Practicas y Circulos restaurativos: El nuevo enfoque para crear y sustentar comunidades sanas y proactivas

foto face abrazoLas prácticas restaurativas y justicia restaurativa son cuestiones distintas. Las prácticas restaurativas tienen sus raíces en la justicia restaurativa, una forma de ver a la justicia penal que enfatiza la reparación del daño ocasionado a la gente y el restablecimiento de las relaciones en lugar de solamente castigar a los infractores (Zehr, 1990).

La justicia restaurativa tuvo sus comienzos en los años 70 como una mediación entre víctimas y victimarios. Finalmente, la justicia restaurativa moderna se amplió para incluir también a las comunidades afectivas, participando las familias y los amigos de las víctimas y los agresores en procesos colaborativos llamados reuniones y círculos.

Las reuniones abordan los desequilibrios de poder entre la víctima y el agresor y cuentan con la participación de personas de apoyo adicionales (McCold, 1999).

 La justicia restaurativa es reactiva, consta de respuestas formales o informales al delito y otras conductas indebidas una vez que éstas ocurren. La justicia restaurativa proporciona una prevención terciaria, que se introduce después de que el problema ha ocurrido, con la intención de evitar la recurrencia. Las prácticas restaurativas amplían ese esfuerzo con la prevención primaria, que se introduce antes de que el problema ocurra.

El objetivo de las prácticas restaurativas es desarrollar una comunidad y manejar el conflicto y las tensiones reparando el daño y forjando relaciones. Este enunciado identifica a dos tipos de enfoques, uno proactivo (forjar relaciones y desarrollar una comunidad) y otro reactivo (reparar el daño y restaurar las relaciones).Y aveces se usa solo el enfoque restaurativo.

La ciencia social de las prácticas restaurativas ofrece un hilo común para vincular a la teoría, la investigación y la práctica en diversos campos como la educación, consejería, justicia penal, trabajo social y gestión organizacional.

Estos diversos campos emplean diferentes términos, todos los cuales caen bajo el rótulo de prácticas restaurativas: En el campo de la justicia penal, el concepto usado es “justicia restaurativa” (Zehr, 1990); en el trabajo social, el término empleado es “empoderamiento” (Simon, 1994); en la educación, se habla de “disciplina positiva” (Nelsen, 1996) o “la aula receptiva” (Charney, 1992); y en el liderazgo organizacional, se hace referencia a la “gestión horizontal” (Denton, 1998). La ciencia social de las prácticas restaurativas reconoce a todas estas perspectivas y las incorpora en su alcance.

Objetivos:

El uso de las prácticas restaurativas contribuye considerablemente a:

• Reducir la violencia y el hostigamiento escolar (bullying)

• Mejorar la conducta humana

• Desarrollo del capital humano

• Fortalecer a la sociedad civil

• Proporcionar un liderazgo efectivo

• Reparar el daño

• Restaurar relaciones

 Los círculo restaurativo y su proceso de aplicación, pueden usarse en forma proactiva, preventiva como reactiva.

¿Cómo Usar los Círculos Restaurativos de Manera Efectiva?

Las prácticas restaurativas ayudan a lidiar con el mal comportamiento, así como también con los problemas más serios, incluyendo la violencia, el hostigamiento escolar y el crimen. La disciplina punitiva tradicional no logra generar cambios positivos en el comportamiento estudiantil y no logra hacer frente al resquebrajamiento de las buenas costumbres. Sin embargo, el uso de círculos proactivos antes de que ocurran los problemas, iniciará el proceso para mejorar el clima escolar y obtener el tipo de soluciones duraderas que necesitan las escuelas. El círculo es un símbolo potente. Su figura implica comunidad, conexión, inclusión, justicia, igualdad e integridad. La disposición del aula tradicional en la que los estudiantes se sientan en filas pudiendo ver solamente al docente y las espaldas de algunos de sus compañeros, limita la conexión y la conversación. El disponer a los estudiantes en un círculo, sin principio ni final, permite tener una intervención equilibrada para todos los participantes.

 ¿Cómo Facilitar Reuniones Restaurativas?

Una reunión restaurativa es una reunión estructurada entre agresores, víctimas y la familia y los amigos de ambas partes, en la que éstos lidian con las consecuencias del delito o la conducta indebida y deciden la mejor manera de reparar el daño. La reunión restaurativa no es una actividad de orientación, ni un proceso de mediación, es un método de resolución de problemas sensible a las necesidades de la víctima, directo, que demuestra cómo los ciudadanos pueden resolver sus propios problemas cuando se les proporciona un foro reconstructivo para hacerlo (O’Connell, Wachtel, & Wachtel, 1999).

Las reuniones proporcionan a las víctimas y a otros una oportunidad de confrontar al agresor, expresar sus sentimientos, hacer preguntas y poder dar su opinión en cuanto a cuál debe ser el resultado. Los agresores escuchan de primera mano cómo es que su conducta ha afectado a otras personas. Los agresores pueden elegir participar en una reunión y comenzar a reparar el daño que han causado disculpándose, corrigiendo las cosas y acordando una restitución financiera o personal o un trabajo de servicio comunitario. Las reuniones hacen a los agresores asumir su responsabilidad a la vez que les proporcionan una oportunidad de deshacerse de la etiqueta de “agresor” y ser reintegrados a su comunidad, escuela o centro de trabajo (Morris & Maxwell, 2001).

fuente http://www.ub.edu/

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Inteligencia Emocional:Sabias que la razón y la emoción van de la mano, si una no sabe regular la otra no aprende ni puede prestar atencion

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Sabemos que las emociones son importantes en la educación, que impulsan la atención, lo que a su vez potencia  las unidades de aprendizaje y de memoria. Pero debido a que no comprendemos plenamente nuestro sistema emocional, no sabemos exactamente cómo regular en la aula.

Emoción y la Razón

Los estudios demuestran que nuestro sistema emocional es un sistema complejo, ampliamente distribuido, y propenso a errores que define nuestra personalidad básica temprano en la vida, y es muy resistente al cambio.

Sabemos que hay muchas más fibras neuronales en el centro emocional de nuestro cerebro que en los centros lógicos / racionales,  por lo que la emoción es a menudo un determinante de nuestro comportamiento que los procesos lógicos de nuestro cerebro. Por ejemplo, la compra de un billete de lotería es una, no una decisión lógica emocional. 

 Para entender nuestro sistema emocional en  constante cambio y su efecto sobre nuestra capacidad de aprender, debemos entender dos partes del sistema:

  • las moléculas (péptidos) que transportan la información emocional, y
  • las estructuras del cuerpo y del cerebro que activan y regulan las emociones.

Péptidos: Mensajeros Moleculares de las Emociones

Tradicionalmente, hemos tendido a pensar en términos de una división cuerpo-cerebro: Nuestro cerebro regula las funciones del cuerpo, y nuestro cuerpo proporciona servicios de apoyo para nuestro cerebro. Nuestro sistema emocional se encuentra principalmente en el cerebro, endocrino y el sistema inmunológico (que ahora son vistos como un sistema bioquímico integrado), sino que afecta a todos los otros órganos, como el corazón, los pulmones y la piel.  Las moléculas peptídicas son los mensajeros de nuestro sistema emocional.

Los reguladores Emocionales

Aunque los sistemas endocrino e inmunológico participan en el procesamiento de las emociones, dos sistemas cerebrales relacionados entre sí comparten la tarea de regulación:

  • El tamaño del dedo (tronco cerebral )en la base de nuestro cerebro y las del sistema límbico estructuras que rodean el foco hacia adentro en nuestra supervivencia, emocional y necesidades de crianza. 
  • La corteza cerebral, que regula las funciones superiores, dirige nuestras interacciones con el mundo exterior (Edelman, 1992).

Aplicaciones aula

Aunque las aplicaciones educativas de la investigación emoción son todavía muy provisional, varios temas generales están surgiendo y que tienden a apoyar el punto de vista de que muchos educadores han defendido durante mucho tiempo. Lo que esta investigación puede proporcionar, sin embargo, es el soporte biológico de las creencias de la profesión.

  •  Debemos tratar de desarrollar formas y estrategias de auto-control entre los estudiantes y el personal educativo. La integración de la expresión emocional en la vida del aula no es difícil. Intente dibujar una clase en un círculo la tensión de liberación (después de una pelea de juegos, por ejemplo) y jugar un juego de etiqueta círculo antes de hablar el problema. Una vez que los sistemas límbicos colectivos de los alumnos han dado su opinión, los procesos corticales racionales pueden resolver la cuestión. En otras palabras, cuando se trata de resolver un problema, continúe el diálogo con el aporte emocional continuo.
  •  Las escuelas debería centrarse más en las actividades metacognitivas que alientan a los estudiantes a hablar de sus emociones, escuchar a los sentimientos de sus compañeros, y pensar en las motivaciones de las personas que entran en su mundo curricular. Por ejemplo, el simple uso de por qué en una pregunta se vuelve la discusión lejos de hechos desnudos y hacia motivaciones y emociones. 
  • Actividades que hacen hincapié en la interacción social  tienden a proporcionar mayor apoyo  emocional. Juegos, debates, visitas de campo, proyectos interactivos, aprendizaje cooperativo, la educación física y las artes son ejemplos. A pesar de que hemos sabido durante mucho tiempo que estas actividades mejoran el aprendizaje del estudiante, tendemos a pensar en ellos como recompensas especiales, y así retiramos cuando los estudiantes se portan mal, o cuando los presupuestos son ajustados, eliminamos por completo.
  • Los recuerdos son contextuales. Las actividades escolares que atraen las emociones simulaciones, juegos de rol, y proyectos de cooperación, por ejemplo, puede proporcionar importantes indicaciones de memoria contextual que ayudarán a los estudiantes recuerdan la información durante eventos estrechamente relacionados en el mundo real. 
  • Los ambientes emocionalmente estresantes son contraproducentes porque pueden reducir la capacidad de los estudiantes para aprender. La autoestima y un sentido de control sobre su entorno son importantes en el manejo del estrés. 

Este material forma parte del curso Educación Emocional en el Aula

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Educacion: La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble

 

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La neuroeducación es una nueva visión de la enseñanza basada en el cerebro. Es una visión que ha nacido al amparo de esa revolución cultural que ha venido en llamarse neurocultura. La neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la psicología, la sociología y la medicina, en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.

NEUROEDUCACIÓN 

AUTOR INVITADO: FRANCISCO MORA, catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Autor de Neurocultura (Alianza) y Neuroeducación (Alianza).

Como dije en el anterior artículo, en el corazón de este nuevo concepto está la emoción. Este ingrediente emocional es fundamental tanto para el que enseña como para el que aprende. No hay proceso de enseñanza verdadero si no se sostiene sobre esa columna de la emoción, en sus infinitas perspectivas.

La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro. Este diseño, labrado a lo largo de muchos millones de años de proceso evolutivo, nos indica que toda información sensorial, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación (procesos mentales, cognitivos), pasa por elsistema límbico o cerebro emocional, en donde adquiere un tinte, un colorido emocional. Y es después, en esas áreas de asociación, en donde, en redes neuronales distribuidas, se crean los abstractos, las ideas, los elementos básicos del pensamiento.

De modo que el procesamiento cognitivo, por el que se crea pensamiento, ya se hace con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender y memorizar.

Los seres humanos no somos seres racionales a secas, sino más bien seres primero emocionales y luego racionales. Y, además, sociales. La naturaleza humana se basa en una herencia escrita en códigos de nuestro cerebro profundo, y eso lo impregna todo, lo que incluye nuestra vida personal y social cotidiana y, como he señalado, nuestros pensamientos y razonamientos. Esa realidad se debe poner hoy encima de cualquier mesa de discusión sobre la educación del ser humano.

Es esta realidad la que nos lleva a entender que un enfoque emocional es nuclear para aprender y memorizar, y, desde luego, para enseñar. Y nos lleva a entender que lo que mejor se aprende es aquello que se ama, aquello que te dice algo, aquello que, de alguna manera, resuena y es consonante (es decir, vibra en la misma frecuencia) con lo que emocionalmente llevas dentro.Cuando tal cosa ocurre, sobre todo en el despertar del aprendizaje en los niños, sus ojos brillan, resplandecen, se llenan de alegría, de sentido, y eso les empuja a aprender.

Solo el que aprende bien sobrevive más y mejor. Seguir vivo en un mundo exigente (y el mundo vivo lo es), desde vivir en la selva hasta vivir en un mundo social duro y competitivo, requiere  aprender, y aprender bien. El que no es capaz de aprender suele vivir menos, ya lo hemos señalado. Y aprender requiere inexcusablemente basarse en la emoción. niños

Pero esa emoción en la enseñanza exige matices profundos cuando es aplicada al ser humano a lo largo de su arco vital. Aprender (y, por lo tanto, enseñar) no es lo mismo para un niño de 2 o 3 años, que, con enseñanzas ya regladas, para el niño de 6 años (cuando comienza con el tamborde las ideas en Primaria), el púber o el adolescente (que vive en un mundo cerebral convulso donde los haya), o bien el adulto joven, el adulto medio o el que atraviesa la ahora larga senescencia. Hoy habría que añadir el periodo prenatal y al perinatal (aquel que va desde la semana prenatal 32 hasta los 2 meses postnatales). Hoy la neuroeducación alcanza a todo ese amplio y, en el terreno específico de la educación, casi desconocido arco vital del ser humano.

Con todo lo que antecede, es claro, como ya he señalado, que lo que enciende el aprendizaje es la emoción y, en ella, la curiosidad y, luego, la atención. Pero la atención no se puede suscitar simplemente demandándola, ni la curiosidad tampoco. Hay que evocarlas desde dentro del que aprende.

Hoy comenzamos a saber que lo que llamamos curiosidad no es un fenómeno cerebral singular, sino que hay circuitos neuronales diferentes paracuriosidades diferentes,y que no es lo mismo la curiosidad perceptual diversificada, aquella que despierta de modo común en todo el mundo cuando se ve algo extraño y nuevo, que aquella otra conocida como curiosidad espistémica, que es la que conduce a la búsqueda específica del conocimiento.

Y lo mismo podemos decir sobre la atención, cuyo sustrato cerebral nos lleva hoy a reconocer la existencia de muchas atenciones cerebrales. Atenciones que van desde la atención básica, tónica, que es la que todos tenemos cuando estamos despiertos, a aquellas otras de alerta, de foco preciso (ante un peligro),orientativa (buscar una cara entre cientos), ejecutiva (la del estudio), virtual(procesos creativos) o digital (utilizada en internet). dibujo

Y es claro, además, que todos estos procesos difieren en el niño y el adulto, y aun en el niño para cada edad. Claramente el tiempo atencional que precisa el niño no es el mismo que el requerido por el adulto para atender una percepción concreta simple o aprender un concepto abstracto altamente complejo. Precisamente, conocer los tiempos cerebrales que se necesitan para mantener la atención a cada edad o periodo de la vida puede ayudar a ajustar tiempos de atención reales durante el aprendizaje en clase de una manera eficiente. Y también conocer cómo estos tiempos pueden ser modificados.

Y lo mismo que el aprendizaje consiste en momentos seriados de asociaciones de fenómenos o conceptos que se repiten en ese juego mental de aciertos y errores, memorizar requiere también de repetición constante de lo ya aprendido. El maestro o el profesor universitario hoy comienzan a utilizar adecuadamente fórmulas que pueden ser enormemente útiles en esa memorización de lo aprendido.

Neuroeducación alcanza pues a todo el arco de la enseñanza, desde los niños de los primeros años a los estudiantes universitarios, o en la enseñanza de formación profesional o de empresa. Y, por supuesto, también a los maestros y los profesores, sobre la forma más eficiente de enseñar. La neuroeducación comienza a poner en perspectiva, más allá de los procesos cerebrales mencionados como la curiosidad y la atención, otros factores como la extracción social de la familia y la propia cultura como determinantes del aprendizaje.

Y, más allá, la neuroeducación intentar destruir los neuromitos (falsosconocimientos extraídos de la neurociencia) y conocer la influencia de los ritmos circadianos, el sueño y su poderosa influencia en el estudio, o factores tan importantes como la arquitectura del colegio, el ruido, la luz, la temperatura, los colores de las paredes o la orientación del aula.

Y también ayuda a hacerse preguntas como estas: ¿Por qué los niños están siempre preguntando?¿Se puede enseñar por igual a niños crecidos en culturas y de etnias diferentes? ¿Hay que ser de raza judía para ser académicamente brillante? ¿Por qué el ambiente familiar de estudio es tan determinante en las capacidades de aprender de los niños? ¿Se puede memorizar mejor durmiendo mejor? ¿Qué hace que se aprenda y memorice mejor si uno se equivoca más? ¿Por qué es más interesante una pregunta brillante que una contestación brillante? ¿Por qué hoy la letra con sangre ya no entra? ¿Es lo mismo enseñar arte o matemáticas, medicina o derecho, fontanería o filosofía? ¿Cómo enseñar que hay dos formas cerebrales de aprender matemáticas? ¿Podrán los nuevos ordenadores de alto procesamiento (relación y reconocimiento personal del estudiante) sustituir a la relación maestro-alumno?

De este modo y por este camino, la neuroeducación se adentra en elconocimiento de aquellos cimientos básicos de cómo aprender y memorizar, y cómo enseñar. Y cómo hacerlo mejor en todo el arco de adquisición del conocimiento y los múltiples ingredientes que lo constituyen. Dilucidando así los entresijos de la individualidad y las funciones sociales complejas, el rendimiento mental, el desafío cerebral de Internet y las redes sociales, o cómo llegar a ser un maestro o un profesor excelente. Añadiendo a ello la formación del pensamiento crítico y analítico, y, más allá, el pensamiento creativo. O evaluando en los primeros años a niños que sufren procesos cerebrales o psicológicos que dificultan el proceso normal de aprendizaje, para permitir así aplicar tratamientos tempranos muy eficaces.

La neuroeducación es, pues, un campo de la neurociencia nuevo, abierto, lleno de enormes posibilidades que eventualmente debe proporcionar herramientas útiles que ayuden a aprender y enseñar mejor, y alcanzar un conocimiento mejor en un mundo cada vez de más calado abstracto y simbólico y mayor complejidad social.

Facilitar todo esto requeriría la creación de una nueva figura profesional, aquella del neuroeducador, que analizaremos en un nuevo artículo la próxima semana.

 

fuente http://autoconocimientointegral.com/

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Neuroeducacion: Educar con el cerebro y la emocion

 

foto face emocion escolar

 

Hasta hace apenas 30 años, se desconocía en gran medida cómo funcionaba el cerebro. No obstante, los avances en áreas como la medicina y, particularmente, las neurociencias, han permitido estudiar las neuronas y entender un poco más la actividad cerebral. “Eso ha abierto una nueva etapa para poder conocernos a nosotros mismos, para entender mejor cómo funcionamos y aplicar ese conocimiento a áreas tan diversas como la economía, la cultura y la educación”, considera David Bueno, profesor de genética de la Universidad de Barcelona, especializado en la formación del cerebro y divulgador científi co. Así, en los últimos años hemos empezado a escuchar términos como neuromarketing, neuroeconomía, neuroarquitectura y neuroeducación.

 

 

Todo ello forma parte de un movimiento internacional, aún incipiente, de científicos y educadores que pretenden aplicar en la escuela los descubrimientos sobre el cerebro, con el propósito de ayudar a aprender y enseñar mejor. “Hasta ahora habíamos hablado de la memoria, la atención y la emoción, pero de forma desperdigada, sin darnos cuenta de cómo los códigos que trae el cerebro para aprender o memorizar son tan esenciales para la supervivencia como comer o beber”, señala el neurocientífi co Francisco Mora, autor de Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama, uno de los primeros manuales dedicados a este tema y todo un fenómeno de ventas. Conocer esos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido demostrar, por ejemplo, la importancia de la curiosidad y la emoción para adquirir conocimientos; que el deporte es esencial para fi jar el aprendizaje y también que en el cerebro hay “ventanas de conocimiento” que se abren y se cierran de acuerdo con las etapas de la vida. Educadores y científi cos que habían estado aislados, unos en las aulas y los otros en sus laboratorios, ahora caminan a la par. Universidades como la Johns Hopkins, en Estados Unidos, ya han puesto en marcha proyectos de investigación en neuroeducación, igual que Harvard, que dispone del programa Mente, Cerebro y Educación, el cual pretende explorar la intersección de la neurociencia biológica y la enseñanza. Esta es la era de la neuroeducación.

 

¡Emociónate! ¿Recuerdas cuando ibas a la escuela y en algunas asignaturas te hacían aprender de memoria decenas de datos? Que si fórmulas de física y química, que si la capital de Colombia es Bogotá, que si la Revolución francesa estalló en 1789… Datos y más datos que el tiempo acaba borrando. Y aún más si el profesor era aburrido. En cambio, de seguro recuerdas a algún maestro que consiguió despertar tu atención e interés. La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, fundamental para quien enseña y para quien aprende. “El binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”, explica Francisco Mora. Al parecer, la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más efi ciente. Las historias, por ejemplo, suelen fungir como auténticos activadores de esta región cerebral. David Bueno lo ha puesto a prueba con sus alumnos universitarios: “Cuando me toca explicarles, por ejemplo, el triángulo de Tartaglia, una fórmula matemática que necesitan para resolver muchos problemas de genética, les cuento que en realidad el matemático italiano que lo formuló no se llamaba Tartaglia, sino Niccolò Fontana. Lo que pasa es que era tartamudo, tartaglia, en italiano. Y al fi nal ese mote acabó dando nombre a la fórmula. Esa anécdota hace estallar de risa a los estudiantes, y lo mejor es que ya no se olvidan de la fórmula”.

El juego es vital para estimular partes del cerebro involucradas en el aprendizaje. Las nuevas tecnologías son un aliado para el aprendizaje, porque captan la atención de los niños. La sorpresa es otro factor que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, es la manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía benefi cian el estudio. El neurólogo mexicano Jaime Romano investiga el cerebro desde hace más de 30 años; también ha atendido a niños y adolescentes con problemas de aprendizaje. Una década atrás echó a andar un laboratorio de neurociencias para tratar de entender mejor el proceso de educación.

“Diseñé un modelo que se conoce como neuropirámide, que cuenta con seis peldaños. En cada uno de ellos se plantea qué sucede con la información cuando va entrando por los órganos de los sentidos, cómo se procesa en el cerebro hasta que se convierte en aprendizaje. Y hemos visto que tiene que ver con procesos emocionales”, explica Romano. Ahora, este médico trabaja en el diseño de videojuegos que resulten útiles en todos los peldaños de la neuropirámide. “Habrá juegos que refuercen, por ejemplo, el proceso de atención de los chicos; otros, el proceso de análisis y síntesis”, comenta. Su idea es crear una plataforma con videojuegos orientados a distintas edades.

“Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fi jar su atención”. Mueve tus neuronas En los últimos años, la ciencia ha demostrado lo que antes solo se sospechaba: el ejercicio proporciona bienestar físico y mental. Al parecer, cada vez que practicamos un deporte cardio vascular, al contraerse y estirarse, los músculos segregan una proteína que viaja al cerebro y allí promueve la plasticidad cerebral, generando nuevas neuronas, nuevas conexiones o sinapsis y, justamente, eso sucede en los centros de memoria. “A veces, cuando un alumno va mal en la escuela —señala el profesor David Bueno— lo quitan del deporte, para que así pueda estudiar más. Eso es un error, porque se le quita la actividad que le permite memorizar lo que estudia”. También se ha visto que el deporte estimula la producción de endorfi nas, las cuales generan sensación de bienestar, de placer, optimismo, y están íntimamente relacionadas con la concentración y la atención. Una idea que defi ende la neuroeducación son las “ventanas”. Al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, el cerebro no es estático, sino que “existen ventanas plásticas, periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro”, afi rma Francisco Mora.

Así, por ejemplo, para aprender a hablar la “ventana” se abre al nacer y se cierra a los siete años, aproximadamente. Eso no quiere decir que pasada esa edad el niño no pueda adquirir el lenguaje, porque gracias a la plasticidad del cerebro, lo conseguirá aunque le cueste mucho más, pero, asegura Mora, nunca adquirirá el dominio de la lengua que tiene un niño que aprendió a hablar de los 0 a los 3 años. El hallazgo de la existencia de periodos de aprendizaje hace que las escuelas deban replantearse el modelo educativo. Para David Bueno, “hasta los 10 o 12 años, el cerebro tiene una ventana específi ca para aprender aptitudes, para manejar información, para razonar. Tal vez esa etapa sea el momento de potenciar la comprensión de un texto; que aprendan a razonar de forma matemática, en lugar de memorizar mucho contenido. En defi nitiva, trabajar aquellas habilidades que después conformarán un cerebro con ganas de aprender cosas nuevas”. En algunos casos, el sistema educativo actual choca contra esas “ventanas” cerebrales. Por ejemplo, cuando los niños son muy pequeños, tenerlos sentados en una clase, quietos, “sabemos que infl uye negativamente en su cerebro”, alerta Jaime Romano. Para poder madurar, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro necesita experiencias nuevas.

 

Fuente autoconocimientointegral.comfoto face emocion escolar

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Bullying: Argentina lidera ránking según datos de la unesco

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Segun datos de la Unesco, cuatro de cada 10 estudiantes secundarios admite haber padecido el acoso escolar. El 18% de los chicos confesó sufrir burlas de sus compañeros de manera habitual.

Reflejo de la problemática del bullying es el lugar que la Argentina ocupa en el ranking de insultos y agresiones físicas en los colegios. Según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas) 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar (ONG “Bullying sin fronteras”).

El 70 % de los chicos tiene conocimiento de peleas. Más reveladores son los datos aportados por el estudio sobre conflictividad y violencia en las escuelas secundarias (de gestión pública y privada) del Área Metropolitana de Buenos Aires realizado por Unicef y Fflacso en 2009, del cual se desprende que:

-El 66% de los alumnos tiene conocimiento de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización.

-El 18% reconoce sufrir burla de manera habitual por alguna característica física.

-El 16,4% comentarios desagradables en público (con mayores proporciones en escuelas privadas).

-El 9,5 tratados de manera cruel (con mayor nivel en escuelas privadas).

-El 5% haber sido obligados a hacer algo contra su voluntad.

-El 3,1% declara haber sido tocados o tratados de tocar de manera sexual en contra de su voluntad de manera habitual o mas de una vez.

-El 70,8% de los alumnos sostiene tener conocimiento de la ocurrencia de peleas con golpes entre alumnos en la escuela.

-El 0,1% de los alumnos afirma tener conocimiento o ha escuchado que alguien haya llevado algún arma de fuego a la escuela.

Un 36,4% asegura tener conocimiento o haber escuchado que alguien haya llevado algún arma blanca a la escuela.

Los números se pretende que sean un alerta para todos los “adultos responsables”, sean éstos institucionales -docentes, directivos y autoridades políticas locales y nacionales- como familiares, sólo así se podrá recuperar la escuela como ámbito de socialización y de contención por excelencia.

En materia legislativa, a nivel nacional se ha sancionado la Ley 26.892 de “Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas” y legisladores porteños han tratado de avanzar en el mismo sentido, aunque las cifras ubican al país en un lugar complicado respecto al flagelo violencia escolar.

En las provincias el número de denuncias por hechos de violencias en los establecimientos educativos crece en los últimos años y esto va de la mano con el nivel de violencia que existe en la comunidad.

Lo que más llamó la atención es que cada vez son más bajas las edades de los niños que participan de hechos violentos y hasta delictivos, en los cuáles están ligados directa o indirectamente con establecimientos educativos

 

 

Nota completa en http://www.unoentrerios.com.ar/pais/Argentina-lidera-el-ranking-de-bullying-20150609-0012.html

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Educación emocional en la escuela: del estándar a la personalización

Los alumnos deben descubrir por sí mismos sus dones y cualidades individuales.
La educación exige emociones. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas

Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

 

Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según el experto mundial en educación Ken Robinson “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.

 

La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los alumnos descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.

 

En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.

 

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos destacan:

 

– Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
– Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
– Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
– Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.
– Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
– Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.
 Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.

 

En vez de seguir condicionando y limitando la mente de las nuevas generaciones, algún día los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación.

 

Fuente: El País

 

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Empatia:Esta es la clave, para que tus hijos triunfen en el futuro

 

La empatía es la llave del éxito que ya poseen los emprendedores sociales y que es necesario estimular desde las edades más tempranas

Esta es la clave para que tus hijos triunfen en el futuro

FOTOLIA

Si te preocupa que tu hijo no saque buenas notas en inglés; le cuesta resolver los problemas de matemáticas o no acaba de aprender latabla periódica, no te alarmes. Todo ello son cuestiones secundarias en la formación de los pequeños. Hay cosas más importantes en las que debe brillar desde las edades más tempranas. Una habilidad que le va a permitir ser un buen profesional y triunfar en la vida. ¿Quieres saber cuál es? La empatía.

«Si tu jefe o tu compañero de trabajo no es empático, no querrás trabajar con él; crecer con él, seguir sus pasos… En definitiva, no son buenos líderes», explica Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka en España y Portugal, la mayor red de emprendedores sociales del mundo. De ahí la importancia de ser empáticos. «Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro», dice la RAE, es decir, la capacidad de una persona de ponerse en el lugar del otro.

¿Y por qué es más importante la empatía que hablar un idioma? «Lo único que sabemos del futuro – explica Ana Sáenz de Miera- es que vamos a seguir trabajando con personas. Por tanto, tendremos que organizarnos, trabajar en equipo, ser líderes, creativos… Y todo ello solo es posible si trabajamos la empatía, una habilidad con la que todos nacemos pero que hay que practicar y estimular. De lo contrario, no conseguiremos nada».

El mercado laboral ha cambiado y las necesidades profesionales también. No sabemos si en un futuro se necesitarán más médicos, profesionales en TIC o profesores y también es cierto que la organización empresarial está cambiando: las grandes organizaciones ya son historia y las startups yemprendedores pisan cada vez más fuerza. «Se trata de un cambio de ‘chip’ en la mentalidad de la sociedad que acabaremos viendo», afirma Sáenz de Miera.

Empatía con acción

Pero no sólo hay que ser capaces de ponerse en el lugar del otro. Sino de hacer algo por mejorar esa situación. ¿Nadie se acuerda de cuando el ébola era solo una cuestión en África? ¿Algún español era capaz de ponerse en la situación de un guineano? ¿De los voluntarios de Médicos Sin fronteras que, por ejemplo, trabajan desde hace tiempo contra el virus? Hasta que no llegó a España, los españoles no nos pusimos en acción. Y lo mismo ha pasado en otros países. Ahora, el objetivo es conseguir que la epidemia del Ébola no se convierta en una crisis de salud mundial a largo plazo. Y en ello estamos.

Precisamente de eso se trata. De la empatía en acción. «Porque, de lo contrario, no vale de nada», reseña la directora de Ashoka. «Todos los emprendedores sociales tienen un alto grado de empatía», asegura, puesto que son capaces de detectar un problema y de ponerse en marcha para solucionarlo. A gran escala, podríamos seguir hablando del virus Ébola pero, a pequeña, Ana Sáenz de Miera ejemplifica: «Un grupo de emprendedores que monta una empresa pensando en la necesidad que tiene el parque del barrio de que tenga agua».

Familias, colegios, profesionales de la educación y la sociedad en general son los responsables de este cambio social cuyas raíces se sitúan en Toronto, Canadá, en 1996. Allí, Mary Gordon puso en marcha el programa «Raíces de la Empatía» en colegios, principalmente con alumnos conflictivos, para reducir niveles de violencia y agresión estudiantil y promover comportamientos sociales que aumentasen los niveles de empatía, tal y como explica su fundación «Roots of Empathy».

Un bebé para ser empáticos

En cada aula, siguiendo las indicaciones de Gordon, se trabaja con un bebé, que actúa de «laboratorio emocional» para los estudiantes. Como estos no articulan palabra, los alumnos aprenden a identificar si el bebé está contento, triste, por qué llora… De esta manera, los niños aprenden a reconocer sus propios sentimientos, para después ser capaces de explicarse, y comprender cómo sus acciones afectan a los sentimientos de quienes les rodean.

Los resultados son realmente asombrosos: se reducen las actitudes violentas en el aula, los niños comprenden las emociones de sus compañeros, aumenta la capacidad de integración de los menores y desarrollan otras habilidades.

«Las empresas no demandan un buen electricista sino a alguien que sepa trabajar en equipo. En definitiva, buenas personas que, al final, son buenos profesionales porque el que es capaz de ser un buen líder, de trabajar en equipo, etc., gracias a la empatía, será la persona más feliz del mundo y obtendrá éxito», asegura Ana Sáenz de Miera.

¿Es tu jefe una persona empática? «Si es un gran líder, si es una persona capaz de desarrollar la empatía, su equipo le seguirá. De lo contrario, acabará cayendo», explica. Muchos ya han caído. Otros caerán porque, al fin y al cabo, las empresas las forman las personas.

El futuro está en la educación

Y para que cada vez haya mejores personas dirigiendo equipos y compañías, hay que «educar con éxito», recuerda directora de Ashoka en España y Portugal, que además es madre, y por esta razónestán trabajando ya para que la empatía se trabaje en los colegios de España (aunque en Canarias existe una asignatura obligatoria), junto a otro tipo de habilidades y de forma transversal, como ya hacen muchos centros educativos de Reino Unido, Canadá, Alemania o Irlanda.

Sólo así conseguiremos tener en el futuro buenos profesionales, capaces de trabajar en equipo, buenas personas, preocupadas por los problemas sociales… «Las ventajas competitivas tradicionales ya no son suficientes», escribía en su blog la antigua directora general de ING Direct, Carina Spinka, una defensora de la empatía, que habla de «Adaptive Advantage», es decir, «la capacidad de identificar rápido las señales del entorno, capacidad de experimentar, capacidad de conectar con las personas y con la sociedad, etc. Y cómo no, la necesidad de generar ‘Adaptive leaders’ como clave para desarrollar estas nuevas dimensiones estratégicas en las organizaciones. Personas que favorecen que se experimente en su organización, que gestionan el entorno y no se dejan gestionar por él, que buscan multitud de opiniones y no sólo la suya y con mucha, mucha empatía y un claro sentido del propósito».

 

 

fuente http://www.abc.es/familia-educacion/20141124/abci-empatia-ninos-201411212114.html

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Inteligencia Emociona:Como enseñar a regular emociones?

 

 

 

 

 

La regulación emocional son competencias emocionales básicas para afrontar los retos de la vida y constituyen un factor protector ante conductas de riesgo como el consumo de drogas o la violencia. Por tanto, desde el mismo momento del nacimiento, el entorno familiar constituye el medio ideal para el desarrollo de las competencias emocionales

Ya vimos que las emociones podían ser agradables y desagradables  Cuando sentimos una emoción desagradable, el primer paso es tener conciencia de ella y aceptarla; el segundo es regular adecuadamente la emoción para sentirnos mejor. Todas las emociones son legítimas (incluso el enfado), pero a veces nos llevan a comportamientos inadecuados (pegar), que son los que tenemos que enseñar a nuestros hijos a modificar.

Cualquier situación de la vida cotidiana nos permite practicar la conciencia emocional entrenándonos en un pequeño diálogo interno que responda a cuestiones como éstas:

– cómo me siento (ej: enfadada)

– ¿por qué me siento así? (ej: mi hijo no quiere comer)

– ¿cómo estoy manifestando lo que estoy sintiendo? (ej: chillándole e intentado que mastique a la fuerza)

– esta emoción ¿me ayuda en el momento actual?, ¿cómo puedo mantenerla o cómo puedo cambiarla? (ej: No, porque si sigo enojada y gritando no conseguiré que coma)

Cuando la edad de los niños no permite que les enseñemos este diálogo, podemos realizar con ellos otras actividades para desarrollar la conciencia emocional:

1  Dibujar caras: que representen las diferentes emociones y tenerlas en un lugar visible de su habitación. De esa manera les ayudas a identificar cómo se sienten y tomar conciencia de ello

2  La emoción frente al espejo: nos situamos con ellos frente al espejo y ponemos caras con las diferentes emociones, así aprenden a identificar las señales “no verbales” de las emociones en los demás

3  Pienso y siento: les enseñaremos a identificar la relación entre pensamientos y sentimientos para que aprendan a identificar los que les generan emociones agradables y puedan usar como sustitutos en los momentos en los que sienten emociones desagradables (ej: cuando pienso en las vacaciones me siento alegre y feliz…)

4  Diario emocional: para pre-adolescentes y adolescentes puede resultar muy útil que escriban las situaciones en las que se sienten desbordados por las emociones para tomar conciencia de ellas y ajustar su comportamiento.

La auto-regulación emocional persigue desarrollar habilidades para:

  • atenuar el malestar asociado a sentimientos desagradables (tristeza o miedo)
  • tolerar la frustración (aprender a aceptar tanto el éxito como de fracaso)
  • manejar el enfado (identificar situaciones de enfado: me enfado con los demás cuando…, cuando me enfado noto que mi cuerpo)
  • retrasar la gratificación (aprender a esperar; los menores no saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto de tiempo cuando son muy pequeños o porque les concedemos todo lo que quieren de forma inmediata)
  • desarrollo de la empatía (pensar y tener en cuenta las necesidades y deseos de los demás)
  • Algunas actividades para enseñar a los niños a regular sus emociones son:

    1  Enseñarles técnicas de relajación y respiración, no olvidéis que la emociones se acompañan de cambios físicos tales como tensión muscular, sonrojo o temblor

    2  Escuchar música y enseñar al niño a poner nombre a la emoción que le despiertan los diferentes tipos de música

    3  Cantar y bailar

    4  Hacer deporte

    5  Pegar al colchón (como descarga física de la rabia o el enfado, en la que el niño no se hace daño, no rompe nada y no hace daño a otros)

    6  Cambio de pensamiento: pensar en cosas que les generen emociones positivas

     

    Y para convertirnos en maestros eficientes en la enseñanza de habilidades emocionales a nuestros hijos, debemos:

    • predicar con el ejemplo
    • ser capaces de tomar conciencia y regular nuestras emociones
    • favorecer momentos de comunicación con los menores
    • aprender a escuchar los comentarios y opiniones de los niños con tolerancia, sin juzgarlos y respetando sus sentimientos
    • aceptar a nuestros hijos tal y como son
    • dar cariño y afecto a través del tacto, las caricias y los besos; enseñarles a usar el lenguaje corporal en la expresión de los afectos
    • educarles en la cultura del esfuerzo
    • tener MUCHA PACIENCIA y darles tiempo para que aprendan

 

http://www.agendamenuda.es/

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Educación positiva: Se basa en la empatia

 

 

 

Mucho se habla hoy de la educacion con apego,solo teniendo en cuenta que fuera el colecho solamente,acto que aterran a algunos! como si dormir en la misma cama fuera un problema en la educacion del niño/a, eso son elecciones familiares. Primero la educacion con apego se basa en el AMOR, y ademas de preservar la autonomia del niño/a y adolescentes , justamente todo lo contrario a lo que se cree, tambien se acentua en lograr autoregulacion del niño/a, pero respetando  los tiempos del niño/a no con los tiempos del adulto.La educación positiva y la educación con apego es lo mismo, son formas de establecer educación,una educación biocentrica para el niño/a que no se base en PREMIOS Y CASTIGOS,tan de esta sociedad retributiva, sino que sea como la llama yo, muchas veces, una educación restaurativa, lo que se trata de cambiar es la forma en que educamos , dejamos el autoritarismo y pasamos a ser sociedades y familias permisivas, encontramos el punto medio? la educación positiva, lo que hace es cortar con este circuito de la recompensa y permisividad,  te portas bien te doy……

Pues bien, me sorprendió muchísimo ver que cuando llegaban los niños al jardin, se les daba una galletita a cada uno y… ¡magia! La mayoría de los niños se calmaba!!! Primera lectura: “¡Que bien! ¡La galletita en cuestión es una ayuda!” ¿Seguro? Si recuperamos el circuito de la recompensa del cerebro que hace un momento hemos comentado, veremos que no se le da al niño lo que busca sino una compensación placentera y “falsa” a su búsqueda. Para entendernos: “Dejar de fumar engorda”. Quizás se podría matizar con: “Dejar de fumar engorda ya que la abstinencia a la nicotina la suplo comiendo más y alimentos con alto nivel de azúcar”. Como me gusta resumir de los neurocientíficos: “la adicción a una sustancia la mantiene la emoción no resuelta que la acompaña”.

Pondremos un ejemplo para aclarar de forma didáctica esto del circuito de la recompensa:

Se genera un estrés, por ejemplo, el riñón percata déficit de líquido y/o minerales y envía una señal al cerebro produciendo SED. Esta señal inducirá una respuesta del sistema nervioso produciendo dopamina (un neurotransmisor comentado en un post anterior) para buscar con motivación la solución a tal estrés o en este caso SED, que es agua con minerales. Una vez encuentro el agua y bebo lo suficiente, el cerebro produce hormonas del bienestar como endorfinas y serotonina y PARA la sensación SED.

Viendo esto, volvamos al niño cuando entra a la escuela: tiene estrés porque tiene miedo a que mamá/papá no vuelva, no conoce a las educadoras, no conoce a los demás niños, se siente sólo, está triste… busca (dopamina) desesperadamente seguridad: mamá abrázame! No lo encuentra pero le dan la “galletita”: sube su nivel de endorfinas y serotonina, no es lo que buscaba pero me calma un poco. Aprendizaje neurológico y evidentemente subconsciente: “EL AZÚCAR ME CALMA Y ME DA PLACER”. Estudios de John Bargh, psicólogo y Profesor en la Universidad de Yale en Estados Unidos, mostraron como el subconsciente puede trabajar con 11 millones de bits al segundo mientras que la parte consciente lo hace como mucho con 64 bits al segundo (en breve haremos un post dedicado a la toma de decisiones con este concepto). Es decir, que no somos ni conscientes de nuestras propias decisiones y que un aprendizaje a este nivel puede generar una conducta. Por lo tanto, un niño/a con 2 años ya puede aprender que el azúcar le dará tranquilidad, es decir, ya puede convertirse en un “sugar-addict” o adicto al azúcar con las catastróficas consecuencias metabólicas que tendrá a la larga.

Si en el caso de la escuela, pudiéramos ponernos en la situación del niño y acompañar emocionalmente a los pequeños entendiéndoles y gestionando ese miedo o tristeza necesitaríamos menos uso de las maravillosas “galletitas”.)llámese galletita a cualquier recompensa que se le da a cambio al niño/a por haber hecho algo bien, o conformarlo para que no se descontrole)

Una educacion parental y escolar con premios y castigos no esta ayudando al niño/a de hoy, no ayuda a gestionar sus emociones ni a un niño7a con autonomia

—En los primeros años —de cero a tres—, debe haber cuidados básicos, gestos de cercanía física y de cariño, por ejemplo, mediante los abrazos. Después, de cara a las relaciones emocionales que se generarán luego, contará cada vez más el tiempo de juego compartido. En la medida que crecen, resultará importante la comunicación, las conversaciones que se mantengan con ese niño. Por otra parte, el optimismo es uno de los rasgos claves de la parentalidad positiva, al servir de ejemplo: ayuda a enfrentar con buen ánimo y perseverancia las dificultades, favorece lo positivo que tienen los hijos y ayuda a confiar en nuestras posibilidades como grupo familiar.

 

 

fuente www.bategaemociona,com

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Empatia: Por que nos cuesta ser empaticos? (neurociencias)

foto face empatic
No es fácil sentir con el corazón y dejar hablar a la razón. Todo aquel que se haya enfadado ante una injusticia o que haya sentido en carne propia el dolor del otro, sabe que es muy complicado mantener la cabeza fría y recurrir a la lógica. Y es que cuando somos realmente empáticos, es como si se produjera un secuestro emocional. ¿Por qué?
La pista llega de la mano de un estudio muy interesante realizado en la Case Western Reserve University. Estos neurocientíficos han descubierto por qué nos resulta tan difícil ser empáticos y racionales a la vez, la respuesta está en nuestro cerebro ya que cuando se activa la red de neuronas que están implicadas en la empatía, se suprime la red que se utiliza para analizar los hechos. Por supuesto, también ocurre lo contrario, cuando estamos analizando un hecho de manera meramente racional, se apaga la red de la empatía.

Un problema de física, una emoción y un escáner cerebral

Este estudio demuestra, por primera vez, por qué nos resulta tan complicado ser comprensivos y analíticos a la vez. En el experimento participaron 45 estudiantes universitarios, a los cuales les dieron una serie de problemas para resolver y algunas situaciones que demandaban comprender los sentimientos de otra persona.
Mientras los estudiantes estaban involucrados en estas actividades, los neurocientíficos escaneaban sus cerebros. Así pudieron apreciar que los problemas de física activaban la red analítica y suprimían la red de la empatía. Al contrario, cuando les pedían que se concentraran en los sentimientos de otra persona y que fueran empáticos, se suprimía la red cerebral vinculada al análisis lógico.
En realidad, la inhibición neural no es un fenómeno nuevo. Nuestro cerebro tiene una tendencia a economizar recursos por lo que suele “apagar” aquellas zonas que no necesitamos. En el fenómeno de la inhibición cognitiva, por ejemplo, nuestra mente se concentra en la información que es importante para la tarea que debemos realizar y aparta los estímulos irrelevantes. La mayoría de las veces este mecanismo se activa de manera automática, para evitar que nos saturemos de estímulos.
De hecho, existe una teoría que nos indica que al poseer recursos mentales limitados, nuestro cerebro los distribuye de la manera más eficaz para la tarea en cuestión, de manera que podamos ser más eficientes. Cuando la inhibición no funciona, tenemos problemas para concentrarnos y cometemos más errores.

¿Positivo o negativo?

No hay dudas de que la capacidad para focalizarnos solo en el aspecto emocional o racional de las situaciones nos conduce a una visión parcializada. Sin embargo, hay ocasiones en que esa visión parcializada es justo lo que necesitamos. Aunque hay veces que necesitamos lo contrario, tener una visión más amplia del asunto. En ese caso, es cierto que no podemos ser racionales y empáticos al mismo tiempo pero podemos dirigir el focus de nuestro cerebro a una u otra perspectiva, de manera que podamos formarnos una imagen más general del cuadro.
Por ejemplo, para manejar una empresa es necesario ser analíticos y racionales, ser eficientes. De lo contrario iremos en bancarrota. Sin embargo, sin la brújula moral y sin la pasión, ese exceso de racionalidad también nos puede llevar a un callejón sin salida. Ambas redes no funcionarán a la misma vez pero podemos alternarlas antes de tomar las decisiones. Así tendremos una perspectiva más global y, probablemente, tomaremos mejores decisiones.
Fuente:
Jack, A. I. et. Al. (2013) fMRI reveals reciprocal inhibition between social and physical cognitive domains. NeuroImage; 66: 385-401.
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