Inteligencia Emocional: Estrategias para estimular la “motivacion” en el aula y en casa

 

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La motivación es lo que mueve a la persona en una dirección y con una finalidad determinada; es la disposición al esfuerzo mantenido por conseguir una meta.Constituye, por tanto, un factor que condiciona la capacidad para aprender. Al igual que los intereses, depende en parte de la historia de éxitos y fracasos anteriores de la persona pero también del hecho de que los contenidos que se ofrezcan para el aprendizaje tengan significado lógico y sean funcionales.

En la motivación que un alumno llegue a tener desempeña un papel fundamental laatención y el refuerzo social que del adulto (profesor, padres…) reciba. Por eso son importantes las expectativas que los adultos manifiestan hacia el individuo y las oportunidades de éxito que se le ofrezcan.

Además hay que considerar la motivación como una amplia capacidad que precisa enseñar valores superiores como la satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación personal, la autonomía y la libertad que da el conocimiento,…También, la motivación es una cuestión de procedimientos que implica un trabajo importante, utilizar autoinstrucciones, relacionar contenidos, trabajar en equipo, etc.

Y por último, exige conocimiento sobre el riesgo que se corre en caso de fracasar en el intento o por el contrario, y más importante, la satisfacción que supone la obtención del éxito.

Dos tipos de motivación

  1.  Motivación intrínseca que hace referencia a que la meta que persigue el sujeto es la experiencia del sentimiento de competencia y autodeterminación que produce la realización misma de la tarea y no depende de recompensas externas. Es el caso del niño que aprende la lista de jugadores de un equipo de fútbol porque realmente le llama la atención, le motiva, significa algo para él, y lo hace sin pretender ninguna recompensa, la aprende porque sí.
  2. Motivación extrínseca que estaría relacionada con la realización de la tarea para conseguir un premio o evitar un castigo. Como cuando un hijo ordena su habitación con el único fin de salir antes con los amigos y no porque realmente es necesario estar en un espacio ordenado porque resulta más cómodo. O como cuando hacen un recado para acercarse al quiosco y comprarse alguna golosina, etc.

ALONSO TAPIA en “Desarrollo Psicológico y Educación” de COLL, PALACIOS y MARCHESI, 1992 de Alianza Editorial, ha comprobado además que las personas con motivación intrínseca tienden a atribuir los éxitos a causas internas como lacompetencia y el esfuerzo, mientras que los individuos con motivación extrínseca tienden a hacerlo a causas externas, como el azar o las características de la tarea,con lo que estos chicos no se consideran capaces de controlar la consecución de las metas que persiguen.

Por todo lo anterior es importante destacar que la educación no debe limitarse a transmitir conocimientos, sino que debe además ser capaz de transmitir valores y actitudes positivas hacia la actividad escolar.
Además debemos apuntar que los sujetos con alta motivación persisten más en la tarea y por tanto es más probable que alcancen sus metas, hacen juicios independientes y se proponen retos sopesando cuidadosamente sus posibilidades de éxito, y el propio éxito alcanzado refuerza su forma adecuada de afrontar las tareas.

Los profesores saben que la motivación es consecuencia de la historia de aprendizaje. Hay que promover la motivación intrínseca, el proceso es interactivo,…

En el ámbito familiar podemos llegar a citar tres aspectos que tienen una influencia destacada en la motivación escolar de los hijos como son a) su actitud ante el conocimiento y la escuela, b) el tipo de relación afectiva que establece con su hijo, y c) las destrezas y habilidades que despliega para motivarle y ayudarle en el trabajo escolar.

 

Estrategias para mejorar la motivación
1. Evitar las críticas negativas ante los intentos de colaboración de los alumnos.

2. Estructurar la docencia en el aula de forma no excesivamente autoritaria mezclando la directividad con la aceptación de las decisiones de los alumnos.

3. Programar trabajos en grupo o sesiones donde cada alumno pueda colaborar según su nivel.

4. Valorar positivamente los comportamientos de trabajo o de estudio o en su defecto las aproximaciones.

5. El reconocimiento del éxito de un alumno o de un grupo de alumnos motiva más que el reconocimiento del fracaso y si aquel es público mejor.

6. Conocer las causas del éxito o el fracaso en una tarea determinada aumenta la motivación intrínseca.

7. El aprendizaje significativo crea motivación, no ocurre lo mismo con el aprendizaje memorístico y repetitivo.

8. Programar los contenidos y enseñarlos de forma que los alumnos puedan comprenderlos y aplicarlos con un nivel medio de dificultad.

9. Cuidar de que los alumnos con un bajo nivel de motivación consigan pequeños éxitos académicos para que aspiren en un futuro próximo hacia metas que exigen esfuerzos superiores.

10. Tener presente que los alumnos con baja motivación, en un principio suelen manifestar cierta resistencia a abandonar su deficiente situación motivacional puesto que temen que el posible cambio pueda aumentar su, ya de por sí, precaria situación.

11. Fomentar el trabajo cooperativo frente al competitivo.

12. Presentar tareas asequibles a las posibilidades de los alumnos.

13. Programar las actividades de la clase de forma que los alumnos puedan frecuentemente tomar decisiones. El profesor que da autonomía en el trabajo promueve la motivación de logro y la autoestima, aumentando así la motivación intrínseca.

14. Promover actividades en las que los riesgos de fracaso son moderados.

15. No exigir, dentro de lo posible, un programa que sólo se puede aprobar con un alto nivel de dedicación al estudio, puesto que los alumnos poco motivados no están dispuestos a dedicar dicho esfuerzo.

16. Llevar la clase con un nivel medio de ansiedad y evitar las situaciones extremas de máxima ansiedad o de aburrimiento.

17. Programar sesiones de diálogo por grupos de manera que los alumnos menos motivados puedan expresar sus opiniones sin miedo a ser rechazados por sus compañeros.

18. Realizar actividades o trabajos fáciles para los alumnos poco motivados, de manera que pueda valorar sus éxitos y su relativa dedicación.

19. Las tareas creativas son más motivantes que las repetitivas.

Cuestionario de motivación para el alumno

      El cuestionario está pensado para padres y madres que tengan hijos o hijas (algunas preguntas son válidas también para los de secundaria).

Contesta a las siguientes preguntas valorando tu comportamiento de 1 a 5 puntos. Cuenta luego el total de puntos y lee el comentario que te corresponda.

Interés por el tema

Puntos
Después del colegio, ¿le preguntas habitualmente sobre lo que han trabajando en clase?
¿Tienes a menudo con él conversaciones sobre temas interesantes? (no sobre cosas que le hayan pasado, sino, por ejemplo: noticias, descubrimientos, las estrellas, las guerras, etc.).
¿Haces que utilice lo aprendido en clase en situaciones cotidianas: hacer la lista de la compra, revisar las cuentas, medir para comprar o colocar un mueble, escribir una carta, elaborar el menú semanal, escribir una receta, etc.?
¿Haces que recuerde y relacione los temas aprendidos en el colegio cuando surgen situaciones para ello? Por ejemplo, ante una estatua, preguntando: ¿Sabes de quién es? ¿Qué es lo que hizo? ¿Por qué crees que lo que hizo es importante?
¿Planeas actividades extraordinarias con motivo de los temas que están estudiando? Por ejemplo: exposiciones, teatro, museos, compra de libros, excursiones, etc.
¿Haces ver por qué razón te interesa un tema? Por ejemplo, diciendo frases como: “Los pájaros de este documental se ven en el pueblo del abuelo”, “Me voy a leer este artículo para entender lo que ha pasado en Colombia”, “Voy a leerme las instrucciones de la batidora para usarla correctamente”, etc.
Cuando le ves poco atraído por una actividad o tema, ¿le dices que puede interesarse si se hace él mismo preguntas como: Qué es lo que sé, no sé y quiero saber del tema. Para qué me puede servir. Qué relación tiene con ese tema que tanto me gusta?
Sentimiento de competencia para aprender Puntos
¿Le ayudas en los trabajos que realiza en casa? Por ejemplo: realizando con él la actividad, diciéndole frases de apoyo, haciéndole preguntas para que piense, revisando y ampliando sus ideas, centrando su atención, corrigiendo errores, haciendo que siga un orden.
Siempre que sea posible, ¿procuras que él busque la respuesta en lugar de, simplemente, dársela?
¿Confías (y se lo haces ver) en que si se esfuerza va a hacer las cosas bien?
Cuando le ves esforzarse, si se equivoca, ¿no te irritas y tratas de ayudarle de otra forma?
¿Le dices “muy bien” si se ha esforzado y ha mejorado en sus resultados?
¿Le haces “saborear” sus buenos resultados, haciendo que se lo muestre a alguien o comentándolo durante algún tiempo?
Cuando te sale mal algo que estás haciendo, ¿tu hijo te puede oír decir frases como: Por qué está mal, En qué me he equivocado, De qué otra forma puedo intentar resolverlo?
Cuando quiere abandonar una tarea, ¿le dices que tiene que pensar que las cosas al principio salen mal, luego regular y que con la práctica terminan saliendo bien?
Cuando le ves agobiado por lo difícil de una tarea, ¿le dices que divida el trabajo en partes y empiece por algo concreto y fácil (meter en la caja los juguetes grandes, ordenar los apuntes, hacer el índice de los apartados del tema)?
Proyecto personal Puntos

¿Tiene organizado en casa un espacio y unos tiempos concretos para trabajar o jugar?

¿Has limitado un tiempo y unos momentos para ver la televisión? Por ejemplo, de lunes a viernes, solamente media hora después de cenar.

¿Cuentas con él a la hora de tomar decisiones (adónde ir, qué lugar visitar, qué libro comprar)?
Favoreces el que los juegos o trabajos los desarrolle de forma personal: haciendo un castillo con las pinzas de la ropa, cambiando el final de un cuento, ampliando la información del libro, haciendo un juicio crítico, realizando un mapa conceptual?
Favoreces el que haga colecciones o qué tenga cualquier otra afición que le supongan trabajo, esfuerzo y perseverancia?
¿Lees libros habitualmente en casa?
Haces comentarios sobre lo importante que es aprender para conocer y disfrutar de la vida?
Habláis sobre el futuro y favorecéis el que se trace algún pequeño proyecto (llegar a saber el dinero que tengo en la hucha, comprar yo solo, poder leer determinado libro)?
Cuando te enfrentas a una tarea costosa, ¿tu hijo te puede oír decir frases que alientan tu responsabilidad? Por ejemplo: “Voy a hacer esto que tengo que hacer, aunque tenga muy pocas ganas, luego me voy a alegrar de haberlo hecho”. “Voy a ser capaz de no levantarme de la silla hasta que no termine”. “Soy un “tío” estupendo, he conseguido terminar esto que me costaba mucho trabajo”.
Ante trabajos que le estén resultando muy pesados, ¿le propones que, una vez que lo haya realizado, él mismo se recompense con algo que le guste mucho?
Ayuda del profesor Puntos
¿Le hablas bien de sus profesores?
¿Colaboras y aceptas con agrado las demandas que hacen los profesores? Por ejemplo, comprar el material, traer los niños disfrazados, no fumar en ningún sitio del colegio.
¿Vas a las reuniones que convocan sus profesores?
¿Pides periódicamente entrevistas con sus profesores?
¿Participas activamente en el colegio con la asociación de padres (das sugerencias para llevar al consejo escolar, organizas las fiestas, escribes en la revista)?
Si se queja de algún comportamiento de su profesor, ¿lo hablas con tu hijo y si es necesario le insistes en que lo aclare con su profesor?
¿Le enseñas y controlas que tu hijo salude, pida las cosas “por favor”, dé las “gracias”, sea amable, espere su turno, etc.?
Tu hijo ¿te ha visto solicitar una información, pedir una aclaración o reclamar un derecho, de forma decidida, clara y respetuosa?

 

Ayuda de los compañeros 
Puntos
¿Favoreces el que tenga relaciones de amistad con los compañeros del colegio?
¿Promueves el que trabaje con otros compañeros y que se ayuden entre ellos?
¿Enseñas a tu hijo a comprender lo que ve, piensa y siente la otra persona, para resolver una pelea, trabajar en equipo, ayudar a los demás?
¿Quedas también tú con amigos para ayudar o que te ayuden a hacer un trabajo?
Tu hijo ¿ha visto que cuando se han establecido situaciones agresivas tú has procurado relajar la tensión y resolver la situación de forma constructiva?

Comentario a las puntuaciones

Puntuación alta (de 150 a 195 puntos)

      Motivas a tu hijo y promueves que él mismo aprenda recursos para buscar y encontrar sentido a las actividades escolares. Has creado un ambiente rico en estímulos, combinando control, cariño, comunicación y exigencia de madurez.

      Los recursos para motivarse él mismo, los aprende tu hijo a partir de lo que dices y lo que haces. Sobre todo, eres un buen modelo cuando explicitas y dejas ver tus pensamientos y sentimientos, tu pereza o dificultades y las estrategias que empleas para superarlos. Tus estrategias estimulan su interés por el contenido de los trabajos, reducen su ansiedad ante las dificultades, promueven su responsabilidad, hacen que se sienta importante y singular y, lo que es igualmente fundamental, favorecen las buenas relaciones afectivas y de colaboración con sus profesores y compañeros. En resumen, nos gustaría ser como tú.

Puntuación media (de 75 a 149 puntos)

      Hay muchas maneras de motivar; las cuestiones que te hemos preguntado son limitadas (39) y además responden a unos determinados valores. A los niños también se les puede motivar para competir, ser los mejores, quedar por encima de los demás, por miedo a un castigo, o porque hay que portarse bien para tener un premio, pero estos motivos creemos no se corresponden con los valores que se promueven desde el colegio.

      Muchas de tus intervenciones con tu hijo y el modelo que le ofreces con tu comportamiento favorecen, en alguna medida, su interés por el trabajo escolar. Aunque, como tampoco obtienes una puntuación muy alta, no lo haces asiduamente, ni probablemente con todos los aspectos. Los motivos para trabajar, desde nuestro punto de vista educativo, vienen dados por el interés que despiertan los temas, el sentimiento de sentirse competente para aprender, la ilusión de un pequeño proyecto, y las buenas relaciones que se establezcan con los profesores y compañeros. Ahora, los padres de “ciento cincuenta y tantos puntos” tampoco tienen garantizada la motivación de sus hijos; en último término, todos los niños seleccionan y escogen sus motivos.

Puntuación baja (de 0 a 74 puntos)

      Es posible que pienses que lo de motivar por las cosas que se hacen en el colegio no es función tuya, sino de los profesionales que trabajan allí. También puedes pensar que los intereses y las relaciones con los demás son cuestiones muy personales en las que no hay que intervenir demasiado para que cada uno decida libremente.           

      También puedes estar convencido de que lo que hacen los niños en los colegios no vale para nada. Pero todos estos pensamientos, aunque se correspondan con las ideas de algunos padres, no son las tuyas; es muy difícil que pensando algunas de estas cosas te molestes en leer estas líneas.

      Seguramente es que tus estrategias para motivar no se corresponden con las que nosotros hemos pensado, o más bien, que estás curioseando sobre lo que le decimos a los padres que han obtenido una puntuación tan baja.

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Neurociencias: desafio del mundo de hoy, como educar en las emociones? El cerebro emocional en la escuela

 

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Educar en emociones

La educación a la que se tiene que enfrentar una persona desde sus primeros contactos con la Educación Infantil y Primaria, pasando por la Educación Secundaria, Bachillerato e, incluso, estudios universitarios  hasta su vida profesional, es claramente deficiente. Deficiente en valores, deficiente en comprensión de las emociones, deficiente en puntos de vista, deficiente en humanización de los contenidos.

El modelo educativo actual basa todo la educación en el aprendizaje de ciertos modelos lógicos pertenecientes a las ciencias más puras y, además, la memorización y la repetición de decenas, centenares de líneas de información que convierten los cerebros de los alumnos (su memoria) en depósitos de datos completamente inútiles para hacer frente a la vida real.
Se les enseña a resolver problemas matemáticos durante años, pero en este proceso no aprenden a resolver sus conflictos existenciales, Se les enseña a hacer cálculos y a encontrar la solución óptima, pero la vida está llena de contradicciones, las cuestiones de la emoción no entran en el mundo de las cifras ni dan una solución exacta. Los niños y adolescentes, en las escuelas, aprenden a enfrentarse con hechos lógicos, pero no saben hacerlo con fracasos y errores.

La neurociencia, con el paso de los años y de las decenas de investigaciones en crecimiento sobre el intrincado conocimiento de el funcionamiento cerebral, ha llegado a afirmar que no existe el recuerdo puro del pasado, que lo que rememoramos siempre es reconstituido, indicando además que el único registro que se instala en la memoria es aquel que va acompañado de un estímulo emocional con una intensidad que no ha de ser necesariamente elevada. El conocimiento científico se ha multiplicado y el número de centros de enseñanza ha crecido como en ninguna otra época, pero la educación actual no está formando pensadores. La mayoría de los jóvenes, incluido los universitarios, acumulan montones de “piedras” pero construyen poquísimas ideas brillantes con ellas.

Dentro de este contexto también destaca el que la educación esté educando a los estudiantes exclusivamente para afrontar el éxito, se les enseña que todo lo que estudia tiene un fin: tener éxito en la vida, enmascarando detrás de este objetivo valores cómo el éxito rápido, el dinero, una buena casa, fama y otros tantos relacionados. Sin embargo, como todos sabemos, vivir una vida sin problemas es imposible, los fracasos superarán claramente en número a los éxitos a los que tendrán que enfrentarse, el sufrimiento bien enfocado en estas situaciones nos construye, el mal llevado destruye nuestra autoestima.Debemos usar el sufrimiento para construir sabiduría, debemos preparar a los jóvenes a lidiar con las decepciones.

Paralelamente a este proceso claramente deficiente en cuanto a la educación ofrecida a los estudiantes, se observa como la sociedad con los medios de comunicación seduce a los más jóvenes con estímulos rápidos ya elaborados, lo que Cury entiende como “Fast Food” emocional. Un joven en la actualidad necesita hacer muchas cosas para disfrutar tan solo un poco, los padres apuntan a sus hijos a decenas de actividades que ocupen todo su tiempo mientras que la compleja industria del ocio se encarga de mantenerlos entretenidos con información ya elaborada con la que no necesitan pensar. Este bombardeo de estímulos no es inofensivo, con el tiempo aumenta el umbral de placer en la vida real de los sujetos por lo que, inevitablemente,los adolescentes pierden el placer por los pequeños estímulos de la vida diaria.

“Deberíamos tener la generación de jóvenes más felices que ha pisado la Tierra. Perohemos creado una generación de insatisfechos” (Cury 2007 – 18). Con ello dejamos de lado la educación de las funciones más importantes de la inteligencia como contemplar lo bello, pensar antes de reaccionar, exponer y no imponer las ideas, administrar los pensamientos, tener espíritu emprendedor. Estamos informando a los jóvenes y no formando su personalidad. Los jóvenes raramente saben pedir perdón ni reconocer sus límites, por supuesto nunca aprenden a colocarse en el lugar del otro.

Como resultado de todo lo anteriormente comentado vemos como enfermedades como la depresión que antiguamente raramente afectaba a los niños, hoy en día se ceba con ellos y se pueden observar muchos niños deprimidos y sin gusto por la vida. No sólo es común detectar adultos estresados, sino también jóvenes y niños con frecuentes dolores de cabeza, gastritis, dolores musculares, sudor excesivo, fatiga constante de tipo emocional. Resultando de todo ello jóvenes que se internan en el mundo de las drogas tratando de encontrar en ellas estímulos rápidos que desencadenen placer instantáneo. Sin embargo los placeres instantáneos de estas destruyen la gallina de los huevos de oro de la emoción, les lleva a envejecer rápidamente respecto a las emociones.

El objetivo de educar en emociones a las nuevas generaciones está en manos de toda la sociedad,
de la demanda de estos contenidos a nuestros políticos,
a nuestras instituciones, a nuestros medios de comunicación. Sin embargo, donde más se puede hacer en este campo es en el ámbito doméstico y en el ámbito privado de cada profesor que imparte materia.

 

Cada cual es bien capaz de otorgarle un contenido emocional positivo a la convivencia en el mismo espacio vital que sus jóvenes, tanto en casa como en la escuela. No necesitamos de una inclusión institucional en los calendarios escolares, cada cual es bien libre de seguir pautas que hagan de la educación que ofrece una forma de entender las cosas más colorida, personal y humana. Si bien Augusto Cury, en su libro “Padres brillantes, maestros fascinantes” aconseja a los padres y a los profesores sobre cómo llevar a cabo este proceso que culmine en una riqueza emocional en los jóvenes a su cargo, es cuestión de cada persona el leerlas, comprenderlas, interiorizarlas y llevarlas a cabo.

 

 

 

Fuente de información:

http://dspace.universia.net/bitstream/2024/195/1/Trabajo+imprimible.pdf

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Cambio de Paradigma El enfoque restaurativo para la gestión de las relaciones y el conflicto en la escuela

El enfoque restaurativo en el ámbito escolar, implementado desde hace dos décadas en diferentes países de influencia foto-face-ninos-nc

 

 

(Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos, entre otros), busca romper con el esquema punitivo de gestión de la convivencia (a tal falta, tal sanción) aportando una nueva perspectiva que plantea la transformación de los conflictos desde la asunción de responsabilidad y reparación de daños. Este enfoque incluye diferentes prácticas reactivas ante una situación de conflicto como los círculos restaurativos, lasconferences y la mediación.

En nuestro país son sobradamente conocidos los programas de mediación que se han consolidado como un mecanismo de utilidad educativa al servicio de la convivencia. A pesar de ello, todavía hoy son muchos los centros educativos que gestionan los conflictos desde el modelo punitivo, es por ello que nos interesa la aportación del enfoque que facilita un nuevo  modelo de gestión convivencial.

Actualmente, el enfoque, además de proporcionar prácticas reactivas a cualquier situación conflictiva dada, plantea también estrategias a nivel proactivo aportando nuevas metodologías para la gestión de las relaciones y el aula, así, podemos decir que alfabetiza emocional y relacionalmente.

Para la gestión restaurativa de las relaciones hace falta poner en práctica una serie de habilidades como la escucha activa, la comunicación asertiva y no violenta, el pensamiento creativo y la empatía. En conjunto, la propuesta pasa por humanizar las relaciones, por lo tanto, está en consonancia con el último informe de la UNESCO (2015), donde se plantea la vigencia y preocupación en relación con dos de los pilares identificados en el informe Delors (1996), concretamente aprender a ser y aprender a convivir y la necesaria humanización de las relaciones y del cambio de rol del docente.

En un momento donde la revolución tecnológica nos reta a renovarnos, se hace más que evidente que el cambio es necesario. La escuela del siglo XXI debe ser diferente pero no solo en la adaptación al ser tecnológico sino que, especialmente, en el ámbito relacional. El docente deja de ser transmisor de conocimiento para ser un facilitador del mismo. Y es justamente en este nuevo rol docente-facilitador del aprendizaje donde las competencias y metodologías que  aporta el enfoque pueden ayudar a establecer las relaciones de manera diferente.

Ser capaces de construir espacios educativos, donde se priorice la persona y no su control, con el objetivo de formar individuos libres y responsables capaces de gestionar las relaciones de manera positiva y los conflictos de manera autónoma y, en definitiva, hacer de los centros lugares donde se pueda ejercer una democracia participativa, donde cada uno pueda desarrollar sus potencialidades al máximo, en un clima positivo y pacífico, es uno de los retos pendientes e ineludibles de la escuela y la sociedad de hoy.

Ahora bien, la propuesta requiere de un cambio de mentalidad y de nuevas estructuras que faciliten su implementación en todo su potencial. En el esfuerzo de transformar las escuelas en instituciones basadas en la norma a instituciones basadas en las relaciones a través del enfoque restaurativo, el sistema rígido, hierático, jerárquico y autoritario de la escuela que busca actitudes de obediencia y conformidad debe ser confrontado (Vaandering, 2013).

Esta confrontación es perturbadora en si misma ya que implica desaprender lo aprendido y salir de nuestra zona de confort. El abandono de la creencia que el castigo es necesario no es fácil aún sabiendo que éste no funciona (MEC, 1010, Khon, 2006). Blood y Thorsborne (2006) afirman que la implementación del enfoque precisa de un cambio de mentalidad, de creencias en relación con la disciplina, de su propósito y de su práctica y de la asunción de los valores propios del paradigma restaurativo: respeto mutuo, empoderamiento, colaboración, valoración del otro/a, obertura, confianza y tolerancia (Hopkins, 2011).

Entonces, ¿cómo se estructura el enfoque?

En primer lugar, tal y como hemos ido apuntando, el enfoque no se plantea como un programa más de gestión de la convivencia sino como un cambio de paradigma, de la manera de concebir la convivencia, las relaciones, el conflicto y, finalmente, la escuela. Como dice uno de sus principales precursores, Howard Zehr (1990), el enfoque requiere de un cambio de lente y del abandono de parámetros de gestión de la convivencia, o mejor dicho, de parámetros de control de la convivencia primitivos y obsoletos, y de la necesaria humanización de las relaciones, donde como ya hemos dicho, el otro (el educando) no es alguien a quien controlar sino alguien con quien nos relacionamos.

En segundo lugar, el enfoque es sumativo, es decir, incluye programas de mediación ya desarrollados en nuestro país y otros programas implementados como: alumnos ayudantes, aprendizaje cooperativo, democratización de las escuelas y cultura de paz y educación para el desarrollo, entre otros. Sin olvidar el trabajo de múltiples asociaciones como por ejemplo la Asociación Convives, que promociona la convivencia positiva en el ámbito escolar.

En tercer lugar, requiere de una formación generalista, que implica una sensibilización hacia el nuevo paradigma, sus valores, y el aprendizaje de las competencias relacionales básicas para la gestión de las relaciones cotidianas. Esta formación idealmente debe ser dirigida a todos los sectores de la comunidad educativa, y muy especialmente, a todo el personal escolar. Por otro lado, pretende una formación específica para la conducción de encuentros restaurativos más formales en situaciones de conflicto más graves dirigida a docentes y profesionales clave (personal del equipo de dirección, personal de administración y servicios, mediadores, trabajadores sociales, etc.), y de una formación continua.

En cuarto lugar, necesita del trabajo en red con la comunidad, servicios de mediación, servicios sociales, servicios de atención al menor, policía local y tejido asociativo.

En último lugar, ofrece una metodología proactiva para la gestión del aula y la convivencia que va mucho más allá de la gestión del conflicto, por ello podemos empezar a hablar de pedagogía restaurativa (Albertí y Boqué, 2015).

De las evaluaciones realizadas sobre el impacto del enfoque en el Reino Unido se puede concluir, por ejemplo, que las escuelas que lo han implementado reportan una mejor confianza y seguridad para la gestión y resolución delbullying, una mejora en el clima escolar general del centro y una disminución altamente significativa de las expulsiones.

Actualmente, en el Estado español contamos con una experiencia restaurativa comunitaria y escolar en la Comunidad Balear (Institut per la Convivència i Èxit Escolar, 2013) y experiencias incipientes en el entorno educativo catalán, sin olvidar que en otros ámbitos -penal y comunitario- ya se viene desarrollando desde hace dos décadas (Albertí, 2016).
La escuela del siglo XXI demanda una nueva mirada, una nueva manera de gestionar las relaciones, el conflicto y el aula. Las aportaciones del enfoque restaurativo nos parecen suficientemente evaluadas como para tenerlas en cuenta y sumarlas al trabajo que se viene haciendo, ahora bien, será el cambio de mentalidad tanto a nivel individual, como institucional el que proporcionará las condiciones necesarias para su desarrollo.

Referencias

Albertí, M. (2016). Cap a una escola justa: la incorporació de la justícia restaurativa en l’àmbit escolar (Tesi doctoral). FPCEE Blanquerna, Universitat Ramon Llull. Disponible en: http://www.tdx.cat/handle/10803/362361 [Consulta: 8 de abril 2016].

Albertí, M. y Boqué, M.C. (2015). Hacia una pedagogía restaurativa: superación del modelo punitivo en el ámbito escolar. Revista de Mediación 8(1), 36-49. Disponible en: http://revistademediacion.com/revista_articulos/15_05/ [Consulta: 8 de abril 2016].

Blood, P. y Thorsbone, M. (2006). Overcoming resistance to Whole-School Uptake of Restorative Practices. The International Institute of Restorative Practices, The Next Step: Developing Restorative Communities, Part 2 Conference. Bethlehem, Pennsylvania. 18-20 octubre (paper).

Delors, J. et al. (1996). La educación encierra un tesoro. UNESCO. Disponible en: http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF [Consulta: 20 noviembre 2015].

Hopkins, B. (2011). The Restorative Classroom. Using Restorative Approaches to Foster Effective Learning. London: Optimus Education.

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Neurociencias aplicadas en el aula, el aprendizaje y la emocion van de la mano

foto-face-neurociencias-llamntoLa palabra neurociencia está hoy de moda, pero poco se sabe de esta área científica. Es, en líneas generales, la aplicación de los saberes sobre el cerebro humano (cómo actúa, sus funciones y comportamientos sobre el entorno, la memoria emotiva, etc.) a distintas áreas, como la anatomía y la biología hasta educación.

Así, esta nueva disciplina aplicada a la enseñanza formal aborda las capacidades atencionales, de razonamiento, la percepción y lo sensorial, el impacto de las emociones de los alumnos y sus historias biográficas, para definir si un aprendizaje va a ir a la memoria de largo plazo y se olvidará en breve. De esta manera, se ve al alumno desde una óptica diferente, o desde varias a la vez.

“Desde hace unos 25 años se produjo un estallido de investigaciones sobre el cerebro, sus conductas y funcionamiento. Desde que la tecnología permitió estudiarlo en vivo y en directo, hemos aprendido mucho más sobre el cerebro humano en las últimas dos décadas que lo que se aprendió en toda la historia de la humanidad”, explicó la Prof. Alejandra del Fabro, experta en la temática, en diálogo con El Litoral.

La especialista llegó a la ciudad invitada por el Instituto de Estudios Superiores (IES) para dar una capacitación a los docentes de sus cuatro niveles (inicial, primario, secundario y terciario), en el marco de una nueva instancia de Escuela Abierta. Del Fabro es además integrante de la Asociación Educar para el Desarrollo (www.asociacioneducar.com).

Ocho inteligencias

—Cada cerebro es único e irrepetible. Y cada alumno tiene sus propias capacidades -y falencias- cognitivas. ¿Se puede estandarizar un modelo de neuroeducación y aplicarlo para todos?

—Lo que se pretende con el trabajo que yo hago es que dado que todos somos diferentes, también somos -todos- inteligentes en distintos niveles . Hay que ver desde qué lugar se evalúan las capacidades cognitivas, porque hasta ahora la escuela tradicional ha valorado un solo tipo de inteligencia, que es la del cociente intelectual. Ahora se sabe que no es ésa la única inteligencia humana, sino que hay otras. Científicamente, hay descriptas al menos ocho inteligencias humanas. Lo que deberíamos hacer es aplicar un método que llegue de ocho maneras diferentes a los alumnos, atendiendo a las habilidades más desarrolladas en cada uno de ellos. Por ejemplo, está el alumno que aprende mejor con música, otro que lo hace mejor moviéndose, otro en silencio u otro imaginándose una forma visual-espacial para así entender la matemática. También está la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro de adaptarse conforme va necesitando más o menos de ciertas redes neuronales. En todos los casos, se trata de aplaudir la neurodiversidad que nos permite llegar mejor a todos los alumnos.

Algunas experiencias

Hoy, la Ley de Educación Nacional no versa sobre la neuroeducación ni alude a esta práctica concreta. Tampoco aquí en Santa Fe hay experiencias, pero sí en algunas otras provincias. “En Buenos Aires, por ejemplo, hay proyectos que fomentan la neuroeducación, desde los ámbitos privados, desde instituciones, directivos y docentes, pero aislados”, comentó.

Por eso, “donde primero deberíamos apuntar, si queremos promover la neurociencia en el aula, es a la formación docente. Hoy, está muy atrasada en el país”, advirtió Del Fabro. La formación demandaría instruir al docente a saber detectar las habilidades cognitivas y también las deficiencias para poder “compensar”.

“Se trata de dinamizar los recursos que ya están: las escuelas, los maestros y las computadoras con Internet. Nos falta este ajuste para dar la mano entre lo nuevo que sabemos y lo viejo que persiste. No podemos estar en las escuelas con la misma psicología que hace 100 años, cuando hoy podemos saber mucho más sobre cómo funciona el cerebro”.

—Pero vayamos a la realidad. En muchas escuelas públicas, hay secciones atiborradas de alumnos, muchos de los cuales vienen de contextos socio-familiares conflictivos. Y en el medio, el docente hace lo que puede. ¿Es viable pensar en introducir la neuroeducación en las instituciones escolares tal como están hoy?

—Hay que ser conscientes de la realidad de las escuelas. También son una realidad los terribles porcentajes de pobreza recientemente difundidos. Es cierto. Sin embargo, la formación en neurociencias daría herramientas muy importantes para los docentes. ¿Por qué? Porque sabiendo aplicar la neuroeducación, el educador podría tener más herramientas no sólo para enseñar mejor, sino también para encontrarse mejor con uno mismo, saber qué hacer ante determinadas situaciones, manejar mejor su relación en un entorno áulico.

Para la especialista, sería muy importante que se promueva la formación, de quienes serán docentes el día de mañana, en las neurociencias y su aplicación en el aula, de todos los niveles. “Y, además, una intensa capacitación para los docentes que están trabajando hoy, porque veo que éstos están con una pedagogía que es anterior a todo lo que se sabe sobre el cerebro. Que el docente que sea formado, ésa es la clave”, concluyó

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Capacitaciones y talleres en España a cargo de Luciana Cataldi

En el mes de octubre 2016 estuve dando una serie de talleres en España por segundo año consecutivo, he estado en las II Jornadas de Mediacion Escolar celebradas en valladolid, luego en Galicia haciendo talleres de comunicación no violenta y practicas restaurativas y por Ultimo Barcelona estuve en la Asociación Catalana de practicas restaurativas la Universidad de Barcelona y distintos ayuntamientos todos en el marco de la cultura de paz y el cambio en la convivencia socialfoto-face-flyer-valladolid-2016ffoto-face-catalunia-2

 

 

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Practicas restaurativas en la escuela; Los beneficios de un enfoque restaurativo en la comunidad educativa

 

 

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Las prácticas restaurativas promoverán y fortalecerán una cultura escolar positiva y mejorarán las relaciones sociales dentro de la comunidad escolar.

¿Qué son las prácticas restaurativas?

Las prácticas restaurativas consisten en crear relaciones positivas al igual que establecer un ambiente de apoyo que sea justo, consistente y democrático. Cuando un daño ha ocurrido implica intervenciones, al igual que prácticas que ayuden a prevenir el daño y conflicto al crear un sentido de pertenecía, seguridad y responsabilidad social dentro de la comunidad escolar. Esencialmente, las prácticas restaurativas tratan de crear y restablecer relaciones. El principio latente es que las relaciones son importantes, y cuando sucede un incidente, la atención se centra en el daño causado a la relación y a la reparación posterior de ese daño, en vez de enfocarse en qué regla se rompió y por lo tanto que consecuencias deben imponerse

 

Un enfoque restaurativo al conflicto  consiste en hacer preguntas clave:

1. ¿Qué sucedió?

2. ¿Qué estabas pensando en ese momento?

3. ¿Qué has estado pensando desde lo sucedido?

4. ¿A quién y cómo le afectó lo sucedido?

5. ¿Qué se puede hacer para arreglarlo?

 

Un enfoque restaurativo…

• Anima a los estudiantes a entender el impacto de, y a reconocer las consecuencias de sus acciones.

• Le da la oportunidad a aquellos que fueron dañados por las acciones de otros a compartir sus experiencias personales.

• Requiere que los estudiantes sean responsables de sus acciones.

• Fomenta el respeto para todos los interesados y desarrolla el sentimiento de empatía hacia los demás. • Considera el conflicto como una oportunidad para aprender a través de la resolución de problemas. Beneficios de los enfoques restaurativos en el entorno escolar

• Un ambiente más seguro y solidario.

• Un ambiente de enseñanza y aprendizaje más eficaz.

• Un mayor compromiso por parte de todos en darse el tiempo de escucharse uno al otro.

• Disminución en la intimidación u otros conflictos interpersonales.

• Una mayor conciencia sobre la importancia de la conexión entre los jóvenes.

• Aborda la necesidad de pertenecer y sentirse valorado por los compañeros y adultos importantes en su vida.

• Un mayor énfasis en las respuestas a una conducta inapropiada que busca reconectar más a los jóvenes.

• Disminución de suspensiones y expulsiones.

• Una mayor confianza en el equipo del personal para hacer frente a situaciones difíciles.

 

Reflexiones y comentarios acerca de las prácticas restaurativas de socentes y la comunidad

“Las prácticas restaurativas pueden ser eficaces y deberían estimularse para que se usen más. Esto es algo que se debe utilizar tanto en la vida personal como en la profesional”.

“Creo que esto es un enfoque alternativo para disciplinar a los estudiantes. Puede modificar el comportamiento a través del entendimiento y empatía”.

“Para poder satisfacer las necesidades de todos los estudiantes y garantizar un trato equitativo para todos, es muy importante contar prácticas restaurativas en nuestra escuela y en la comunidad del distrito”.

“Las conferencias alumno con alumno, maestro con estudiante y maestro con maestro dieron lugar a un gran entendimiento e hizo que nuestra comunidad se comprendiera más entre sí”.

“He utilizado y valoro las prácticas restaurativas en mi escuela, ya que ayudaron a disminuir el número de suspensiones, pero lo más importante es que a ayudado a que las personas sean más humanas, indulgentes y comprensivas”.

. “Las prácticas restaurativas hacen que los estudiantes se conviertan en participantes activos de la cultura escolar”.

 

 

lleva practicas y un enfoque restaurativo a tu escuela luciana@mediacionyviolencia.com.ar

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Practicas y Circulos restaurativos: El nuevo enfoque para crear y sustentar comunidades sanas y proactivas

foto face abrazoLas prácticas restaurativas y justicia restaurativa son cuestiones distintas. Las prácticas restaurativas tienen sus raíces en la justicia restaurativa, una forma de ver a la justicia penal que enfatiza la reparación del daño ocasionado a la gente y el restablecimiento de las relaciones en lugar de solamente castigar a los infractores (Zehr, 1990).

La justicia restaurativa tuvo sus comienzos en los años 70 como una mediación entre víctimas y victimarios. Finalmente, la justicia restaurativa moderna se amplió para incluir también a las comunidades afectivas, participando las familias y los amigos de las víctimas y los agresores en procesos colaborativos llamados reuniones y círculos.

Las reuniones abordan los desequilibrios de poder entre la víctima y el agresor y cuentan con la participación de personas de apoyo adicionales (McCold, 1999).

 La justicia restaurativa es reactiva, consta de respuestas formales o informales al delito y otras conductas indebidas una vez que éstas ocurren. La justicia restaurativa proporciona una prevención terciaria, que se introduce después de que el problema ha ocurrido, con la intención de evitar la recurrencia. Las prácticas restaurativas amplían ese esfuerzo con la prevención primaria, que se introduce antes de que el problema ocurra.

El objetivo de las prácticas restaurativas es desarrollar una comunidad y manejar el conflicto y las tensiones reparando el daño y forjando relaciones. Este enunciado identifica a dos tipos de enfoques, uno proactivo (forjar relaciones y desarrollar una comunidad) y otro reactivo (reparar el daño y restaurar las relaciones).Y aveces se usa solo el enfoque restaurativo.

La ciencia social de las prácticas restaurativas ofrece un hilo común para vincular a la teoría, la investigación y la práctica en diversos campos como la educación, consejería, justicia penal, trabajo social y gestión organizacional.

Estos diversos campos emplean diferentes términos, todos los cuales caen bajo el rótulo de prácticas restaurativas: En el campo de la justicia penal, el concepto usado es “justicia restaurativa” (Zehr, 1990); en el trabajo social, el término empleado es “empoderamiento” (Simon, 1994); en la educación, se habla de “disciplina positiva” (Nelsen, 1996) o “la aula receptiva” (Charney, 1992); y en el liderazgo organizacional, se hace referencia a la “gestión horizontal” (Denton, 1998). La ciencia social de las prácticas restaurativas reconoce a todas estas perspectivas y las incorpora en su alcance.

Objetivos:

El uso de las prácticas restaurativas contribuye considerablemente a:

• Reducir la violencia y el hostigamiento escolar (bullying)

• Mejorar la conducta humana

• Desarrollo del capital humano

• Fortalecer a la sociedad civil

• Proporcionar un liderazgo efectivo

• Reparar el daño

• Restaurar relaciones

 Los círculo restaurativo y su proceso de aplicación, pueden usarse en forma proactiva, preventiva como reactiva.

¿Cómo Usar los Círculos Restaurativos de Manera Efectiva?

Las prácticas restaurativas ayudan a lidiar con el mal comportamiento, así como también con los problemas más serios, incluyendo la violencia, el hostigamiento escolar y el crimen. La disciplina punitiva tradicional no logra generar cambios positivos en el comportamiento estudiantil y no logra hacer frente al resquebrajamiento de las buenas costumbres. Sin embargo, el uso de círculos proactivos antes de que ocurran los problemas, iniciará el proceso para mejorar el clima escolar y obtener el tipo de soluciones duraderas que necesitan las escuelas. El círculo es un símbolo potente. Su figura implica comunidad, conexión, inclusión, justicia, igualdad e integridad. La disposición del aula tradicional en la que los estudiantes se sientan en filas pudiendo ver solamente al docente y las espaldas de algunos de sus compañeros, limita la conexión y la conversación. El disponer a los estudiantes en un círculo, sin principio ni final, permite tener una intervención equilibrada para todos los participantes.

 ¿Cómo Facilitar Reuniones Restaurativas?

Una reunión restaurativa es una reunión estructurada entre agresores, víctimas y la familia y los amigos de ambas partes, en la que éstos lidian con las consecuencias del delito o la conducta indebida y deciden la mejor manera de reparar el daño. La reunión restaurativa no es una actividad de orientación, ni un proceso de mediación, es un método de resolución de problemas sensible a las necesidades de la víctima, directo, que demuestra cómo los ciudadanos pueden resolver sus propios problemas cuando se les proporciona un foro reconstructivo para hacerlo (O’Connell, Wachtel, & Wachtel, 1999).

Las reuniones proporcionan a las víctimas y a otros una oportunidad de confrontar al agresor, expresar sus sentimientos, hacer preguntas y poder dar su opinión en cuanto a cuál debe ser el resultado. Los agresores escuchan de primera mano cómo es que su conducta ha afectado a otras personas. Los agresores pueden elegir participar en una reunión y comenzar a reparar el daño que han causado disculpándose, corrigiendo las cosas y acordando una restitución financiera o personal o un trabajo de servicio comunitario. Las reuniones hacen a los agresores asumir su responsabilidad a la vez que les proporcionan una oportunidad de deshacerse de la etiqueta de “agresor” y ser reintegrados a su comunidad, escuela o centro de trabajo (Morris & Maxwell, 2001).

fuente http://www.ub.edu/

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Un profesor entusiasmado, hace un contexto aulico empatico y positivo

 

 

 

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El gran filósofo austriaco Lugwig Wittgenstein era una persona melancólica, irascible, crítica con los que le rodeaban y más consigo mismo. Se cuenta que solía caminar en los seminarios de Cambridge deambulando de un lado a otro murmurando “Wittgenstein, Wittgenstein, qué mal profesor eres”. Sin embargo, poco antes de su muerte, en un entorno solitario de Nueva York  le comentó a su casera: “¡Dígales que ha sido maravilloso!” (Seligman, 2011). Seguramente, si el genio austriaco hubiera conocido las investigaciones que demuestran que una simple expresión facial deliberada puede provocar cambios fisiológicos o que nuestro cerebro es plástico encontraríamos alguna imagen suya sonriente.

Actualmente, sabemos que las personas más positivas viven más, tienen más éxito en la vida y generan una apertura mental que las hace más receptivas e incluso más creativas. Las emociones positivas nos permiten desarrollar nuevas habilidades, nuevos conocimientos y mejores actitudes ante la vida (Fredrickson, 2009). Las implicaciones educativas son enormes.

Correlato neural de las emociones

La neurociencia está demostrando que las personas con una gran actividad cerebral en la corteza prefrontal izquierda son más propensas a experimentar sentimientos asociados a la felicidad, la alegría o el entusiasmo. Por el contrario, aquellas con una elevada actividad de la corteza prefrontal derecha (en conjunción con una actividad baja de la corteza prefrontal izquierda) son más propensas a experimentar sentimientos relacionados con la ansiedad o la tristeza.

La corteza prefrontal, sede de las llamadas funciones ejecutivas, es crucial en los procesos de regulación emocional y la región izquierda, en concreto, es capaz de inhibir la amígdala facilitando la resiliencia (Davidson, 2012).

Las preguntas que nos planteamos son las siguientes: ¿Podemos elevar la actividad de la corteza prefrontal izquierda y así convertirnos en personas emocionalmente más positivas? ¿Es posible aumentar las conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala que nos permita soportar mejor las adversidades de la vida?

La respuesta nos la dan las modernas investigaciones en neurociencia y es afirmativa. Las imágenes cerebrales de personas que practican la meditación con regularidad (en especial el mindfulness) revelan que son capaces de aprender a redirigir sus sentimientos y pensamientos y con ello reducen la actividad de la corteza prefrontal derecha y aumentan la de la izquierda, la asociada al bienestar (Davidson et al., 2003). Desde la perspectiva educativa, todo lo que nos relaja es útil, de ahí la importancia de acabar las clases de forma distendida, independientemente de los problemas que hayan surgido durante las mismas.

Efecto de las emociones positivas

Las emociones positivas tienen efectos beneficiosos sobre el aprendizaje al mejorar procesos relacionados con la atención, la memoria o la resolución creativa de problemas. Con la simple observación de imágenes que constituyan estímulos diferentes, ya sean positivos, negativos o neutros, se activan diferentes regiones cerebrales. En el caso de los positivos, interviene el hipocampo que favorece los procesos memorísticos y de aprendizaje mientras que, en el caso de los negativos, se activa la amígdala (Erk et al., 2003):

O al ver películas que provocan diferentes emociones, en el caso de las positivas, se mejora la atención o el pensamiento global (Fredrickson, 2005). Otros estudios recientes demuestran que los niños con bajo rendimiento académico se motivan más si las actividades de aprendizaje les resulta divertidas, como puede ser en el caso de juegos o actividades artísticas (Hardimann, 2012).

Los niños necesitan retos y disfrutar del aprendizaje porque sabemos que existe una correlación fuerte entre el clima emocional existente en el aula con el éxito académico de los alumnos (Reyes et al., 2012). Y se ha comprobado que conseguir el llamado ratio de Losada, una proporción de 3 a 1 entre emociones positivas y negativas, tiene efectos beneficiosos a nivel social o mental y que esa predominancia de pensamientos o interacciones positivas es importante  en las relaciones familiares, laborales y, por supuesto, en las educativas (Fredrickson, 2009).

El clima emocional positivo en el aula: de la teoría a la práctica

Sin obviar que cierto grado de estrés ayuda al alumno a mantenerse activo y puede ser bueno para su rendimiento, cuando alcanza cotas altas o se vuelve crónico resulta muy perjudicial por lo que, en la práctica cotidiana, el aprendizaje requiere trabajar con emociones positivas. A continuación comentamos algunas estrategias que hemos implementado y que hemos comprobado que son útiles para promover entornos de aprendizaje positivos.

Elogios sí, pero los adecuados

Para incentivar su motivación de logro, el alumno ha de ser consciente de su propio progreso. Es por ello que resulta beneficioso utilizar refuerzos sociales como el elogio, siempre que sea adecuado. Cuando elogiamos al alumno por su esfuerzo o actitud y no por su capacidad o inteligencia estamos fomentando su perseverancia y cuando se enfrente a tareas novedosas de mayor dificultad será más difícil que decaiga su empeño. Por otra parte, el elogio específico (“Veo que estáis asumiendo grandes responsabilidades en este trabajo”) es más beneficioso que el general (“Buen trabajo chicos”). Y no olvidemos la importancia de determinados refuerzos no verbales como pueden ser una mirada cómplice, una sonrisa  o un simple golpecito en la espalda del alumno.

Rutinas

La realización de determinadas rutinas aporta seguridad al alumno y puede ayudarle a que mejore su sentido de afiliación y de pertenencia al grupo, tan importante para cultivar las buenas relaciones entre compañeros. Se puede comenzar la jornada diaria dedicando unos minutos a la lectura y reflexión de algún tema de actualidad, se puede acabar la misma dedicando unos minutos a la relajación o se pueden dedicar unos minutos a felicitar todo el grupo a un compañero cuando celebre su aniversario. Siempre utilizando rituales adecuados a la edad del alumnado.

Conectados con la comunidad

Para que el aprendizaje sea significativo, la escuela no puede estar desconectada de lo que ocurre en la vida real. Qué interesante es que, frecuentemente, compañeros de cursos diferentes, antiguos alumnos, padres o representantes cercanos de la comunidad puedan compartir sus vivencias y experiencias. El cerebro social de nuestros alumnos lo agradecerá. En palabras de Richard Gerver: “La comunidad que nos rodea puede proporcionar la historia que vamos a escribir. Si la historia procede únicamente del personal docente, siempre será una fantasía; si procede de todos nosotros, será real” (Gerver, 2012).

Siempre positivos

Es una realidad que en la escuela, tradicionalmente, ha predominado la detección de errores en detrimento de mostrar las fortalezas o virtudes del alumno (en los exámenes prepondera el subrayado en rojo de los errores). Para luchar contra las actitudes negativas que observamos en muchos alumnos debido a experiencias pasadas negativas (“a mí siempre se me dieron mal las matemáticas”, era el comentario de un niño de diez años) se requiere un cambio de mirada y trabajar pacientemente con actividades adecuadas. Por ejemplo, podemos dividir a la clase en grupos de cuatro a seis alumnos eligiéndose un miembro del mismo. El resto, escribe en una hoja aspectos positivos de su compañero, se hace un resumen de las cualidades anotadas y se le entrega. Se repite el ejercicio con los otros alumnos (Vaello, 2011).

Posibilidad de elección

Qué mejor manera para motivar a los alumnos que fomentar su participación permitiéndoles posibilidades de elección y haciéndolos protagonistas activos de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Al elegir voluntariamente, los alumnos se involucran más, fomentamos su autonomía y perciben las tareas como un juego, ese mecanismo natural en el que confluyen las emociones, el placer y la recompensa y que es imprescindible para el aprendizaje. Por ejemplo, se les hace participar directamente en el establecimiento de normas de comportamiento en el aula para que puedan responsabilizarse directamente de su elección. O en el tiempo dedicado a la lectura, se les permite que elijan qué desean leer con la condición de que compartan su aprendizaje con sus compañeros.

Sonríe, por favor

Cuando se les pregunta a los alumnos qué valoran de su profesor suele aparecer el sentido del humor. Cuántas veces hemos asistido a las tradicionales clases magistrales en las que impera un ambiente frío y solemne en el que todo lo que se aleje del silencio sepulcral es interpretado como disruptivo. Pues bien, la neurociencia está demostrando que para optimizar la atención se requiere todo lo contrario, a saber, novedad, actividad y movimiento, es decir, los entornos aburridos dificultan el aprendizaje. Qué mejor manera para generar climas emocionales positivos que cultivar la sonrisa y cierto desenfado que sabemos que es contagioso. Al fin y al cabo, el contagio emocional es el precursor de la empatía.

Al estar de buen humor somos más creativos, resolvemos mejor los problemas y tomamos decisiones más acertadas. Como comentan Anna Forés y Marta Ligioiz: “Sesiones de risa y humor cada día, tras algunas horas de clase, significarán un cambio sustancial, con elevación del estado anímico del alumnado y profesorado. Una atmósfera educativa saludable y estimulante” (Forés y Ligioiz, 2009). Pero evitando ese sarcasmo tan habitual en la profesión docente.

Importancia de las artes

La neurociencia está demostrando la importancia de las disciplinas artísticas como la música o el teatro, para desarrollar competencias básicas en el proceso de desarrollo personal y académico del alumno como la colaboración, la perseverancia o el autocontrol. Y la adquisición de toda esta serie de habilidades sociales, emocionales y cognitivas no debería aprenderse en actividades marginales, como se hace a menudo, sino que deberían de formar parte del currículo. ¿Se imaginan las tablas de derivadas a ritmo de rap o las leyes de Newton escenificadas en una obra de teatro? Pues es posible.

Aprendizaje social y emocional

La educación emocional ha de ser un proceso continuo que permita adquirir una serie de competencias esenciales para el desarrollo integral del alumno y que le permitan afrontar la vida aumentando su bienestar personal y social. El objetivo de las actividades elegidas (seguramente para realizarlas en las actividades de tutoría, aunque este aprendizaje debe estar en conexión con el resto de asignaturas) ha de ser el de desarrollar habilidades para generar emociones positivas o adoptar actitudes positivas ante la vida, entre otras (Bisquerra, 2012). Se fomenta así la colaboración entre alumnos, la asertividad, el respeto o la adquisición de estrategias para la mejora de la regulación emocional, como el aprendizaje de ese diálogo interno imprescindible que nos puede hacer más optimistas y mejores gestores de nuestras propias emociones. En este proceso, hemos comprobado que la visión de videos sobre historias reales de superación personal y su posterior análisis colectivo resulta muy útil.

El profesor entusiasmado

Y en todo este proceso para generar un clima emocional positivo en el aula, el papel del profesor, el instrumento didáctico más potente, es trascendental. Un profesor que fomenta su amor por la enseñanza, que transmite entusiasmo, que utiliza un lenguaje positivo y respetuoso y que es capaz de mirar con afecto a sus alumnos y de aceptarlos de forma incondicional. En resumen, una persona que constituye un referente válido para ellos porque es capaz de activar sus neuronas espejo y de fomentar un aprendizaje por imitación adecuado. Como decía Mahatma Gandhi: “Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo”.

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Desarrollar la inteligencia emocional, hace adultos sanos

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Está demostrado que la experiencia emocional vivida en los primeros años es trascendental para el futuro bienestar del adulto, de ahí la importancia de potenciar adecuadamente la inteligencia emocional en estas etapas iniciales.

Las emociones son respuestas que se muestran en tres ámbitos: motriz, cognitivo y fisiológico.

Conseguir que el niño sea capaz de “elegir” (un acto inconsciente pero que se puede enseñar y guiar) la emoción adecuada en cada momento, y con la intensidad adecuada, es lo que se conoce como Inteligencia Emocional. Trabajar este aspecto no es exclusivo de la infancia (qué importante resulta también de adultos saber controlar la ira, la emoción o el rechazo), pero sí que se deben sentar las bases en esta etapa.

El niño debe, en primer lugar, diferenciar entre tres tipos de emociones:

  • Emociones desagradables, como la tristeza, la ira o la culpa.
  • Emociones neutras, como la sorpresa.
  • Emociones agradables, como la alegría.

 

¿CÓMO SE PUEDEN TRABAJAR ESTOS ASPECTOS EN EL AULA?

  • 1.- Identificando emociones: Resulta una actividad muy interesante, seleccionar periódicos donde aparezcan diferentes personas, y tratar de deducir su estado de ánimo, o cómo se sienten. Se pueden establecer grupos e ir colocando a las personas en función de si están contentas, enfadadas, tristes, o en otro estado.
  • 2.- Aprendiendo a diferenciar cómo se siente cada niño: Hablando con cada niño para que él mismo pueda reconocer cómo se siente en diferentes situaciones, y comprender las emociones que representa: Miedo de quedarse solo, alegría de ver a sus padres, o tristeza cuando se acaba el colegio y no puede ver a sus amigos durante una temporada.
  • 3.- Enfocando las emociones en positivo, reconociendo lo bueno que tiene cada compañero en clase, y buscando la parte buena de las cosas, para desarrollar una actitud optimista ante la vida y el entorno que los rodea, que les permita valorar lo que tienen y lo que son.

 

Trabajar desde la emoción, gestionar la emoción, y entender la emoción, conceptos que es imprescindible no olvidar en nuestro día a día de docentes.

http://www.academiarubicon.es/
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Que es la Comunicación no violenta?

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4 factores para la comunicación no violenta

1. Observar, no evaluar

No evaluar es tarea complicada, aunque hacer el esfuerzo merece la pena cuando pretendemos establecer una conversación en la cual las palabras se conviertan en ventanas y no en puertas que acaben bloqueándola. Cuando mezclamos la observación con la evaluación corremos el riesgo de que la persona se quede con la parte negativa del mensaje.

No se nos pide que seamos totalmente objetivos/as ni tampoco que nos abstengamos de hacer evaluaciones. Lo único que nos dice es que mantengamos una separación entre nuestras evaluaciones y nuestras observaciones.

Observación con evaluación: “Eres demasiado generoso”

Observación sin evaluación: “Si das el dinero de tu comida a los   demás, creo que eres demasiado generoso”

Observación con evaluación: “Nunca haces lo que te pido”

Observación sin evaluación: “Las tres últimas veces que te he pedido un favor, me has dicho que no podías.”

2. Expresión de sentimientos

Cuando elaboramos un vocabulario de sentimientos que nos permite describir de forma clara y precisa nuestras emociones, nos resulta más fácil comunicarnos con los demás. Al mismo tiempo que nos hace más vulnerables, la expresión de nuestros sentimientos puede ayudarnos a resolver conflictos. La CNV distingue entre la expresión de sentimientos reales y las palabras y afirmaciones que sirven para describir ideas y hacer valoraciones e interpretaciones.

El lenguaje suele dar pie a confusiones, como cuando utilizamos el verbo sentir cuando en realidad no estamos expresando un sentimiento. Por ejemplo, en la frase: “Siento que no ha sido un buen negocio”, sería más adecuado decir creo que siento.

El poder expresar el sentimiento facilita la comprensión del mismo. Partimos por tanto del hecho de quetoda emoción es legítima, lo importante es aprender a expresarla sin dañar o culpar a la otra persona.

 

3. Reconocimiento de las necesidades que hay detrás de nuestros sentimientos

Se parte aquí de la idea de que lo que digan o hagan los/as demás puede ser el estímulo, pero nunca la causa de nuestros sentimientos. No podemos hacer a la otra persona responsable de cómo nos sentimos (“me has hecho enfadar”, “me has puesto de mal humor”…).

Los juicios, críticas, diagnósticos e interpretaciones que hacemos de los demás son expresiones de nuestras propias necesidades y valores. Cuando los demás perciben una crítica, acostumbran centrar su energía en la autodefensa o el contraataque. Cuanto más directa sea la conexión entre nuestros sentimientos y nuestras necesidades, más fácil será para los demás comprendernos y responder de un modo compasivo.

 

4. Expresión de los deseos

El último componente de la CNV se ocupa de lo que queremos pedir a los demás para enriquecer nuestra vida. Al hablar, cuanto más claramente manifestemos qué queremos, más probable será que lo consigamos.

Hagamos nuestras peticiones conscientes:

Es habitual que la gente hable sin saber muy bien lo que pide en realidad. Según Rosenberg, siempre que le decimos algo a una persona, le pedimos algo a cambio. Cuanto más claros/as nos mostremos con respecto a lo que esperamos de la otra persona, más probabilidades tendremos de que nuestras necesidades se vean satisfechas.

Solicitemos la confirmación de nuestras palabras:

Como sabemos, lo que se entiende no siempre es lo que hemos querido decir. Por lo general nos basamos en ciertas claves verbales que nos indican si lo que pretendemos transmitir se ha entendido, aunque no tenemos la seguridad absoluta de que sea así. Para ello lo mejor será pedirle claramente una respuesta a la otra persona con el fin de saber cómo ha entendido nuestras palabras y poder corregir cualquier interpretación incorrecta.

Pidamos sinceridad:

Por lo general, la sinceridad a la que aspiramos toma una de estas tres direcciones:

  • Los sentimientos provocados por nuestra petición. “me gustaría que me dijeras qué sientes con respecto a lo que acabo de decir y cuáles son las razones de esos sentimientos”.
  • Pensamientos: “me gustaría saber qué piensas sobre lo que he dicho”
  • Si la otra persona está dispuesta a hacer determinadas cosas que le hemos recomendado o pedido: “quisiera saber si estás dispuesta/o a…”.

Las peticiones frente a las exigencias:

Cuando una persona percibe que le están exigiendo algo, sólo ve dos opciones posibles: la sumisión o la rebelión. Cuanto más censuremos o maltratemos a los demás o hagamos que se sientan culpables, más probable será que interpreten nuestras peticiones como exigencias.

Expresar una auténtica petición también requiere que tengamos conciencia de cuál es nuestro objetivo. Si este estriba únicamente en influir en la persona y modificar su conducta, o en salirnos con la nuestra, la CNV no será una herramienta adecuada.

El método expuesto está pensado para aquellos que quieren que los demás cambien y respondan, pero sólo si optan por hacerlo de buen grado. El objetivo de la CNV consiste en establecer una relación basada en la sinceridad y la empatía.

 

 

 

 

 

Fuente http://www.fundaciongizagune.net/

 

 

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