Practicas y Circulos restaurativos: El nuevo enfoque para crear y sustentar comunidades sanas y proactivas

foto face abrazoLas prácticas restaurativas y justicia restaurativa son cuestiones distintas. Las prácticas restaurativas tienen sus raíces en la justicia restaurativa, una forma de ver a la justicia penal que enfatiza la reparación del daño ocasionado a la gente y el restablecimiento de las relaciones en lugar de solamente castigar a los infractores (Zehr, 1990).

La justicia restaurativa tuvo sus comienzos en los años 70 como una mediación entre víctimas y victimarios. Finalmente, la justicia restaurativa moderna se amplió para incluir también a las comunidades afectivas, participando las familias y los amigos de las víctimas y los agresores en procesos colaborativos llamados reuniones y círculos.

Las reuniones abordan los desequilibrios de poder entre la víctima y el agresor y cuentan con la participación de personas de apoyo adicionales (McCold, 1999).

 La justicia restaurativa es reactiva, consta de respuestas formales o informales al delito y otras conductas indebidas una vez que éstas ocurren. La justicia restaurativa proporciona una prevención terciaria, que se introduce después de que el problema ha ocurrido, con la intención de evitar la recurrencia. Las prácticas restaurativas amplían ese esfuerzo con la prevención primaria, que se introduce antes de que el problema ocurra.

El objetivo de las prácticas restaurativas es desarrollar una comunidad y manejar el conflicto y las tensiones reparando el daño y forjando relaciones. Este enunciado identifica a dos tipos de enfoques, uno proactivo (forjar relaciones y desarrollar una comunidad) y otro reactivo (reparar el daño y restaurar las relaciones).Y aveces se usa solo el enfoque restaurativo.

La ciencia social de las prácticas restaurativas ofrece un hilo común para vincular a la teoría, la investigación y la práctica en diversos campos como la educación, consejería, justicia penal, trabajo social y gestión organizacional.

Estos diversos campos emplean diferentes términos, todos los cuales caen bajo el rótulo de prácticas restaurativas: En el campo de la justicia penal, el concepto usado es “justicia restaurativa” (Zehr, 1990); en el trabajo social, el término empleado es “empoderamiento” (Simon, 1994); en la educación, se habla de “disciplina positiva” (Nelsen, 1996) o “la aula receptiva” (Charney, 1992); y en el liderazgo organizacional, se hace referencia a la “gestión horizontal” (Denton, 1998). La ciencia social de las prácticas restaurativas reconoce a todas estas perspectivas y las incorpora en su alcance.

Objetivos:

El uso de las prácticas restaurativas contribuye considerablemente a:

• Reducir la violencia y el hostigamiento escolar (bullying)

• Mejorar la conducta humana

• Desarrollo del capital humano

• Fortalecer a la sociedad civil

• Proporcionar un liderazgo efectivo

• Reparar el daño

• Restaurar relaciones

 Los círculo restaurativo y su proceso de aplicación, pueden usarse en forma proactiva, preventiva como reactiva.

¿Cómo Usar los Círculos Restaurativos de Manera Efectiva?

Las prácticas restaurativas ayudan a lidiar con el mal comportamiento, así como también con los problemas más serios, incluyendo la violencia, el hostigamiento escolar y el crimen. La disciplina punitiva tradicional no logra generar cambios positivos en el comportamiento estudiantil y no logra hacer frente al resquebrajamiento de las buenas costumbres. Sin embargo, el uso de círculos proactivos antes de que ocurran los problemas, iniciará el proceso para mejorar el clima escolar y obtener el tipo de soluciones duraderas que necesitan las escuelas. El círculo es un símbolo potente. Su figura implica comunidad, conexión, inclusión, justicia, igualdad e integridad. La disposición del aula tradicional en la que los estudiantes se sientan en filas pudiendo ver solamente al docente y las espaldas de algunos de sus compañeros, limita la conexión y la conversación. El disponer a los estudiantes en un círculo, sin principio ni final, permite tener una intervención equilibrada para todos los participantes.

 ¿Cómo Facilitar Reuniones Restaurativas?

Una reunión restaurativa es una reunión estructurada entre agresores, víctimas y la familia y los amigos de ambas partes, en la que éstos lidian con las consecuencias del delito o la conducta indebida y deciden la mejor manera de reparar el daño. La reunión restaurativa no es una actividad de orientación, ni un proceso de mediación, es un método de resolución de problemas sensible a las necesidades de la víctima, directo, que demuestra cómo los ciudadanos pueden resolver sus propios problemas cuando se les proporciona un foro reconstructivo para hacerlo (O’Connell, Wachtel, & Wachtel, 1999).

Las reuniones proporcionan a las víctimas y a otros una oportunidad de confrontar al agresor, expresar sus sentimientos, hacer preguntas y poder dar su opinión en cuanto a cuál debe ser el resultado. Los agresores escuchan de primera mano cómo es que su conducta ha afectado a otras personas. Los agresores pueden elegir participar en una reunión y comenzar a reparar el daño que han causado disculpándose, corrigiendo las cosas y acordando una restitución financiera o personal o un trabajo de servicio comunitario. Las reuniones hacen a los agresores asumir su responsabilidad a la vez que les proporcionan una oportunidad de deshacerse de la etiqueta de “agresor” y ser reintegrados a su comunidad, escuela o centro de trabajo (Morris & Maxwell, 2001).

fuente http://www.ub.edu/

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Educación emocional en la escuela: del estándar a la personalización

Los alumnos deben descubrir por sí mismos sus dones y cualidades individuales.
La educación exige emociones. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas

Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

 

Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según el experto mundial en educación Ken Robinson “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.

 

La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los alumnos descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.

 

En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.

 

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos destacan:

 

– Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
– Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
– Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
– Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.
– Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
– Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.
 Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.

 

En vez de seguir condicionando y limitando la mente de las nuevas generaciones, algún día los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación.

 

Fuente: El País

 

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Educación emocional:El poder de la palabra en el manejo de las emociones

Dr. Marc Brackett,Director del Centro Yale para Inteligencia Emocional, Miami

Inteligencia emocional en las aulas: el manejo de las emociones para estimular la creatividad, la toma de decisiones más efectivas y la buena convivencia.

El Centro de Yale para la Inteligencia Emocional (The Yale Center for Emotional Intelligence) continúa las investigaciones sobre el tema y está creando propuestas que comenzaron a aplicarse en las escuelas. Las emociones impulsan el aprendizaje, la toma de decisiones, la creatividad, las relaciones y la salud.

Letra Urbana conversó con el Dr. Marc Brackett, director del Centro Yale para la Inteligencia Emocional, sobre RULER, un programa que utiliza el poder de las emociones para crear una sociedad más eficaz y compasiva. El nombre del programa RULER, literalmente REGLA en inglés, es un acrónimo de las palabras recognize, understand, label, express, y regulate emotions: reconocer, comprender, rotular, expresar y regular las emociones.  Este enfoque de aprendizaje social, emocional es también una valiosa herramienta para prevenir el acoso escolar. ¿Qué es la inteligencia emocional? No nacemos con un vocabulario que describa las emociones, ni con estrategias para regularlas…La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades prácticas que ayuda a razonar con y sobre nuestras emociones. En primer lugar hay que reconocerlas, incluyendo lo que expresa el cuerpo, la voz y nuestra propia fisiología. En segundo lugar está la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones, cómo afectan nuestro pensamiento y comportamiento y nuestra forma de tomar decisiones. Tercero, aprender a nombrar las emociones con la palabra correcta. En cuarto lugar está la habilidad de expresarlas en forma saludable y adecuada al contexto y en quinto lugar la capacidad de regularlas desarrollando estrategias para lograr objetivos y para promover el bienestar general. ¿Se pueden enseñar esas habilidades? Sí, creo que la inteligencia emocional puede ser enseñada sobre todo porque la gente debe conocer el lenguaje. No nacemos con un vocabulario que describa las emociones, ni con estrategias para regularlas. Tampoco nacemos sabiendo cómo calmarnos o hablarnos a nosotros mismos para sentirnos mejor, cambiar la forma en que pensamos acerca de ciertas situaciones para modificar nuestros sentimientos.El buen manejo de las emociones es clave para actuar con eficacia y para enfrentar las decepciones y fracasos de la vida. ¿Cuáles son los beneficios que se han comprobado? ¿Cuál es exactamente la importancia de entender lo que los otros sienten? Es importante porque las emociones son la base de lo que somos. Las emociones bien reguladas nos ayudan a pensar más claramente, a tomar mejores decisiones, a mejorar nuestras relaciones y a tener un nivel más alto de salud mental. El buen manejo de las emociones es clave para actuar con eficacia y para enfrentar las decepciones y fracasos de la vida. Finalmente, lo que se ha comprobado es que las personas con inteligencia emocional simplemente viven una vida mejor. Los estudiantes rinden más académicamente y logran alcanzar sus objetivos. Por ejemplo, usted está en Miami, ¿no es así? Hay violencia escolar y los niños experimentan gran estrés en la escuela y la cantidad de exámenes que se ven obligados a tomar es otro factor. La población en general tiene hoy mayor conciencia de todo esto. Las emociones se activan cuando se está con otra gente y se alteran si hay un cambio en una relación.El énfasis actual en un alto rendimiento académico y otras exigencias contribuye a un nivel nunca visto de stress tanto para padres como para niños y jóvenes. En los deportes, por ejemplo, para que su hijo pueda competir, tiene que tener conciencia de las emociones de su equipo y de las del equipo opositor. Es fundamental para el éxito. Es una gran ventaja para los alumnos participar en actividades de grupo, ya que se verán forzados a leer las emociones de los demás. Los niños de hoy están expuestos a emociones fuertes y quizás extremas, gran excitación o entusiasmo, pero también fuertes enojos y un gran desinterés o falta de motivación. ¿Tiene esto que ver con características de esta época, de nuestra cultura? Hay un número de razones por las que la inteligencia emocional es más importante hoy de lo que ha sido en el pasado. En primer lugar, éramos una cultura donde los niños no eran vistos como seres humanos. Más bien los veíamos como objetos, pero hoy creemos que los niños son seres humanos y tienen que ser estimulados. Siento que estamos llegando a ser una sociedad mucho más saludable. Expresiones como “los niños no deben ser vistos o escuchados” están siendo reconocidas como disparatadas. Pero el énfasis actual en un alto rendimiento académico y otras exigencias contribuye a un nivel nunca visto de stress tanto para padres como para niños y jóvenes. Otro factor a tener en cuenta es la forma en que nuestra sociedad se está ocupando de la cuestión de clase: no hay clase media, están los que tienen y los que no, pero estos últimos sienten disgusto por sus carencias. Existen dos elementos claves: la desigualdad económica acompañada por la presión para lograr el éxito, y la falta de enseñanza directa de la inteligencia y la empatía emocional. Esto crea un enorme problema. ¿Cómo logra un niño balancear esta intensidad de emociones? Cuéntenos de qué se trata el enfoque de RULER… El enfoque RULER utiliza la instrucción académica para desarrollar la capacidad de reconocer, comprender, etiquetar y regular las emociones de manera efectiva. Los padres son los primeros maestros de la inteligencia emocional y deben modelar estas habilidades mostrando a sus niños que son seguros en el manejo de sus propias emociones y que son capaces de trasmitir esta habilidad a sus hijos. Los niños necesitan explorar su personalidad y su temperamento para saber qué es lo que funciona mejor para ellos. Debe haber una educación formal desde el nivel preescolar hasta el bachillerato. Existen mil escuelas que enseñan esto en los Estados Unidos principalmente en Nueva York, Connecticut, Nueva Orleans, el Estado de Washington y California, pero no en Miami. Este programa otorga un gran poder a la palabra y trabaja para que el niño nombre y comunique lo que siente. ¿Es posible lograrlo, qué lugar tienen la vergüenza o el prejuicio a la hora de expresar lo que siente? Hay pautas culturales que deben tenerse en consideración. También los niños deben ser capaces de lo que llamo Cambio de Código, que consiste en cambiar la forma en que se comunican según la audiencia. Esto es algo que incorporamos a nuestro trabajo, que los niños comprendan que si quieren ir a Yale, esto es lo que debe suceder y que al interactuar en cierta forma, están haciendo una elección. No les damos directivas, sino que les hacemos ver que un determinado comportamiento conduce a una determinada situación. Los dejamos explorar para que experimenten que pasa con la gente que va a Yale o a la Universidad de Miami, como es la interacción. Mucha de nuestra comunicación no es verbal. Una expresión facial o un gesto del lenguaje corporal transmiten una gran cantidad de información. Es un mundo muy diferente quien se encuentra trabajando en Wall Street que quien es profesor en Yale, y dejamos que sean ellos los que lo descubran. Es necesario establecer una relación y conocer sus intereses para poder ayudarlos. ¿Esta apertura y expresión se da en una clase o el reconocimiento de lo que siente se da en contexto, por ejemplo mientras se trabaja alguna situación en especial? Los padres son los primeros maestros de la inteligencia emocional y deben modelar estas habilidades mostrando a sus niños que son seguros en el manejo de sus propias emociones.El enfoque RULER no solamente implica habilidades prácticas y muy específicas, que los niños aprenden, sino que también está incrustado en las creencias e ideales de la escuela, en la forma en que los maestros enseñan y consultan. Una herramienta que ofrecemos se llama Mood Meter (Medidor de Humor), que ayuda a los niños a averiguar cómo se sienten y ver si están en la mejor disposición de ánimo para aprender También es una herramienta para que los profesores piensen cuáles serían las emociones más adecuadas para acompañar las actividades que están a punto de empezar, y pensar en una estrategia que haga coincidir el aprendizaje con la emoción del momento. ¿Es importante que los padres y maestros estén conscientes de sus propias emociones? ¿Deben expresarlas? Los profesores deben tener conciencia de sus emociones. El aprendizaje debe coincidir con la emoción, no se pueden separar. Los padres también se incluyen. Nuestro enfoque es sistémico, quiere inspirar al cambio a los padres, maestros, directores y al personal de las escuelas. Ofrecemos en la misma escuela un entrenamiento muy intenso. En primer lugar tenemos dos días de capacitación en liderazgo que culminan en la formación de un equipo de implementación, al que capacitamos durante cuatro días. Los iniciamos en el manejo de las herramientas, las estrategias y las habilidades prácticas que les permitirá diseminar nuestro enfoque. ¿Puede describir algún instrumento en particular que ayude a cultivar lo que denominan el Momento Meta, que permite el cambio de percepción que invita a modificar la emoción del momento? Esta es una herramienta para la autorregulación. Es importante enseñar los pasos del proceso del Momento Meta, que ayuda a la gente a tomar mejores decisiones cuando son provocados por emociones fuertes. El primer paso es saber que sucedió algo que desató los sentimientos. El segundo paso es tomar conciencia de cómo este sentimiento está influyendo en el pensamiento, la fisiología y el comportamiento. En tercer lugar hay que hacer un alto y respirar para calmar los síntomas. El cuarto paso es ver a su mejor yo. El quinto es elaborar estrategias en consecuencia. Y el último paso es alcanzar el éxito en la interacción en curso.No les damos directivas, sino que les hacemos ver que un determinado comportamiento conduce a una determinada situación. Los dejamos explorar… ¿Cómo se puede usar RULER para mejorar escenarios fuera de la escuela, por ejemplo interactuar con Facebook para apoyar su campana de anti-bullying? Sí, una de las cosas que queremos hacer es ayudar a los niños a navegar su interacción en el espacio en el que viven, y muchos de ellos viven en el espacio online. Tenemos un sitio en Facebook para la prevención de bullying. Es Facebook.com/ safety/ bulyling Aplicar las estrategias que RULER propone requiere tiempo, detenerse en el apuro del día a día, postergar un poco los objetivos académicos. ¿Hay tiempo para ello? ¿Los maestros o los padres tienen ese tiempo? La mayoría de los maestros pierden mucho tiempo en el manejo de la disciplina en la clase. A medida que se van poniendo en práctica estrategias de regulación de las emociones, se tendrá más tiempo disponible para continuar. Es posible emplear el tiempo ahorrado en otras áreas del aprendizaje, en prácticas de salud mental, en relaciones y en la toma de decisiones. ¿Qué pasa cuando el chico tiene emociones negativas por razones más profundas, como la experiencia de un trauma o el sentirse rechazado? Lo que sabemos es que su cerebro se desarrolla de manera diferente. Lo que queremos es intervenir, lo antes posible, para que el niño aprenda las estrategias para afrontar y regular las emociones. Si no lo hacemos van a aprender estrategias desadaptadas y que interfieren con su capacidad de aprender, comunicarse, establecer relaciones, etc. Usted ha llevado a cabo talleres sobre Inteligencia Emocional en otros países. ¿Qué diferencias encontró entre las distintas culturas? Hay algunas culturas que son más o menos abiertas a la enseñanza de la inteligencia emocional. En Australia, por ejemplo, hay mucho entusiasmo con respecto al tema. Los Estados Unidos se encuentran en el medio. Algunos países, como España, están muy abiertos a este trabajo. Algunos países de América del Sur nos han preguntado acerca de nuestro trabajo en Yale, pero por desgracia la gente no está acostumbrado a la idea de la filantropía como una forma de ayudar. Las escuelas necesitan recursos y los gobiernos no ofrecen lo suficiente. Es sumamente importante que las familias adineradas participen en hacer el cambio. http://letraurbana.com/

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Educación: Por que la escuela tradicional esta colapsada? entrevista a Noemi Paymal, antropóloga

 

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La nueva generación de niños inquietos que llenan los colegios de todo el mundo necesita una escuela en las antípodas de la tradicional. O, lo que es lo mismo, una institución que no confunda chicos movedizos con hiperactivos o con déficit de atención, que motive a los alumnos, que no los aburra ni los disperse. Una escuela vital, “biointegral” que base las técnicas de enseñanza en las emociones sin descuidar el intelecto. A grandes rasgos, ese es el planteo de Noemí Paymal, antropóloga francesa que trabaja hace años en América latina.

La especialista en educación alternativa y directora del Centro de Investigación Pedagógica 3000 La Paz, en Bolivia, asegura que existen herramientas muy sencillas y efectivas para tratar con los chicos del “tercer milenio”. Habla de una pedagogía holística que entienda y atienda las necesidades de los niños y jóvenes de hoy.

-Los docentes suelen decir que no tienen herramientas para incluir a los chicos hiperactivos. ¿Qué pueden hacer?

Las investigaciones demuestran que el 80 por ciento de los niños de ahora han cambiado su manera de aprender, su nivel afectivo, su interés emocional; su hemisferio derecho es más rápido, puede hacer varias cosas a la vez, es autodidacta y tiene intereses múltiples. Hay muchas herramientas desde lo físico, lo intuitivo, lo emocional, lo multicultural, lo ecológico, lo ético.

Hay muchas herramientas pedagógicas hoy en día, que apuntan a desarrollar varios ámbitos del ser humano, desde lo físico hasta lo intuitivo, lo emocional, lo multicultural, lo ecológico, lo ético…

Antes se apuntaba sólo a lo intelectual, lo cognitivo. Y ya sabemos que no funciona.

– ¿Algún ejemplo?

– Por ejemplo, podemos empezar con recuperar todos los niveles de desarrollo del cuerpo. El niño tiene que moverse cada 20 minutos en primaria y si es más pequeño tiene que hacerlo todo el tiempo. Decirles que no se muevan es como pedir a la planta que no crezca o al sol que se pare; es su naturaleza y hay que anclar el conocimiento con el movimiento.

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– ¿Vale para todos los niños?

– El 80 por ciento de los niños de ahora es así. No son hiperactivos sino que tienen necesidad de moverse, tienen intereses múltiples. Necesitan jugar casi todo el tiempo hasta los 10 años. El niño de hoy no es lineal, es holístico, ve todo a la vez.Si no se usa el hemisferio derecho se atrofia y después se llega a una sociedad intelectual como la nuestra, que no está equilibrada.

– ¿Estas características son iguales en todo el mundo?

– Es igual en los 15 países que hemos investigado. Como antropólogos estamos planteando un cambio de la humanidad en su conjunto, el cambio es muy rápido. Se ha dado en 40 años, que es nada en relación a la evolución de la humanidad.

– ¿Cómo se han adaptado las escuelas a este cambio tan vertiginoso?

-No se han adaptado. No le echo la culpa a ningún profesor o sistema porque fue más rápido que la capacidad de manejar el asunto. Antes los cambios eran lentos, había leves diferencias entre generaciones. Ahora son tan veloces que el niño rebasó al papá y a los profesores. A esta rapidez hay que reconocerla y atenderla.

– ¿Qué genera la falta de adaptación?

-Que los niños la pasan mal, de allí las altas tasas de suicidio en adolescente y depresión infantil en el mundo. Lo pasa mal también el profesor porque no tiene herramientas, porque en su época no era así. Y lo pasan mal los papás. Bueno, sufre toda la sociedad.

– ¿Qué herramientas pedagógicas se pueden usar?

Herramientas cognitivas, y también herramientas emocionales, biointeligentes o biolúdicas, las “intuitivas” y las herramientas que trabajan en la conexión mente-corazón.

– Claro que vamos a seguir enseñando con herramientas cognitivas, pero lúdicas y con desafíos. El niño va a hacer su proceso hasta que encuentre la solución. Un buen profesor no debe dar la solución, tiene que esperar que el niño la encuentre.Otra herramienta es la emocional. Siempre hay que trabajar la autoestima, reconocer sus sentimientos y los del otro. Esto previene los problemas de violencia. Hay herramientas biointeligentes o biolúdicas con las que se trabajan todos los aspectos del ser humano. No hay que concentrarse tanto en lo intelectual y no importan las notas. Están también las herramientas sensibles e intuitivas, con las que el niño puede hacer juegos para sentir la energía. Los niños son muy sensibles a pesar de que son inquietos y tercos, lo que suele ser una fachada para protegerse de una suma sensibilidad. En las investigaciones que hicimos, el 80 por ciento de esos niños tienen hiperestesía, una sobreactivación de todos los sentidos físicos. Si uno grita, él lo siente más fuerte. Su vista es más aguda. Las herramientas biointeligentes funcionan por sí solas (tejer, cocinar, huerta). Hay también herramientas que trabajan en la conexión mente-corazón donde se afianza la fuerza personal.

-¿Por qué se cree que los chicos de hoy son como son?

-La lógica habla de medios más estimulantes en los medios de comunicación, del bombardeo de información desde el nacimiento. Vienen tecnológicamente más avanzados, pero también emocionalmente muy maduros, con una percepción precoz y una sensibilidad que no habíamos pensado. Creíamos que al llegar la computadora tendrían una visión individualista, pero nacen con una suprasensibilidad, una percepción alta, lo que nos da mucho aliento. Los niños son una manifestación de este cambio masivo. Y porque es masivo, la escuela está colapsando.

– ¿Cuánto potencial se desperdicia cuando no hay estímulo necesario?

– Más de la mitad (por decir alguna cifra). El coeficiente emocional es más importante que el intelectual. Si un niño no está atendido en su parte afectiva retiene sólo el 20 por ciento de los datos de la clase. Casi no vale la pena enseñar.

– ¿La educación alternativa se aplica en grupos pequeños?

– Lo ideal es tener grupos de ocho a once niños y dos adultos. Si no se puede, el profesor puede dividir la clase en varios grupos, hacer islas con las mesas y que trabajen en grupo. Me gustaría ver papás que ayuden por turno, para ofrecerse de asistentes. Hay que pensar que es un reto al que hay que darle solución ya. Buscar herramientas en que el niño pueda canalizar su tremenda energía y creatividad.

– Un sistema así es muy difícil de instrumentar masivamente. ¿Hay otra alternativa?

– Si, por ejemplo realizar actividades extraescolares. Basta que una vez a la semana, el niño o el joven tenga un lugar “seguro emocionalmente” donde pueda hacer su proceso personal, recuperar su autoestima, “conectarse”. O dar técnicas antiestrés a los profesores y a los papás, porque si ellos están bien, los niños van a estar bien en clase.

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– ¿Cuáles son los resultados desde lo académico?

-El niño atendido en todos los niveles de desarrollo tendrá conocimientos pero, además, será equilibrado como ciudadano, como ser humano.

Fuente: Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca

De tu interés Pedagooogía 3000Noemi Paymal

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Empatia:Esta es la clave, para que tus hijos triunfen en el futuro

 

La empatía es la llave del éxito que ya poseen los emprendedores sociales y que es necesario estimular desde las edades más tempranas

Esta es la clave para que tus hijos triunfen en el futuro

FOTOLIA

Si te preocupa que tu hijo no saque buenas notas en inglés; le cuesta resolver los problemas de matemáticas o no acaba de aprender latabla periódica, no te alarmes. Todo ello son cuestiones secundarias en la formación de los pequeños. Hay cosas más importantes en las que debe brillar desde las edades más tempranas. Una habilidad que le va a permitir ser un buen profesional y triunfar en la vida. ¿Quieres saber cuál es? La empatía.

«Si tu jefe o tu compañero de trabajo no es empático, no querrás trabajar con él; crecer con él, seguir sus pasos… En definitiva, no son buenos líderes», explica Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka en España y Portugal, la mayor red de emprendedores sociales del mundo. De ahí la importancia de ser empáticos. «Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro», dice la RAE, es decir, la capacidad de una persona de ponerse en el lugar del otro.

¿Y por qué es más importante la empatía que hablar un idioma? «Lo único que sabemos del futuro – explica Ana Sáenz de Miera- es que vamos a seguir trabajando con personas. Por tanto, tendremos que organizarnos, trabajar en equipo, ser líderes, creativos… Y todo ello solo es posible si trabajamos la empatía, una habilidad con la que todos nacemos pero que hay que practicar y estimular. De lo contrario, no conseguiremos nada».

El mercado laboral ha cambiado y las necesidades profesionales también. No sabemos si en un futuro se necesitarán más médicos, profesionales en TIC o profesores y también es cierto que la organización empresarial está cambiando: las grandes organizaciones ya son historia y las startups yemprendedores pisan cada vez más fuerza. «Se trata de un cambio de ‘chip’ en la mentalidad de la sociedad que acabaremos viendo», afirma Sáenz de Miera.

Empatía con acción

Pero no sólo hay que ser capaces de ponerse en el lugar del otro. Sino de hacer algo por mejorar esa situación. ¿Nadie se acuerda de cuando el ébola era solo una cuestión en África? ¿Algún español era capaz de ponerse en la situación de un guineano? ¿De los voluntarios de Médicos Sin fronteras que, por ejemplo, trabajan desde hace tiempo contra el virus? Hasta que no llegó a España, los españoles no nos pusimos en acción. Y lo mismo ha pasado en otros países. Ahora, el objetivo es conseguir que la epidemia del Ébola no se convierta en una crisis de salud mundial a largo plazo. Y en ello estamos.

Precisamente de eso se trata. De la empatía en acción. «Porque, de lo contrario, no vale de nada», reseña la directora de Ashoka. «Todos los emprendedores sociales tienen un alto grado de empatía», asegura, puesto que son capaces de detectar un problema y de ponerse en marcha para solucionarlo. A gran escala, podríamos seguir hablando del virus Ébola pero, a pequeña, Ana Sáenz de Miera ejemplifica: «Un grupo de emprendedores que monta una empresa pensando en la necesidad que tiene el parque del barrio de que tenga agua».

Familias, colegios, profesionales de la educación y la sociedad en general son los responsables de este cambio social cuyas raíces se sitúan en Toronto, Canadá, en 1996. Allí, Mary Gordon puso en marcha el programa «Raíces de la Empatía» en colegios, principalmente con alumnos conflictivos, para reducir niveles de violencia y agresión estudiantil y promover comportamientos sociales que aumentasen los niveles de empatía, tal y como explica su fundación «Roots of Empathy».

Un bebé para ser empáticos

En cada aula, siguiendo las indicaciones de Gordon, se trabaja con un bebé, que actúa de «laboratorio emocional» para los estudiantes. Como estos no articulan palabra, los alumnos aprenden a identificar si el bebé está contento, triste, por qué llora… De esta manera, los niños aprenden a reconocer sus propios sentimientos, para después ser capaces de explicarse, y comprender cómo sus acciones afectan a los sentimientos de quienes les rodean.

Los resultados son realmente asombrosos: se reducen las actitudes violentas en el aula, los niños comprenden las emociones de sus compañeros, aumenta la capacidad de integración de los menores y desarrollan otras habilidades.

«Las empresas no demandan un buen electricista sino a alguien que sepa trabajar en equipo. En definitiva, buenas personas que, al final, son buenos profesionales porque el que es capaz de ser un buen líder, de trabajar en equipo, etc., gracias a la empatía, será la persona más feliz del mundo y obtendrá éxito», asegura Ana Sáenz de Miera.

¿Es tu jefe una persona empática? «Si es un gran líder, si es una persona capaz de desarrollar la empatía, su equipo le seguirá. De lo contrario, acabará cayendo», explica. Muchos ya han caído. Otros caerán porque, al fin y al cabo, las empresas las forman las personas.

El futuro está en la educación

Y para que cada vez haya mejores personas dirigiendo equipos y compañías, hay que «educar con éxito», recuerda directora de Ashoka en España y Portugal, que además es madre, y por esta razónestán trabajando ya para que la empatía se trabaje en los colegios de España (aunque en Canarias existe una asignatura obligatoria), junto a otro tipo de habilidades y de forma transversal, como ya hacen muchos centros educativos de Reino Unido, Canadá, Alemania o Irlanda.

Sólo así conseguiremos tener en el futuro buenos profesionales, capaces de trabajar en equipo, buenas personas, preocupadas por los problemas sociales… «Las ventajas competitivas tradicionales ya no son suficientes», escribía en su blog la antigua directora general de ING Direct, Carina Spinka, una defensora de la empatía, que habla de «Adaptive Advantage», es decir, «la capacidad de identificar rápido las señales del entorno, capacidad de experimentar, capacidad de conectar con las personas y con la sociedad, etc. Y cómo no, la necesidad de generar ‘Adaptive leaders’ como clave para desarrollar estas nuevas dimensiones estratégicas en las organizaciones. Personas que favorecen que se experimente en su organización, que gestionan el entorno y no se dejan gestionar por él, que buscan multitud de opiniones y no sólo la suya y con mucha, mucha empatía y un claro sentido del propósito».

 

 

fuente http://www.abc.es/familia-educacion/20141124/abci-empatia-ninos-201411212114.html

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Empatia: como enseñarla y desarrollarla

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Qué cabe esperar a esta edad

Los seres humanos tenemos empatía por naturaleza, al menos hasta cierto punto. Aun así, los niños en edad preescolar, como sabemos todos los padres, no son un modelo de comportamiento desinteresado y generoso. La empatía es algo que tienen que aprender de ti. Si tu hijo pega a su hermana, por ejemplo, puedes decirle: “Hace daño cuando pegas a las personas. Así es como hay que tocar a la gente, con suavidad. ¿Cómo se siente?”. En algún momento comprenderán el mensaje, pero seguramente les llevará un tiempo.

Qué puedes hacer

Dale un nombre al sentimiento para que tu hijo pueda reconocer sus emociones. Dile: “Pedro, estás siendo muy amable”, cuando tu hijo te bese el dedo en que te hiciste daño. Aprenderá de tu reacción que su reacción amable se reconoce y se valora. Tiene que aprender a reconocer emociones negativas también, así que no temas señalar con calma cuando su comportamiento no sea el que esperas. Procura decir algo como: “Cuando le quitaste el sonajero a tu hermanito se puso muy triste. ¿Qué puedes hacer para que se sienta mejor?”.

Alaba su comportamiento cuando se muestre generoso o muestre empatía. Cuando tu hijo realice un acto de generosidad, señálale lo que hizo bien y sé lo más específica que puedas: “Fuiste muy generoso compartiendo tu osito con tu hermanito. Eso le hizo muy feliz, ¿ves cómo sonríe?”.

Anímalo a hablar de sus sentimientos y de los tuyos. Hazle saber que te importan sus sentimientos, escuchando con atención. Mírale a los ojos cuando te habla y parafrasea lo que dice. Cuando grite: “¡Hurra!” por ejemplo, respóndele con un: “Ah, hoy te sientes muy feliz”. Es posible que no sepa responderte si le preguntas por qué, pero no tendrá problema alguno en hablarte acerca de “sentirse feliz”. De igual manera, comparte tus sentimientos con él: “Me siento triste porque me pegaste. Pensemos en otra manera en que podrías haberme dicho que no querías ponerte esos zapatos”. Aprenderá que sus acciones afectan a otras personas, un concepto que es difícil de comprender para un niño pequeño.

Señala el comportamiento de otras personas. Enseña a tu hijo a darse cuenta cuando alguien se ha portado de manera generosa. Procura decir: “¿Recuerdas esa señora en el supermercado, la que nos ayudó a recoger la comida cuando se nos cayó la bolsa al piso? Fue muy amable con nosotros y me hizo sentir bien cuando estaba disgustada”. Al hacer eso, reforzarás el que tu hijo comprenda cómo las acciones de las personas pueden afectar emocionalmente a los demás. Los libros también ofrecen buenos ejemplos, así que pregúntale cómo cree que se siente el perrito que se perdió en el cuento o por qué sonríe la niña del otro cuento. Explícale cómo te sentirías si tú fueras otro de esos personajes y pregúntale cómo reaccionaría él. Estas conversaciones le ayudarán a comprender las emociones de otras personas y a entender las suyas.

Enséñale las reglas básicas de la buena educación. A través de losbuenos modales, tu hijo puede demostrar que se preocupa por los demás y los respeta. En cuanto sea capaz de comunicarse verbalmente, puede empezar a decir “por favor” y “gracias”. Explícale que estás más dispuesta a ayudarlo cuando se comporta de manera educada contigo y que no te gusta cuando te da órdenes. Claro que ser educada con él vale más que mil palabras: di “por favor” y “gracias” con regularidad y tu hijo aprenderá que estas frases son parte de la comunicación habitual, tanto en casa como en lugares públicos.

No uses el enojo para controlar a tu hijo. Aunque es fácil enfadarse cuanto tu hijo pega a su hermano pequeño, procura no usar tu enojo para controlar su comportamiento. Si dices “estoy muy enojada contigo” los niños suelen cerrarse y retraerse. En lugar de eso, muestra empatía a tu hijo. Enseñar mediante la instrucción y el ejemplo es mucho más eficaz, sobre todo a esta edad. En lugar de enfurecerte, toma un momento para calmarte. Entonces, di con firmeza: “Sé que estabas enojado, pero no debes pegar a tu hermano. Eso le hizo daño y me puse triste. Por favor, pídele perdón”.

Dale a tu hijo tareas pequeñas. Estudios demuestran que los niños que aprenden responsabilidad también aprenden altruismo y empatía. A los pequeños les encanta realizar tareas pequeñas, y algunas cosas útiles como dar de comer a las mascotas también enseñan empatía, sobre todo si después alabas su acción: “¡Mira cómo mueve la cola el perro! Eres tan amable con él… Está feliz porque le estás dando la cena”.

Sé un buen ejemplo. Los actos de generosidad y caridad son una excelente manera de enseñar a tu hijo empatía. Llévalo contigo cuando vayas a visitar a un vecino para entregarle comida porque está enfermo, o cuando vayas a visitar a una amiga que acaba de tener un bebé. Déjale que te ayude a empacar la ropa que llevarás a un centro de personas necesitadas o a cualquier otro lugar caritativo. Explícale que hay personas que están enfermas o que no tienen comida o ropa suficiente, y que por eso necesitan de la ayuda de otras personas.

http://espanol.babycenter.com/a10900142/c%C3%B3mo-ense%C3%B1ar-empat%C3%ADa-#ixzz3XOHE1HHb

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Educacion:Por qué quiero que mis hijas/os aprendan empatía en vez de chino

 

foto face empatia forbesNota de la revista forbes ver completa: http://www.forbes.es/actualizacion/2489/por-que-quiero-que-mis-hijas-aprendan-empatia-en-vez-de-chino

 

Estoy embarazada de mi tercera hija; ya en el séptimo mes y con una tripa notoria. Y cada vez que me subo al metro para volver a casa del trabajo, con el vagón abarrotado, observo cómo la gente, al verme entrar, gira la cabeza hacia otro lado. Mejor dicho, gira la cabeza hacia su Smartphone para evitar ver a una embarazada a un metro de distancia, a quien saben deberían dejarle el sitio. Son muy pocas personas las que me miran a los ojos y se levantan para dejarme su asiento. No sé si saben chino, programación o son buenas en matemáticas. Pero hay algo que sí tienen en común todos ellas: empatía. Empatía de esa que te mueve y te lleva a hacer algo por el otro. Empatía en acción.

Esa es la empatía que mueve a las personas a hacer cosas por los demás. A construir un paritorio en Camerún, a donar su tiempo y esfuerzo por una causa común. La que mueve a un joven a montar una iniciativa social en su colegio.

Pero la cosa no queda aquí. La empatía en acción, en contra de lo que se piensa, no solo es buena porque ayuda a los demás. La empatía es esencial para tener éxito personal. La empatía es la que hace que una persona trabaje bien en equipo, que un líder sea bueno, que una empresa enfoque sus servicios a las verdaderas necesidades del cliente, o que un joven sepa cómo actuar en una entrevista de trabajo.

La empatía no surge solo cuando uno mira a su entorno. La empatía nos hace mirar de otra forma a nuestro entorno, fijándonos en las necesidades y preparando la acción.

De nada sirve que alguien sea un buen orador, si no es capaz de darse cuenta de que lo que está comunicando no interesa. La empatía en acción nos lleva a innovar y nos hace más pragmáticos y exitosos. Más felices. Y, además, ayuda a que el mundo vaya mejor.

La buena noticia es que la empatía se puede aprender y practicar. Existen emprendedores sociales, como la canadiense Mary Gordon, que ya están impulsando la empatía en escuelas desde hace casi 20 años y demostrando con resultados tangibles los beneficios objetivos de la empatía.

Pero no hace falta irse tan lejos. Existen colegios en España que están trabajando la empatía en acción con sus alumnos y logrando resultados excelentes. Este curso, por primera vez, los niños de primaria en Canarias tendrán la suerte de cursar la asignatura–obligatoria y evaluable- “Educación Emocional y para la Creatividad”, donde dos veces a la semana trabajarán la empatía y otras emociones.

A día de hoy, este tipo de indicadores no computa en los rankings de los top 100 colegios de España, que desgraciadamente siguen centrados en los resultados académicos. Pero si todos nos concienciamos de su importancia – como en su día pasó con la alfabetización- y empezamos a demandarlo y a practicarlo, las cosas cambiarán.

Yo quiero que mis hijas aprendan empatía. Para que no giren la cabeza hacia otro lado. Para que sean personas activas a las que sí les importa lo que pasa ahí fuera, y se movilicen por ello. Para que tengan éxito personal y profesional. Y para que cuando vayan a China, sean capaces de entender a los locales con solo mirarles a los ojos.

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Educación positiva: Se basa en la empatia

 

 

 

Mucho se habla hoy de la educacion con apego,solo teniendo en cuenta que fuera el colecho solamente,acto que aterran a algunos! como si dormir en la misma cama fuera un problema en la educacion del niño/a, eso son elecciones familiares. Primero la educacion con apego se basa en el AMOR, y ademas de preservar la autonomia del niño/a y adolescentes , justamente todo lo contrario a lo que se cree, tambien se acentua en lograr autoregulacion del niño/a, pero respetando  los tiempos del niño/a no con los tiempos del adulto.La educación positiva y la educación con apego es lo mismo, son formas de establecer educación,una educación biocentrica para el niño/a que no se base en PREMIOS Y CASTIGOS,tan de esta sociedad retributiva, sino que sea como la llama yo, muchas veces, una educación restaurativa, lo que se trata de cambiar es la forma en que educamos , dejamos el autoritarismo y pasamos a ser sociedades y familias permisivas, encontramos el punto medio? la educación positiva, lo que hace es cortar con este circuito de la recompensa y permisividad,  te portas bien te doy……

Pues bien, me sorprendió muchísimo ver que cuando llegaban los niños al jardin, se les daba una galletita a cada uno y… ¡magia! La mayoría de los niños se calmaba!!! Primera lectura: “¡Que bien! ¡La galletita en cuestión es una ayuda!” ¿Seguro? Si recuperamos el circuito de la recompensa del cerebro que hace un momento hemos comentado, veremos que no se le da al niño lo que busca sino una compensación placentera y “falsa” a su búsqueda. Para entendernos: “Dejar de fumar engorda”. Quizás se podría matizar con: “Dejar de fumar engorda ya que la abstinencia a la nicotina la suplo comiendo más y alimentos con alto nivel de azúcar”. Como me gusta resumir de los neurocientíficos: “la adicción a una sustancia la mantiene la emoción no resuelta que la acompaña”.

Pondremos un ejemplo para aclarar de forma didáctica esto del circuito de la recompensa:

Se genera un estrés, por ejemplo, el riñón percata déficit de líquido y/o minerales y envía una señal al cerebro produciendo SED. Esta señal inducirá una respuesta del sistema nervioso produciendo dopamina (un neurotransmisor comentado en un post anterior) para buscar con motivación la solución a tal estrés o en este caso SED, que es agua con minerales. Una vez encuentro el agua y bebo lo suficiente, el cerebro produce hormonas del bienestar como endorfinas y serotonina y PARA la sensación SED.

Viendo esto, volvamos al niño cuando entra a la escuela: tiene estrés porque tiene miedo a que mamá/papá no vuelva, no conoce a las educadoras, no conoce a los demás niños, se siente sólo, está triste… busca (dopamina) desesperadamente seguridad: mamá abrázame! No lo encuentra pero le dan la “galletita”: sube su nivel de endorfinas y serotonina, no es lo que buscaba pero me calma un poco. Aprendizaje neurológico y evidentemente subconsciente: “EL AZÚCAR ME CALMA Y ME DA PLACER”. Estudios de John Bargh, psicólogo y Profesor en la Universidad de Yale en Estados Unidos, mostraron como el subconsciente puede trabajar con 11 millones de bits al segundo mientras que la parte consciente lo hace como mucho con 64 bits al segundo (en breve haremos un post dedicado a la toma de decisiones con este concepto). Es decir, que no somos ni conscientes de nuestras propias decisiones y que un aprendizaje a este nivel puede generar una conducta. Por lo tanto, un niño/a con 2 años ya puede aprender que el azúcar le dará tranquilidad, es decir, ya puede convertirse en un “sugar-addict” o adicto al azúcar con las catastróficas consecuencias metabólicas que tendrá a la larga.

Si en el caso de la escuela, pudiéramos ponernos en la situación del niño y acompañar emocionalmente a los pequeños entendiéndoles y gestionando ese miedo o tristeza necesitaríamos menos uso de las maravillosas “galletitas”.)llámese galletita a cualquier recompensa que se le da a cambio al niño/a por haber hecho algo bien, o conformarlo para que no se descontrole)

Una educacion parental y escolar con premios y castigos no esta ayudando al niño/a de hoy, no ayuda a gestionar sus emociones ni a un niño7a con autonomia

—En los primeros años —de cero a tres—, debe haber cuidados básicos, gestos de cercanía física y de cariño, por ejemplo, mediante los abrazos. Después, de cara a las relaciones emocionales que se generarán luego, contará cada vez más el tiempo de juego compartido. En la medida que crecen, resultará importante la comunicación, las conversaciones que se mantengan con ese niño. Por otra parte, el optimismo es uno de los rasgos claves de la parentalidad positiva, al servir de ejemplo: ayuda a enfrentar con buen ánimo y perseverancia las dificultades, favorece lo positivo que tienen los hijos y ayuda a confiar en nuestras posibilidades como grupo familiar.

 

 

fuente www.bategaemociona,com

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Neurociencias en la educación:La importancia del desarrollo de la empatia

 

 

 

El término inteligencia emocional fue empleado por primera vez en el año 1966. Sin embargo, fue popularizado por Daniel Goleman cuando lo usó en su libro Emotional Intelligence, publicado en  1995. El significado de esta palabra se refiere a la capacidad  humana de sentir, entender, controlar y modificar las emociones en uno mismo y en los demás, es decir, mantenerlas equilibradas.

Para comprender el gran poder de las emociones sobre la mente y la causa del frecuente conflicto existente entre los sentimientos y la razón se debe tener en consideración la forma en que ha evolucionado el cerebro  y algunas de sus funciones.

 

 

Actualmente se sabe que es tan importante tener un buen CI como un buen coeficiente emocional (CE). Múltiples estudios en torno a la inteligencia emocional demuestran que los niños  que han desarrollado su inteligencia emocional son más felices, más seguros y confiados y tienen éxito en su vida escolar y con el paso del tiempo logran desarrollar una personalidad madura.

 

La inteligencia emocional, como toda conducta es transmitida de padres a hijos y sobre modelos que se crea a través de las personas de su entorno. Los niños son capaces de captar todo tipo de estados de ánimo por parte de los padres: ansiedad, angustia, frustración, dolor, etc. apropiándose de ellos e integrándolos a su inteligencia emocional.

 

Neurociencia tras la inteligencia emocional

 

El cerebro humano ha sido estructurado en tres capas:

  • El cerebro instintivo, controla nuestros instintos y reflejos. Nos mantiene alerta de nuestras necesidades: hambre, sed, sueño.
  • El cerebro límbico, controla las emociones que van surgiendo día a día. Genera acciones y reacciones impulsivas.
  • El cerebro cortical, tiene la capacidad para resolver problemas, trazarse metas, tomar decisiones y controlar nuestras emociones.

Pero… ¿cómo lograr que el cerebro límbico no interfiera en el cerebro cortical? Cuando percibimos una situación amenazante o detonante, esta es recibida por el cerebro límbico que envía el mensaje a la amígdala (cerebral), quien libera adrenalina poniéndonos en alerta. Esta a su vez transmite el mensaje al hipotálamo enviando parte de la información al cerebro cortical. Cuando la adrenalina se va activando vamos comenzando a sentir ira, a fruncir el ceño, el corazón comienza a latir rápidamente, de igual manera ocurre con la respiración. De igual manera llega la misma emoción al pensamiento, pero de manera más lenta.

 

Una persona emocionalmente inteligente es capaz de controlar sus emociones. Las habilidades de inteligencia emocional pueden desarrollarse en beneficio personal.

 

Algunas características de una persona emocionalmente inteligente 1

Una persona emocionalmente inteligente presenta características como:

  • Tiene actitud positiva, pues valora más los aspectos positivos que los negativos, los aciertos que los errores, las cualidades que los defectos.
  • Reconoce sus sentimientos y emociones, es capaz de admitir cómo se siente frente a determinada situación.
  • Es capaz de expresar sentimientos y emociones. Sabe cuándo se siente feliz, emocionada, así como triste y también en qué momento debe sacar a relucirlos.
  • Es capaz de controlar sus sentimientos y emociones, pues ha encontrado un equilibrio emocional, además es tolerante a la frustración.
  • Es empática, porque es capaz de ponerse en lugar del otro y de captar emociones de los demás aunque los otros no los expresen.
  • Toma decisiones adecuadas, pues logra integral lo emocional con lo racional.
  • Posee autoestima adecuada, pues confía en sus capacidades y habilidades. Es consciente de lo que sabe.
  • Sabe dar y recibir. Da sin esperar nada a cambio y recibe las cosas con gratitud.
  • Es capaz de superar dificultades, se da fortaleza a sí mismo para superarse y salir airoso de los problemas que se le presenten.

 

Inteligencia emocional en la escuela

 

Goleman ha llamado a esta educación de las emociones alfabetización emocional, y según él, lo que se pretende con ésta es enseñar a los alumnos a modular su emocionalidad desarrollando su inteligencia emocional.

 

Algunos objetivos que se persiguen con la implantación de un programa de inteligencia emocional en la escuela, podrían los siguientes:

  • Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional.
  • Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas en los demás.
  • Clasificar lo que se siente en sentimientos, estados de ánimo, emociones.
  • Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias.
  • Prevenir conductas de riesgo como alcoholismo o drogadicción.
  • Desarrollar la resiliencia (capacidad de sobreponerse al dolor emocional).
  • Prevenir conflictos interpersonales.
  • Mejorar la calidad de vida escolar.

 

La aplicación de programas destinados a mejorar la inteligencia emocional ha demostrado grandiosas mejorías en los estudiantes: Incremento de la autoestima y el rendimiento académico, aumento de las relaciones interpersonales, mejora de la conducta social, disminución de la ansiedad, aumento de la tolerancia; entre otros.

 

¿Cuál debe ser el aporte de los docentes?

La enseñanza de las emociones inteligentes apunta al lado práctico, al entrenamiento y su perfeccionamiento. De nada sirven las instrucciones verbales como: “No lo vuelvas hacer” o “Si lo haces, vas a tener un castigo”, por el contrario, ayudan mucho las estrategias de modelado y juegos de roles.

 

Debemos enseñar a los niños a no actuar con impulsividad, sino a recepcionar la información y procesarla de manera que no les afecte. De igual manera con la tolerancia a la frustración. Usar historietas, cuentos y juegos de roles para enseñarles que las cosas que planeamos y deseamos no siempre se logran a la primera vez, podemos fallar pero tenemos que seguir intentándolo.

 

Desarrollar y manejar la inteligencia emocional nos conducirá a controlar nuestras emociones en beneficio de nosotros mismos.

 

 

 

 

Fuente http://www.colgadodelalectura.com

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Educacion: Como educar a los niños en inteligencia emocional

 

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Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. El saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada, nos permitirá sin duda afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.

Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la Inteligencia Emocional?

Pensemos por ejemplo en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leivmoiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás. El conocimiento, comprensión y control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad, de ahí que te sugiramos estos principios para que les introdujas en el siempre interesante campo de la Inteligencia Emocional.

1. CONTROLAR SU IRA.

Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedosPero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregirles cualquier mala acción.

Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo, acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero recordemos que es importante establecer límites desde que nacen, y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento, los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

2. RECONOCER EMOCIONES BÁSICAS.

A partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones, es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto, así pues podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. ¿Cómo? Mediante fotografías de rostros, mediante dibujos, preguntándoles cuestiones como: “Qué le pasa a este niño?” “¿Está triste?” “¿Por qué crees tú que está triste?” Es un modo perfecto para que aprendan a reconocer no sólo sus emociones poco a poco, sino también las de los demás, y sobre todo, su empatía.

3. SABER NOMBRAR LAS EMOCIONES.

A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. SABER AFRONTAR LAS EMOCIONES CON EJEMPLOS.

Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. DESARROLLA SU EMPATÍA.

Para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. “¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?” “¿Por qué crees que está llorando tu hermana?” “¿Crees que papá está hoy contento?”

6. DESARROLLA SU COMUNICACIÓN.

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer contínuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. LA IMPORTANCIA DE SABER ESCUCHAR.

Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no sólo eso, debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8. INICIARLOS EN LAS EMOCIONES SECUNDARIAS.

A partir de los 10 o 11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que van a cobrar más peso en sus vidas, tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente, deben sentirse seguros ante esas nuevas emociones que asaltan su día a día, habrá situaciones que por ejemplo les causen mucha ansiedad, como es por ejemplo un examen, realidades que van a ser constantes en sus vidas y que deben aprender a gestionar.

9. FOMENTAR UN DIÁLOGO DEMOCRÁTICO.

A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. APERTURA A LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES.

Es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace infelices y también felices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida, si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

El saber comunicarse y el reconocer emociones propias y ajenas, son sin duda imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad…

 

fuente http://lamenteesmaravillosa.com/

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