que enciende el aprendizaje es la emoción y, en ella, la curiosidad y, luego, la atención. Pero la atención no se puede suscitar simplemente demandándola, ni la curiosidad tampoco. Hay que evocarlas desde dentro del que aprende.

Hoy comenzamos a saber que lo que llamamos curiosidad no es un fenómeno cerebral singular, sino que hay circuitos neuronales diferentes paracuriosidades diferentes,y que no es lo mismo la curiosidad perceptual diversificada, aquella que despierta de modo común en todo el mundo cuando se ve algo extraño y nuevo, que aquella otra conocida como curiosidad espistémica, que es la que conduce a la búsqueda específica del conocimiento.

Y lo mismo podemos decir sobre la atención, cuyo sustrato cerebral nos lleva hoy a reconocer la existencia de muchas atenciones cerebrales. Atenciones que van desde la atención básica, tónica, que es la que todos tenemos cuando estamos despiertos, a aquellas otras de alerta, de foco preciso (ante un peligro),orientativa (buscar una cara entre cientos), ejecutiva (la del estudio), virtual(procesos creativos) o digital (utilizada en internet). dibujo

Y es claro, además, que todos estos procesos difieren en el niño y el adulto, y aun en el niño para cada edad. Claramente el tiempo atencional que precisa el niño no es el mismo que el requerido por el adulto para atender una percepción concreta simple o aprender un concepto abstracto altamente complejo. Precisamente, conocer los tiempos cerebrales que se necesitan para mantener la atención a cada edad o periodo de la vida puede ayudar a ajustar tiempos de atención reales durante el aprendizaje en clase de una manera eficiente. Y también conocer cómo estos tiempos pueden ser modificados.

Y lo mismo que el aprendizaje consiste en momentos seriados de asociaciones de fenómenos o conceptos que se repiten en ese juego mental de aciertos y errores, memorizar requiere también de repetición constante de lo ya aprendido. El maestro o el profesor universitario hoy comienzan a utilizar adecuadamente fórmulas que pueden ser enormemente útiles en esa memorización de lo aprendido.

Neuroeducación alcanza pues a todo el arco de la enseñanza, desde los niños de los primeros años a los estudiantes universitarios, o en la enseñanza de formación profesional o de empresa. Y, por supuesto, también a los maestros y los profesores, sobre la forma más eficiente de enseñar. La neuroeducación comienza a poner en perspectiva, más allá de los procesos cerebrales mencionados como la curiosidad y la atención, otros factores como la extracción social de la familia y la propia cultura como determinantes del aprendizaje.

Y, más allá, la neuroeducación intentar destruir los neuromitos (falsosconocimientos extraídos de la neurociencia) y conocer la influencia de los ritmos circadianos, el sueño y su poderosa influencia en el estudio, o factores tan importantes como la arquitectura del colegio, el ruido, la luz, la temperatura, los colores de las paredes o la orientación del aula.

Y también ayuda a hacerse preguntas como estas: ¿Por qué los niños están siempre preguntando?¿Se puede enseñar por igual a niños crecidos en culturas y de etnias diferentes? ¿Hay que ser de raza judía para ser académicamente brillante? ¿Por qué el ambiente familiar de estudio es tan determinante en las capacidades de aprender de los niños? ¿Se puede memorizar mejor durmiendo mejor? ¿Qué hace que se aprenda y memorice mejor si uno se equivoca más? ¿Por qué es más interesante una pregunta brillante que una contestación brillante? ¿Por qué hoy la letra con sangre ya no entra? ¿Es lo mismo enseñar arte o matemáticas, medicina o derecho, fontanería o filosofía? ¿Cómo enseñar que hay dos formas cerebrales de aprender matemáticas? ¿Podrán los nuevos ordenadores de alto procesamiento (relación y reconocimiento personal del estudiante) sustituir a la relación maestro-alumno?

De este modo y por este camino, la neuroeducación se adentra en elconocimiento de aquellos cimientos básicos de cómo aprender y memorizar, y cómo enseñar. Y cómo hacerlo mejor en todo el arco de adquisición del conocimiento y los múltiples ingredientes que lo constituyen. Dilucidando así los entresijos de la individualidad y las funciones sociales complejas, el rendimiento mental, el desafío cerebral de Internet y las redes sociales, o cómo llegar a ser un maestro o un profesor excelente. Añadiendo a ello la formación del pensamiento crítico y analítico, y, más allá, el pensamiento creativo. O evaluando en los primeros años a niños que sufren procesos cerebrales o psicológicos que dificultan el proceso normal de aprendizaje, para permitir así aplicar tratamientos tempranos muy eficaces.

La neuroeducación es, pues, un campo de la neurociencia nuevo, abierto, lleno de enormes posibilidades que eventualmente debe proporcionar herramientas útiles que ayuden a aprender y enseñar mejor, y alcanzar un conocimiento mejor en un mundo cada vez de más calado abstracto y simbólico y mayor complejidad social.

Facilitar todo esto requeriría la creación de una nueva figura profesional, aquella del neuroeducador, que analizaremos en un nuevo artículo la próxima semana.

 

fuente http://autoconocimientointegral.com/

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Neuroeducacion: Educar con el cerebro y la emocion

 

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Hasta hace apenas 30 años, se desconocía en gran medida cómo funcionaba el cerebro. No obstante, los avances en áreas como la medicina y, particularmente, las neurociencias, han permitido estudiar las neuronas y entender un poco más la actividad cerebral. “Eso ha abierto una nueva etapa para poder conocernos a nosotros mismos, para entender mejor cómo funcionamos y aplicar ese conocimiento a áreas tan diversas como la economía, la cultura y la educación”, considera David Bueno, profesor de genética de la Universidad de Barcelona, especializado en la formación del cerebro y divulgador científi co. Así, en los últimos años hemos empezado a escuchar términos como neuromarketing, neuroeconomía, neuroarquitectura y neuroeducación.

 

 

Todo ello forma parte de un movimiento internacional, aún incipiente, de científicos y educadores que pretenden aplicar en la escuela los descubrimientos sobre el cerebro, con el propósito de ayudar a aprender y enseñar mejor. “Hasta ahora habíamos hablado de la memoria, la atención y la emoción, pero de forma desperdigada, sin darnos cuenta de cómo los códigos que trae el cerebro para aprender o memorizar son tan esenciales para la supervivencia como comer o beber”, señala el neurocientífi co Francisco Mora, autor de Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama, uno de los primeros manuales dedicados a este tema y todo un fenómeno de ventas. Conocer esos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido demostrar, por ejemplo, la importancia de la curiosidad y la emoción para adquirir conocimientos; que el deporte es esencial para fi jar el aprendizaje y también que en el cerebro hay “ventanas de conocimiento” que se abren y se cierran de acuerdo con las etapas de la vida. Educadores y científi cos que habían estado aislados, unos en las aulas y los otros en sus laboratorios, ahora caminan a la par. Universidades como la Johns Hopkins, en Estados Unidos, ya han puesto en marcha proyectos de investigación en neuroeducación, igual que Harvard, que dispone del programa Mente, Cerebro y Educación, el cual pretende explorar la intersección de la neurociencia biológica y la enseñanza. Esta es la era de la neuroeducación.

 

¡Emociónate! ¿Recuerdas cuando ibas a la escuela y en algunas asignaturas te hacían aprender de memoria decenas de datos? Que si fórmulas de física y química, que si la capital de Colombia es Bogotá, que si la Revolución francesa estalló en 1789… Datos y más datos que el tiempo acaba borrando. Y aún más si el profesor era aburrido. En cambio, de seguro recuerdas a algún maestro que consiguió despertar tu atención e interés. La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, fundamental para quien enseña y para quien aprende. “El binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”, explica Francisco Mora. Al parecer, la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más efi ciente. Las historias, por ejemplo, suelen fungir como auténticos activadores de esta región cerebral. David Bueno lo ha puesto a prueba con sus alumnos universitarios: “Cuando me toca explicarles, por ejemplo, el triángulo de Tartaglia, una fórmula matemática que necesitan para resolver muchos problemas de genética, les cuento que en realidad el matemático italiano que lo formuló no se llamaba Tartaglia, sino Niccolò Fontana. Lo que pasa es que era tartamudo, tartaglia, en italiano. Y al fi nal ese mote acabó dando nombre a la fórmula. Esa anécdota hace estallar de risa a los estudiantes, y lo mejor es que ya no se olvidan de la fórmula”.

El juego es vital para estimular partes del cerebro involucradas en el aprendizaje. Las nuevas tecnologías son un aliado para el aprendizaje, porque captan la atención de los niños. La sorpresa es otro factor que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, es la manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía benefi cian el estudio. El neurólogo mexicano Jaime Romano investiga el cerebro desde hace más de 30 años; también ha atendido a niños y adolescentes con problemas de aprendizaje. Una década atrás echó a andar un laboratorio de neurociencias para tratar de entender mejor el proceso de educación.

“Diseñé un modelo que se conoce como neuropirámide, que cuenta con seis peldaños. En cada uno de ellos se plantea qué sucede con la información cuando va entrando por los órganos de los sentidos, cómo se procesa en el cerebro hasta que se convierte en aprendizaje. Y hemos visto que tiene que ver con procesos emocionales”, explica Romano. Ahora, este médico trabaja en el diseño de videojuegos que resulten útiles en todos los peldaños de la neuropirámide. “Habrá juegos que refuercen, por ejemplo, el proceso de atención de los chicos; otros, el proceso de análisis y síntesis”, comenta. Su idea es crear una plataforma con videojuegos orientados a distintas edades.

“Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fi jar su atención”. Mueve tus neuronas En los últimos años, la ciencia ha demostrado lo que antes solo se sospechaba: el ejercicio proporciona bienestar físico y mental. Al parecer, cada vez que practicamos un deporte cardio vascular, al contraerse y estirarse, los músculos segregan una proteína que viaja al cerebro y allí promueve la plasticidad cerebral, generando nuevas neuronas, nuevas conexiones o sinapsis y, justamente, eso sucede en los centros de memoria. “A veces, cuando un alumno va mal en la escuela —señala el profesor David Bueno— lo quitan del deporte, para que así pueda estudiar más. Eso es un error, porque se le quita la actividad que le permite memorizar lo que estudia”. También se ha visto que el deporte estimula la producción de endorfi nas, las cuales generan sensación de bienestar, de placer, optimismo, y están íntimamente relacionadas con la concentración y la atención. Una idea que defi ende la neuroeducación son las “ventanas”. Al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, el cerebro no es estático, sino que “existen ventanas plásticas, periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro”, afi rma Francisco Mora.

Así, por ejemplo, para aprender a hablar la “ventana” se abre al nacer y se cierra a los siete años, aproximadamente. Eso no quiere decir que pasada esa edad el niño no pueda adquirir el lenguaje, porque gracias a la plasticidad del cerebro, lo conseguirá aunque le cueste mucho más, pero, asegura Mora, nunca adquirirá el dominio de la lengua que tiene un niño que aprendió a hablar de los 0 a los 3 años. El hallazgo de la existencia de periodos de aprendizaje hace que las escuelas deban replantearse el modelo educativo. Para David Bueno, “hasta los 10 o 12 años, el cerebro tiene una ventana específi ca para aprender aptitudes, para manejar información, para razonar. Tal vez esa etapa sea el momento de potenciar la comprensión de un texto; que aprendan a razonar de forma matemática, en lugar de memorizar mucho contenido. En defi nitiva, trabajar aquellas habilidades que después conformarán un cerebro con ganas de aprender cosas nuevas”. En algunos casos, el sistema educativo actual choca contra esas “ventanas” cerebrales. Por ejemplo, cuando los niños son muy pequeños, tenerlos sentados en una clase, quietos, “sabemos que infl uye negativamente en su cerebro”, alerta Jaime Romano. Para poder madurar, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro necesita experiencias nuevas.

 

Fuente autoconocimientointegral.comfoto face emocion escolar

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Educación emocional en la escuela: del estándar a la personalización

Los alumnos deben descubrir por sí mismos sus dones y cualidades individuales.
La educación exige emociones. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas

Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

 

Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según el experto mundial en educación Ken Robinson “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.

 

La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los alumnos descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.

 

En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.

 

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos destacan:

 

– Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
– Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
– Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
– Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.
– Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
– Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.
 Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.

 

En vez de seguir condicionando y limitando la mente de las nuevas generaciones, algún día los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación.

 

Fuente: El País

 

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Educación emocional:El poder de la palabra en el manejo de las emociones

Dr. Marc Brackett,Director del Centro Yale para Inteligencia Emocional, Miami

Inteligencia emocional en las aulas: el manejo de las emociones para estimular la creatividad, la toma de decisiones más efectivas y la buena convivencia.

El Centro de Yale para la Inteligencia Emocional (The Yale Center for Emotional Intelligence) continúa las investigaciones sobre el tema y está creando propuestas que comenzaron a aplicarse en las escuelas. Las emociones impulsan el aprendizaje, la toma de decisiones, la creatividad, las relaciones y la salud.

Letra Urbana conversó con el Dr. Marc Brackett, director del Centro Yale para la Inteligencia Emocional, sobre RULER, un programa que utiliza el poder de las emociones para crear una sociedad más eficaz y compasiva. El nombre del programa RULER, literalmente REGLA en inglés, es un acrónimo de las palabras recognize, understand, label, express, y regulate emotions: reconocer, comprender, rotular, expresar y regular las emociones.  Este enfoque de aprendizaje social, emocional es también una valiosa herramienta para prevenir el acoso escolar. ¿Qué es la inteligencia emocional? No nacemos con un vocabulario que describa las emociones, ni con estrategias para regularlas…La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades prácticas que ayuda a razonar con y sobre nuestras emociones. En primer lugar hay que reconocerlas, incluyendo lo que expresa el cuerpo, la voz y nuestra propia fisiología. En segundo lugar está la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones, cómo afectan nuestro pensamiento y comportamiento y nuestra forma de tomar decisiones. Tercero, aprender a nombrar las emociones con la palabra correcta. En cuarto lugar está la habilidad de expresarlas en forma saludable y adecuada al contexto y en quinto lugar la capacidad de regularlas desarrollando estrategias para lograr objetivos y para promover el bienestar general. ¿Se pueden enseñar esas habilidades? Sí, creo que la inteligencia emocional puede ser enseñada sobre todo porque la gente debe conocer el lenguaje. No nacemos con un vocabulario que describa las emociones, ni con estrategias para regularlas. Tampoco nacemos sabiendo cómo calmarnos o hablarnos a nosotros mismos para sentirnos mejor, cambiar la forma en que pensamos acerca de ciertas situaciones para modificar nuestros sentimientos.El buen manejo de las emociones es clave para actuar con eficacia y para enfrentar las decepciones y fracasos de la vida. ¿Cuáles son los beneficios que se han comprobado? ¿Cuál es exactamente la importancia de entender lo que los otros sienten? Es importante porque las emociones son la base de lo que somos. Las emociones bien reguladas nos ayudan a pensar más claramente, a tomar mejores decisiones, a mejorar nuestras relaciones y a tener un nivel más alto de salud mental. El buen manejo de las emociones es clave para actuar con eficacia y para enfrentar las decepciones y fracasos de la vida. Finalmente, lo que se ha comprobado es que las personas con inteligencia emocional simplemente viven una vida mejor. Los estudiantes rinden más académicamente y logran alcanzar sus objetivos. Por ejemplo, usted está en Miami, ¿no es así? Hay violencia escolar y los niños experimentan gran estrés en la escuela y la cantidad de exámenes que se ven obligados a tomar es otro factor. La población en general tiene hoy mayor conciencia de todo esto. Las emociones se activan cuando se está con otra gente y se alteran si hay un cambio en una relación.El énfasis actual en un alto rendimiento académico y otras exigencias contribuye a un nivel nunca visto de stress tanto para padres como para niños y jóvenes. En los deportes, por ejemplo, para que su hijo pueda competir, tiene que tener conciencia de las emociones de su equipo y de las del equipo opositor. Es fundamental para el éxito. Es una gran ventaja para los alumnos participar en actividades de grupo, ya que se verán forzados a leer las emociones de los demás. Los niños de hoy están expuestos a emociones fuertes y quizás extremas, gran excitación o entusiasmo, pero también fuertes enojos y un gran desinterés o falta de motivación. ¿Tiene esto que ver con características de esta época, de nuestra cultura? Hay un número de razones por las que la inteligencia emocional es más importante hoy de lo que ha sido en el pasado. En primer lugar, éramos una cultura donde los niños no eran vistos como seres humanos. Más bien los veíamos como objetos, pero hoy creemos que los niños son seres humanos y tienen que ser estimulados. Siento que estamos llegando a ser una sociedad mucho más saludable. Expresiones como “los niños no deben ser vistos o escuchados” están siendo reconocidas como disparatadas. Pero el énfasis actual en un alto rendimiento académico y otras exigencias contribuye a un nivel nunca visto de stress tanto para padres como para niños y jóvenes. Otro factor a tener en cuenta es la forma en que nuestra sociedad se está ocupando de la cuestión de clase: no hay clase media, están los que tienen y los que no, pero estos últimos sienten disgusto por sus carencias. Existen dos elementos claves: la desigualdad económica acompañada por la presión para lograr el éxito, y la falta de enseñanza directa de la inteligencia y la empatía emocional. Esto crea un enorme problema. ¿Cómo logra un niño balancear esta intensidad de emociones? Cuéntenos de qué se trata el enfoque de RULER… El enfoque RULER utiliza la instrucción académica para desarrollar la capacidad de reconocer, comprender, etiquetar y regular las emociones de manera efectiva. Los padres son los primeros maestros de la inteligencia emocional y deben modelar estas habilidades mostrando a sus niños que son seguros en el manejo de sus propias emociones y que son capaces de trasmitir esta habilidad a sus hijos. Los niños necesitan explorar su personalidad y su temperamento para saber qué es lo que funciona mejor para ellos. Debe haber una educación formal desde el nivel preescolar hasta el bachillerato. Existen mil escuelas que enseñan esto en los Estados Unidos principalmente en Nueva York, Connecticut, Nueva Orleans, el Estado de Washington y California, pero no en Miami. Este programa otorga un gran poder a la palabra y trabaja para que el niño nombre y comunique lo que siente. ¿Es posible lograrlo, qué lugar tienen la vergüenza o el prejuicio a la hora de expresar lo que siente? Hay pautas culturales que deben tenerse en consideración. También los niños deben ser capaces de lo que llamo Cambio de Código, que consiste en cambiar la forma en que se comunican según la audiencia. Esto es algo que incorporamos a nuestro trabajo, que los niños comprendan que si quieren ir a Yale, esto es lo que debe suceder y que al interactuar en cierta forma, están haciendo una elección. No les damos directivas, sino que les hacemos ver que un determinado comportamiento conduce a una determinada situación. Los dejamos explorar para que experimenten que pasa con la gente que va a Yale o a la Universidad de Miami, como es la interacción. Mucha de nuestra comunicación no es verbal. Una expresión facial o un gesto del lenguaje corporal transmiten una gran cantidad de información. Es un mundo muy diferente quien se encuentra trabajando en Wall Street que quien es profesor en Yale, y dejamos que sean ellos los que lo descubran. Es necesario establecer una relación y conocer sus intereses para poder ayudarlos. ¿Esta apertura y expresión se da en una clase o el reconocimiento de lo que siente se da en contexto, por ejemplo mientras se trabaja alguna situación en especial? Los padres son los primeros maestros de la inteligencia emocional y deben modelar estas habilidades mostrando a sus niños que son seguros en el manejo de sus propias emociones.El enfoque RULER no solamente implica habilidades prácticas y muy específicas, que los niños aprenden, sino que también está incrustado en las creencias e ideales de la escuela, en la forma en que los maestros enseñan y consultan. Una herramienta que ofrecemos se llama Mood Meter (Medidor de Humor), que ayuda a los niños a averiguar cómo se sienten y ver si están en la mejor disposición de ánimo para aprender También es una herramienta para que los profesores piensen cuáles serían las emociones más adecuadas para acompañar las actividades que están a punto de empezar, y pensar en una estrategia que haga coincidir el aprendizaje con la emoción del momento. ¿Es importante que los padres y maestros estén conscientes de sus propias emociones? ¿Deben expresarlas? Los profesores deben tener conciencia de sus emociones. El aprendizaje debe coincidir con la emoción, no se pueden separar. Los padres también se incluyen. Nuestro enfoque es sistémico, quiere inspirar al cambio a los padres, maestros, directores y al personal de las escuelas. Ofrecemos en la misma escuela un entrenamiento muy intenso. En primer lugar tenemos dos días de capacitación en liderazgo que culminan en la formación de un equipo de implementación, al que capacitamos durante cuatro días. Los iniciamos en el manejo de las herramientas, las estrategias y las habilidades prácticas que les permitirá diseminar nuestro enfoque. ¿Puede describir algún instrumento en particular que ayude a cultivar lo que denominan el Momento Meta, que permite el cambio de percepción que invita a modificar la emoción del momento? Esta es una herramienta para la autorregulación. Es importante enseñar los pasos del proceso del Momento Meta, que ayuda a la gente a tomar mejores decisiones cuando son provocados por emociones fuertes. El primer paso es saber que sucedió algo que desató los sentimientos. El segundo paso es tomar conciencia de cómo este sentimiento está influyendo en el pensamiento, la fisiología y el comportamiento. En tercer lugar hay que hacer un alto y respirar para calmar los síntomas. El cuarto paso es ver a su mejor yo. El quinto es elaborar estrategias en consecuencia. Y el último paso es alcanzar el éxito en la interacción en curso.No les damos directivas, sino que les hacemos ver que un determinado comportamiento conduce a una determinada situación. Los dejamos explorar… ¿Cómo se puede usar RULER para mejorar escenarios fuera de la escuela, por ejemplo interactuar con Facebook para apoyar su campana de anti-bullying? Sí, una de las cosas que queremos hacer es ayudar a los niños a navegar su interacción en el espacio en el que viven, y muchos de ellos viven en el espacio online. Tenemos un sitio en Facebook para la prevención de bullying. Es Facebook.com/ safety/ bulyling Aplicar las estrategias que RULER propone requiere tiempo, detenerse en el apuro del día a día, postergar un poco los objetivos académicos. ¿Hay tiempo para ello? ¿Los maestros o los padres tienen ese tiempo? La mayoría de los maestros pierden mucho tiempo en el manejo de la disciplina en la clase. A medida que se van poniendo en práctica estrategias de regulación de las emociones, se tendrá más tiempo disponible para continuar. Es posible emplear el tiempo ahorrado en otras áreas del aprendizaje, en prácticas de salud mental, en relaciones y en la toma de decisiones. ¿Qué pasa cuando el chico tiene emociones negativas por razones más profundas, como la experiencia de un trauma o el sentirse rechazado? Lo que sabemos es que su cerebro se desarrolla de manera diferente. Lo que queremos es intervenir, lo antes posible, para que el niño aprenda las estrategias para afrontar y regular las emociones. Si no lo hacemos van a aprender estrategias desadaptadas y que interfieren con su capacidad de aprender, comunicarse, establecer relaciones, etc. Usted ha llevado a cabo talleres sobre Inteligencia Emocional en otros países. ¿Qué diferencias encontró entre las distintas culturas? Hay algunas culturas que son más o menos abiertas a la enseñanza de la inteligencia emocional. En Australia, por ejemplo, hay mucho entusiasmo con respecto al tema. Los Estados Unidos se encuentran en el medio. Algunos países, como España, están muy abiertos a este trabajo. Algunos países de América del Sur nos han preguntado acerca de nuestro trabajo en Yale, pero por desgracia la gente no está acostumbrado a la idea de la filantropía como una forma de ayudar. Las escuelas necesitan recursos y los gobiernos no ofrecen lo suficiente. Es sumamente importante que las familias adineradas participen en hacer el cambio. http://letraurbana.com/

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Empatia:Esta es la clave, para que tus hijos triunfen en el futuro

 

La empatía es la llave del éxito que ya poseen los emprendedores sociales y que es necesario estimular desde las edades más tempranas

Esta es la clave para que tus hijos triunfen en el futuro

FOTOLIA

Si te preocupa que tu hijo no saque buenas notas en inglés; le cuesta resolver los problemas de matemáticas o no acaba de aprender latabla periódica, no te alarmes. Todo ello son cuestiones secundarias en la formación de los pequeños. Hay cosas más importantes en las que debe brillar desde las edades más tempranas. Una habilidad que le va a permitir ser un buen profesional y triunfar en la vida. ¿Quieres saber cuál es? La empatía.

«Si tu jefe o tu compañero de trabajo no es empático, no querrás trabajar con él; crecer con él, seguir sus pasos… En definitiva, no son buenos líderes», explica Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka en España y Portugal, la mayor red de emprendedores sociales del mundo. De ahí la importancia de ser empáticos. «Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro», dice la RAE, es decir, la capacidad de una persona de ponerse en el lugar del otro.

¿Y por qué es más importante la empatía que hablar un idioma? «Lo único que sabemos del futuro – explica Ana Sáenz de Miera- es que vamos a seguir trabajando con personas. Por tanto, tendremos que organizarnos, trabajar en equipo, ser líderes, creativos… Y todo ello solo es posible si trabajamos la empatía, una habilidad con la que todos nacemos pero que hay que practicar y estimular. De lo contrario, no conseguiremos nada».

El mercado laboral ha cambiado y las necesidades profesionales también. No sabemos si en un futuro se necesitarán más médicos, profesionales en TIC o profesores y también es cierto que la organización empresarial está cambiando: las grandes organizaciones ya son historia y las startups yemprendedores pisan cada vez más fuerza. «Se trata de un cambio de ‘chip’ en la mentalidad de la sociedad que acabaremos viendo», afirma Sáenz de Miera.

Empatía con acción

Pero no sólo hay que ser capaces de ponerse en el lugar del otro. Sino de hacer algo por mejorar esa situación. ¿Nadie se acuerda de cuando el ébola era solo una cuestión en África? ¿Algún español era capaz de ponerse en la situación de un guineano? ¿De los voluntarios de Médicos Sin fronteras que, por ejemplo, trabajan desde hace tiempo contra el virus? Hasta que no llegó a España, los españoles no nos pusimos en acción. Y lo mismo ha pasado en otros países. Ahora, el objetivo es conseguir que la epidemia del Ébola no se convierta en una crisis de salud mundial a largo plazo. Y en ello estamos.

Precisamente de eso se trata. De la empatía en acción. «Porque, de lo contrario, no vale de nada», reseña la directora de Ashoka. «Todos los emprendedores sociales tienen un alto grado de empatía», asegura, puesto que son capaces de detectar un problema y de ponerse en marcha para solucionarlo. A gran escala, podríamos seguir hablando del virus Ébola pero, a pequeña, Ana Sáenz de Miera ejemplifica: «Un grupo de emprendedores que monta una empresa pensando en la necesidad que tiene el parque del barrio de que tenga agua».

Familias, colegios, profesionales de la educación y la sociedad en general son los responsables de este cambio social cuyas raíces se sitúan en Toronto, Canadá, en 1996. Allí, Mary Gordon puso en marcha el programa «Raíces de la Empatía» en colegios, principalmente con alumnos conflictivos, para reducir niveles de violencia y agresión estudiantil y promover comportamientos sociales que aumentasen los niveles de empatía, tal y como explica su fundación «Roots of Empathy».

Un bebé para ser empáticos

En cada aula, siguiendo las indicaciones de Gordon, se trabaja con un bebé, que actúa de «laboratorio emocional» para los estudiantes. Como estos no articulan palabra, los alumnos aprenden a identificar si el bebé está contento, triste, por qué llora… De esta manera, los niños aprenden a reconocer sus propios sentimientos, para después ser capaces de explicarse, y comprender cómo sus acciones afectan a los sentimientos de quienes les rodean.

Los resultados son realmente asombrosos: se reducen las actitudes violentas en el aula, los niños comprenden las emociones de sus compañeros, aumenta la capacidad de integración de los menores y desarrollan otras habilidades.

«Las empresas no demandan un buen electricista sino a alguien que sepa trabajar en equipo. En definitiva, buenas personas que, al final, son buenos profesionales porque el que es capaz de ser un buen líder, de trabajar en equipo, etc., gracias a la empatía, será la persona más feliz del mundo y obtendrá éxito», asegura Ana Sáenz de Miera.

¿Es tu jefe una persona empática? «Si es un gran líder, si es una persona capaz de desarrollar la empatía, su equipo le seguirá. De lo contrario, acabará cayendo», explica. Muchos ya han caído. Otros caerán porque, al fin y al cabo, las empresas las forman las personas.

El futuro está en la educación

Y para que cada vez haya mejores personas dirigiendo equipos y compañías, hay que «educar con éxito», recuerda directora de Ashoka en España y Portugal, que además es madre, y por esta razónestán trabajando ya para que la empatía se trabaje en los colegios de España (aunque en Canarias existe una asignatura obligatoria), junto a otro tipo de habilidades y de forma transversal, como ya hacen muchos centros educativos de Reino Unido, Canadá, Alemania o Irlanda.

Sólo así conseguiremos tener en el futuro buenos profesionales, capaces de trabajar en equipo, buenas personas, preocupadas por los problemas sociales… «Las ventajas competitivas tradicionales ya no son suficientes», escribía en su blog la antigua directora general de ING Direct, Carina Spinka, una defensora de la empatía, que habla de «Adaptive Advantage», es decir, «la capacidad de identificar rápido las señales del entorno, capacidad de experimentar, capacidad de conectar con las personas y con la sociedad, etc. Y cómo no, la necesidad de generar ‘Adaptive leaders’ como clave para desarrollar estas nuevas dimensiones estratégicas en las organizaciones. Personas que favorecen que se experimente en su organización, que gestionan el entorno y no se dejan gestionar por él, que buscan multitud de opiniones y no sólo la suya y con mucha, mucha empatía y un claro sentido del propósito».

 

 

fuente http://www.abc.es/familia-educacion/20141124/abci-empatia-ninos-201411212114.html

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Inteligencia Emociona:Como enseñar a regular emociones?

 

 

 

 

 

La regulación emocional son competencias emocionales básicas para afrontar los retos de la vida y constituyen un factor protector ante conductas de riesgo como el consumo de drogas o la violencia. Por tanto, desde el mismo momento del nacimiento, el entorno familiar constituye el medio ideal para el desarrollo de las competencias emocionales

Ya vimos que las emociones podían ser agradables y desagradables  Cuando sentimos una emoción desagradable, el primer paso es tener conciencia de ella y aceptarla; el segundo es regular adecuadamente la emoción para sentirnos mejor. Todas las emociones son legítimas (incluso el enfado), pero a veces nos llevan a comportamientos inadecuados (pegar), que son los que tenemos que enseñar a nuestros hijos a modificar.

Cualquier situación de la vida cotidiana nos permite practicar la conciencia emocional entrenándonos en un pequeño diálogo interno que responda a cuestiones como éstas:

– cómo me siento (ej: enfadada)

– ¿por qué me siento así? (ej: mi hijo no quiere comer)

– ¿cómo estoy manifestando lo que estoy sintiendo? (ej: chillándole e intentado que mastique a la fuerza)

– esta emoción ¿me ayuda en el momento actual?, ¿cómo puedo mantenerla o cómo puedo cambiarla? (ej: No, porque si sigo enojada y gritando no conseguiré que coma)

Cuando la edad de los niños no permite que les enseñemos este diálogo, podemos realizar con ellos otras actividades para desarrollar la conciencia emocional:

1  Dibujar caras: que representen las diferentes emociones y tenerlas en un lugar visible de su habitación. De esa manera les ayudas a identificar cómo se sienten y tomar conciencia de ello

2  La emoción frente al espejo: nos situamos con ellos frente al espejo y ponemos caras con las diferentes emociones, así aprenden a identificar las señales “no verbales” de las emociones en los demás

3  Pienso y siento: les enseñaremos a identificar la relación entre pensamientos y sentimientos para que aprendan a identificar los que les generan emociones agradables y puedan usar como sustitutos en los momentos en los que sienten emociones desagradables (ej: cuando pienso en las vacaciones me siento alegre y feliz…)

4  Diario emocional: para pre-adolescentes y adolescentes puede resultar muy útil que escriban las situaciones en las que se sienten desbordados por las emociones para tomar conciencia de ellas y ajustar su comportamiento.

La auto-regulación emocional persigue desarrollar habilidades para:

  • atenuar el malestar asociado a sentimientos desagradables (tristeza o miedo)
  • tolerar la frustración (aprender a aceptar tanto el éxito como de fracaso)
  • manejar el enfado (identificar situaciones de enfado: me enfado con los demás cuando…, cuando me enfado noto que mi cuerpo)
  • retrasar la gratificación (aprender a esperar; los menores no saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto de tiempo cuando son muy pequeños o porque les concedemos todo lo que quieren de forma inmediata)
  • desarrollo de la empatía (pensar y tener en cuenta las necesidades y deseos de los demás)
  • Algunas actividades para enseñar a los niños a regular sus emociones son:

    1  Enseñarles técnicas de relajación y respiración, no olvidéis que la emociones se acompañan de cambios físicos tales como tensión muscular, sonrojo o temblor

    2  Escuchar música y enseñar al niño a poner nombre a la emoción que le despiertan los diferentes tipos de música

    3  Cantar y bailar

    4  Hacer deporte

    5  Pegar al colchón (como descarga física de la rabia o el enfado, en la que el niño no se hace daño, no rompe nada y no hace daño a otros)

    6  Cambio de pensamiento: pensar en cosas que les generen emociones positivas

     

    Y para convertirnos en maestros eficientes en la enseñanza de habilidades emocionales a nuestros hijos, debemos:

    • predicar con el ejemplo
    • ser capaces de tomar conciencia y regular nuestras emociones
    • favorecer momentos de comunicación con los menores
    • aprender a escuchar los comentarios y opiniones de los niños con tolerancia, sin juzgarlos y respetando sus sentimientos
    • aceptar a nuestros hijos tal y como son
    • dar cariño y afecto a través del tacto, las caricias y los besos; enseñarles a usar el lenguaje corporal en la expresión de los afectos
    • educarles en la cultura del esfuerzo
    • tener MUCHA PACIENCIA y darles tiempo para que aprendan

 

http://www.agendamenuda.es/

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Empatia: como enseñarla y desarrollarla

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Qué cabe esperar a esta edad

Los seres humanos tenemos empatía por naturaleza, al menos hasta cierto punto. Aun así, los niños en edad preescolar, como sabemos todos los padres, no son un modelo de comportamiento desinteresado y generoso. La empatía es algo que tienen que aprender de ti. Si tu hijo pega a su hermana, por ejemplo, puedes decirle: “Hace daño cuando pegas a las personas. Así es como hay que tocar a la gente, con suavidad. ¿Cómo se siente?”. En algún momento comprenderán el mensaje, pero seguramente les llevará un tiempo.

Qué puedes hacer

Dale un nombre al sentimiento para que tu hijo pueda reconocer sus emociones. Dile: “Pedro, estás siendo muy amable”, cuando tu hijo te bese el dedo en que te hiciste daño. Aprenderá de tu reacción que su reacción amable se reconoce y se valora. Tiene que aprender a reconocer emociones negativas también, así que no temas señalar con calma cuando su comportamiento no sea el que esperas. Procura decir algo como: “Cuando le quitaste el sonajero a tu hermanito se puso muy triste. ¿Qué puedes hacer para que se sienta mejor?”.

Alaba su comportamiento cuando se muestre generoso o muestre empatía. Cuando tu hijo realice un acto de generosidad, señálale lo que hizo bien y sé lo más específica que puedas: “Fuiste muy generoso compartiendo tu osito con tu hermanito. Eso le hizo muy feliz, ¿ves cómo sonríe?”.

Anímalo a hablar de sus sentimientos y de los tuyos. Hazle saber que te importan sus sentimientos, escuchando con atención. Mírale a los ojos cuando te habla y parafrasea lo que dice. Cuando grite: “¡Hurra!” por ejemplo, respóndele con un: “Ah, hoy te sientes muy feliz”. Es posible que no sepa responderte si le preguntas por qué, pero no tendrá problema alguno en hablarte acerca de “sentirse feliz”. De igual manera, comparte tus sentimientos con él: “Me siento triste porque me pegaste. Pensemos en otra manera en que podrías haberme dicho que no querías ponerte esos zapatos”. Aprenderá que sus acciones afectan a otras personas, un concepto que es difícil de comprender para un niño pequeño.

Señala el comportamiento de otras personas. Enseña a tu hijo a darse cuenta cuando alguien se ha portado de manera generosa. Procura decir: “¿Recuerdas esa señora en el supermercado, la que nos ayudó a recoger la comida cuando se nos cayó la bolsa al piso? Fue muy amable con nosotros y me hizo sentir bien cuando estaba disgustada”. Al hacer eso, reforzarás el que tu hijo comprenda cómo las acciones de las personas pueden afectar emocionalmente a los demás. Los libros también ofrecen buenos ejemplos, así que pregúntale cómo cree que se siente el perrito que se perdió en el cuento o por qué sonríe la niña del otro cuento. Explícale cómo te sentirías si tú fueras otro de esos personajes y pregúntale cómo reaccionaría él. Estas conversaciones le ayudarán a comprender las emociones de otras personas y a entender las suyas.

Enséñale las reglas básicas de la buena educación. A través de losbuenos modales, tu hijo puede demostrar que se preocupa por los demás y los respeta. En cuanto sea capaz de comunicarse verbalmente, puede empezar a decir “por favor” y “gracias”. Explícale que estás más dispuesta a ayudarlo cuando se comporta de manera educada contigo y que no te gusta cuando te da órdenes. Claro que ser educada con él vale más que mil palabras: di “por favor” y “gracias” con regularidad y tu hijo aprenderá que estas frases son parte de la comunicación habitual, tanto en casa como en lugares públicos.

No uses el enojo para controlar a tu hijo. Aunque es fácil enfadarse cuanto tu hijo pega a su hermano pequeño, procura no usar tu enojo para controlar su comportamiento. Si dices “estoy muy enojada contigo” los niños suelen cerrarse y retraerse. En lugar de eso, muestra empatía a tu hijo. Enseñar mediante la instrucción y el ejemplo es mucho más eficaz, sobre todo a esta edad. En lugar de enfurecerte, toma un momento para calmarte. Entonces, di con firmeza: “Sé que estabas enojado, pero no debes pegar a tu hermano. Eso le hizo daño y me puse triste. Por favor, pídele perdón”.

Dale a tu hijo tareas pequeñas. Estudios demuestran que los niños que aprenden responsabilidad también aprenden altruismo y empatía. A los pequeños les encanta realizar tareas pequeñas, y algunas cosas útiles como dar de comer a las mascotas también enseñan empatía, sobre todo si después alabas su acción: “¡Mira cómo mueve la cola el perro! Eres tan amable con él… Está feliz porque le estás dando la cena”.

Sé un buen ejemplo. Los actos de generosidad y caridad son una excelente manera de enseñar a tu hijo empatía. Llévalo contigo cuando vayas a visitar a un vecino para entregarle comida porque está enfermo, o cuando vayas a visitar a una amiga que acaba de tener un bebé. Déjale que te ayude a empacar la ropa que llevarás a un centro de personas necesitadas o a cualquier otro lugar caritativo. Explícale que hay personas que están enfermas o que no tienen comida o ropa suficiente, y que por eso necesitan de la ayuda de otras personas.

http://espanol.babycenter.com/a10900142/c%C3%B3mo-ense%C3%B1ar-empat%C3%ADa-#ixzz3XOHE1HHb

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