Un profesor entusiasmado, hace un contexto aulico empatico y positivo

 

 

 

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El gran filósofo austriaco Lugwig Wittgenstein era una persona melancólica, irascible, crítica con los que le rodeaban y más consigo mismo. Se cuenta que solía caminar en los seminarios de Cambridge deambulando de un lado a otro murmurando “Wittgenstein, Wittgenstein, qué mal profesor eres”. Sin embargo, poco antes de su muerte, en un entorno solitario de Nueva York  le comentó a su casera: “¡Dígales que ha sido maravilloso!” (Seligman, 2011). Seguramente, si el genio austriaco hubiera conocido las investigaciones que demuestran que una simple expresión facial deliberada puede provocar cambios fisiológicos o que nuestro cerebro es plástico encontraríamos alguna imagen suya sonriente.

Actualmente, sabemos que las personas más positivas viven más, tienen más éxito en la vida y generan una apertura mental que las hace más receptivas e incluso más creativas. Las emociones positivas nos permiten desarrollar nuevas habilidades, nuevos conocimientos y mejores actitudes ante la vida (Fredrickson, 2009). Las implicaciones educativas son enormes.

Correlato neural de las emociones

La neurociencia está demostrando que las personas con una gran actividad cerebral en la corteza prefrontal izquierda son más propensas a experimentar sentimientos asociados a la felicidad, la alegría o el entusiasmo. Por el contrario, aquellas con una elevada actividad de la corteza prefrontal derecha (en conjunción con una actividad baja de la corteza prefrontal izquierda) son más propensas a experimentar sentimientos relacionados con la ansiedad o la tristeza.

La corteza prefrontal, sede de las llamadas funciones ejecutivas, es crucial en los procesos de regulación emocional y la región izquierda, en concreto, es capaz de inhibir la amígdala facilitando la resiliencia (Davidson, 2012).

Las preguntas que nos planteamos son las siguientes: ¿Podemos elevar la actividad de la corteza prefrontal izquierda y así convertirnos en personas emocionalmente más positivas? ¿Es posible aumentar las conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala que nos permita soportar mejor las adversidades de la vida?

La respuesta nos la dan las modernas investigaciones en neurociencia y es afirmativa. Las imágenes cerebrales de personas que practican la meditación con regularidad (en especial el mindfulness) revelan que son capaces de aprender a redirigir sus sentimientos y pensamientos y con ello reducen la actividad de la corteza prefrontal derecha y aumentan la de la izquierda, la asociada al bienestar (Davidson et al., 2003). Desde la perspectiva educativa, todo lo que nos relaja es útil, de ahí la importancia de acabar las clases de forma distendida, independientemente de los problemas que hayan surgido durante las mismas.

Efecto de las emociones positivas

Las emociones positivas tienen efectos beneficiosos sobre el aprendizaje al mejorar procesos relacionados con la atención, la memoria o la resolución creativa de problemas. Con la simple observación de imágenes que constituyan estímulos diferentes, ya sean positivos, negativos o neutros, se activan diferentes regiones cerebrales. En el caso de los positivos, interviene el hipocampo que favorece los procesos memorísticos y de aprendizaje mientras que, en el caso de los negativos, se activa la amígdala (Erk et al., 2003):

O al ver películas que provocan diferentes emociones, en el caso de las positivas, se mejora la atención o el pensamiento global (Fredrickson, 2005). Otros estudios recientes demuestran que los niños con bajo rendimiento académico se motivan más si las actividades de aprendizaje les resulta divertidas, como puede ser en el caso de juegos o actividades artísticas (Hardimann, 2012).

Los niños necesitan retos y disfrutar del aprendizaje porque sabemos que existe una correlación fuerte entre el clima emocional existente en el aula con el éxito académico de los alumnos (Reyes et al., 2012). Y se ha comprobado que conseguir el llamado ratio de Losada, una proporción de 3 a 1 entre emociones positivas y negativas, tiene efectos beneficiosos a nivel social o mental y que esa predominancia de pensamientos o interacciones positivas es importante  en las relaciones familiares, laborales y, por supuesto, en las educativas (Fredrickson, 2009).

El clima emocional positivo en el aula: de la teoría a la práctica

Sin obviar que cierto grado de estrés ayuda al alumno a mantenerse activo y puede ser bueno para su rendimiento, cuando alcanza cotas altas o se vuelve crónico resulta muy perjudicial por lo que, en la práctica cotidiana, el aprendizaje requiere trabajar con emociones positivas. A continuación comentamos algunas estrategias que hemos implementado y que hemos comprobado que son útiles para promover entornos de aprendizaje positivos.

Elogios sí, pero los adecuados

Para incentivar su motivación de logro, el alumno ha de ser consciente de su propio progreso. Es por ello que resulta beneficioso utilizar refuerzos sociales como el elogio, siempre que sea adecuado. Cuando elogiamos al alumno por su esfuerzo o actitud y no por su capacidad o inteligencia estamos fomentando su perseverancia y cuando se enfrente a tareas novedosas de mayor dificultad será más difícil que decaiga su empeño. Por otra parte, el elogio específico (“Veo que estáis asumiendo grandes responsabilidades en este trabajo”) es más beneficioso que el general (“Buen trabajo chicos”). Y no olvidemos la importancia de determinados refuerzos no verbales como pueden ser una mirada cómplice, una sonrisa  o un simple golpecito en la espalda del alumno.

Rutinas

La realización de determinadas rutinas aporta seguridad al alumno y puede ayudarle a que mejore su sentido de afiliación y de pertenencia al grupo, tan importante para cultivar las buenas relaciones entre compañeros. Se puede comenzar la jornada diaria dedicando unos minutos a la lectura y reflexión de algún tema de actualidad, se puede acabar la misma dedicando unos minutos a la relajación o se pueden dedicar unos minutos a felicitar todo el grupo a un compañero cuando celebre su aniversario. Siempre utilizando rituales adecuados a la edad del alumnado.

Conectados con la comunidad

Para que el aprendizaje sea significativo, la escuela no puede estar desconectada de lo que ocurre en la vida real. Qué interesante es que, frecuentemente, compañeros de cursos diferentes, antiguos alumnos, padres o representantes cercanos de la comunidad puedan compartir sus vivencias y experiencias. El cerebro social de nuestros alumnos lo agradecerá. En palabras de Richard Gerver: “La comunidad que nos rodea puede proporcionar la historia que vamos a escribir. Si la historia procede únicamente del personal docente, siempre será una fantasía; si procede de todos nosotros, será real” (Gerver, 2012).

Siempre positivos

Es una realidad que en la escuela, tradicionalmente, ha predominado la detección de errores en detrimento de mostrar las fortalezas o virtudes del alumno (en los exámenes prepondera el subrayado en rojo de los errores). Para luchar contra las actitudes negativas que observamos en muchos alumnos debido a experiencias pasadas negativas (“a mí siempre se me dieron mal las matemáticas”, era el comentario de un niño de diez años) se requiere un cambio de mirada y trabajar pacientemente con actividades adecuadas. Por ejemplo, podemos dividir a la clase en grupos de cuatro a seis alumnos eligiéndose un miembro del mismo. El resto, escribe en una hoja aspectos positivos de su compañero, se hace un resumen de las cualidades anotadas y se le entrega. Se repite el ejercicio con los otros alumnos (Vaello, 2011).

Posibilidad de elección

Qué mejor manera para motivar a los alumnos que fomentar su participación permitiéndoles posibilidades de elección y haciéndolos protagonistas activos de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Al elegir voluntariamente, los alumnos se involucran más, fomentamos su autonomía y perciben las tareas como un juego, ese mecanismo natural en el que confluyen las emociones, el placer y la recompensa y que es imprescindible para el aprendizaje. Por ejemplo, se les hace participar directamente en el establecimiento de normas de comportamiento en el aula para que puedan responsabilizarse directamente de su elección. O en el tiempo dedicado a la lectura, se les permite que elijan qué desean leer con la condición de que compartan su aprendizaje con sus compañeros.

Sonríe, por favor

Cuando se les pregunta a los alumnos qué valoran de su profesor suele aparecer el sentido del humor. Cuántas veces hemos asistido a las tradicionales clases magistrales en las que impera un ambiente frío y solemne en el que todo lo que se aleje del silencio sepulcral es interpretado como disruptivo. Pues bien, la neurociencia está demostrando que para optimizar la atención se requiere todo lo contrario, a saber, novedad, actividad y movimiento, es decir, los entornos aburridos dificultan el aprendizaje. Qué mejor manera para generar climas emocionales positivos que cultivar la sonrisa y cierto desenfado que sabemos que es contagioso. Al fin y al cabo, el contagio emocional es el precursor de la empatía.

Al estar de buen humor somos más creativos, resolvemos mejor los problemas y tomamos decisiones más acertadas. Como comentan Anna Forés y Marta Ligioiz: “Sesiones de risa y humor cada día, tras algunas horas de clase, significarán un cambio sustancial, con elevación del estado anímico del alumnado y profesorado. Una atmósfera educativa saludable y estimulante” (Forés y Ligioiz, 2009). Pero evitando ese sarcasmo tan habitual en la profesión docente.

Importancia de las artes

La neurociencia está demostrando la importancia de las disciplinas artísticas como la música o el teatro, para desarrollar competencias básicas en el proceso de desarrollo personal y académico del alumno como la colaboración, la perseverancia o el autocontrol. Y la adquisición de toda esta serie de habilidades sociales, emocionales y cognitivas no debería aprenderse en actividades marginales, como se hace a menudo, sino que deberían de formar parte del currículo. ¿Se imaginan las tablas de derivadas a ritmo de rap o las leyes de Newton escenificadas en una obra de teatro? Pues es posible.

Aprendizaje social y emocional

La educación emocional ha de ser un proceso continuo que permita adquirir una serie de competencias esenciales para el desarrollo integral del alumno y que le permitan afrontar la vida aumentando su bienestar personal y social. El objetivo de las actividades elegidas (seguramente para realizarlas en las actividades de tutoría, aunque este aprendizaje debe estar en conexión con el resto de asignaturas) ha de ser el de desarrollar habilidades para generar emociones positivas o adoptar actitudes positivas ante la vida, entre otras (Bisquerra, 2012). Se fomenta así la colaboración entre alumnos, la asertividad, el respeto o la adquisición de estrategias para la mejora de la regulación emocional, como el aprendizaje de ese diálogo interno imprescindible que nos puede hacer más optimistas y mejores gestores de nuestras propias emociones. En este proceso, hemos comprobado que la visión de videos sobre historias reales de superación personal y su posterior análisis colectivo resulta muy útil.

El profesor entusiasmado

Y en todo este proceso para generar un clima emocional positivo en el aula, el papel del profesor, el instrumento didáctico más potente, es trascendental. Un profesor que fomenta su amor por la enseñanza, que transmite entusiasmo, que utiliza un lenguaje positivo y respetuoso y que es capaz de mirar con afecto a sus alumnos y de aceptarlos de forma incondicional. En resumen, una persona que constituye un referente válido para ellos porque es capaz de activar sus neuronas espejo y de fomentar un aprendizaje por imitación adecuado. Como decía Mahatma Gandhi: “Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo”.

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Educacion: La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble

 

foto face ppt como enseñar emociones en el aula

 

La neuroeducación es una nueva visión de la enseñanza basada en el cerebro. Es una visión que ha nacido al amparo de esa revolución cultural que ha venido en llamarse neurocultura. La neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la psicología, la sociología y la medicina, en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.

NEUROEDUCACIÓN 

AUTOR INVITADO: FRANCISCO MORA, catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Autor de Neurocultura (Alianza) y Neuroeducación (Alianza).

Como dije en el anterior artículo, en el corazón de este nuevo concepto está la emoción. Este ingrediente emocional es fundamental tanto para el que enseña como para el que aprende. No hay proceso de enseñanza verdadero si no se sostiene sobre esa columna de la emoción, en sus infinitas perspectivas.

La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro. Este diseño, labrado a lo largo de muchos millones de años de proceso evolutivo, nos indica que toda información sensorial, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación (procesos mentales, cognitivos), pasa por elsistema límbico o cerebro emocional, en donde adquiere un tinte, un colorido emocional. Y es después, en esas áreas de asociación, en donde, en redes neuronales distribuidas, se crean los abstractos, las ideas, los elementos básicos del pensamiento.

De modo que el procesamiento cognitivo, por el que se crea pensamiento, ya se hace con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender y memorizar.

Los seres humanos no somos seres racionales a secas, sino más bien seres primero emocionales y luego racionales. Y, además, sociales. La naturaleza humana se basa en una herencia escrita en códigos de nuestro cerebro profundo, y eso lo impregna todo, lo que incluye nuestra vida personal y social cotidiana y, como he señalado, nuestros pensamientos y razonamientos. Esa realidad se debe poner hoy encima de cualquier mesa de discusión sobre la educación del ser humano.

Es esta realidad la que nos lleva a entender que un enfoque emocional es nuclear para aprender y memorizar, y, desde luego, para enseñar. Y nos lleva a entender que lo que mejor se aprende es aquello que se ama, aquello que te dice algo, aquello que, de alguna manera, resuena y es consonante (es decir, vibra en la misma frecuencia) con lo que emocionalmente llevas dentro.Cuando tal cosa ocurre, sobre todo en el despertar del aprendizaje en los niños, sus ojos brillan, resplandecen, se llenan de alegría, de sentido, y eso les empuja a aprender.

Solo el que aprende bien sobrevive más y mejor. Seguir vivo en un mundo exigente (y el mundo vivo lo es), desde vivir en la selva hasta vivir en un mundo social duro y competitivo, requiere  aprender, y aprender bien. El que no es capaz de aprender suele vivir menos, ya lo hemos señalado. Y aprender requiere inexcusablemente basarse en la emoción. niños

Pero esa emoción en la enseñanza exige matices profundos cuando es aplicada al ser humano a lo largo de su arco vital. Aprender (y, por lo tanto, enseñar) no es lo mismo para un niño de 2 o 3 años, que, con enseñanzas ya regladas, para el niño de 6 años (cuando comienza con el tamborde las ideas en Primaria), el púber o el adolescente (que vive en un mundo cerebral convulso donde los haya), o bien el adulto joven, el adulto medio o el que atraviesa la ahora larga senescencia. Hoy habría que añadir el periodo prenatal y al perinatal (aquel que va desde la semana prenatal 32 hasta los 2 meses postnatales). Hoy la neuroeducación alcanza a todo ese amplio y, en el terreno específico de la educación, casi desconocido arco vital del ser humano.

Con todo lo que antecede, es claro, como ya he señalado, que lo que enciende el aprendizaje es la emoción y, en ella, la curiosidad y, luego, la atención. Pero la atención no se puede suscitar simplemente demandándola, ni la curiosidad tampoco. Hay que evocarlas desde dentro del que aprende.

Hoy comenzamos a saber que lo que llamamos curiosidad no es un fenómeno cerebral singular, sino que hay circuitos neuronales diferentes paracuriosidades diferentes,y que no es lo mismo la curiosidad perceptual diversificada, aquella que despierta de modo común en todo el mundo cuando se ve algo extraño y nuevo, que aquella otra conocida como curiosidad espistémica, que es la que conduce a la búsqueda específica del conocimiento.

Y lo mismo podemos decir sobre la atención, cuyo sustrato cerebral nos lleva hoy a reconocer la existencia de muchas atenciones cerebrales. Atenciones que van desde la atención básica, tónica, que es la que todos tenemos cuando estamos despiertos, a aquellas otras de alerta, de foco preciso (ante un peligro),orientativa (buscar una cara entre cientos), ejecutiva (la del estudio), virtual(procesos creativos) o digital (utilizada en internet). dibujo

Y es claro, además, que todos estos procesos difieren en el niño y el adulto, y aun en el niño para cada edad. Claramente el tiempo atencional que precisa el niño no es el mismo que el requerido por el adulto para atender una percepción concreta simple o aprender un concepto abstracto altamente complejo. Precisamente, conocer los tiempos cerebrales que se necesitan para mantener la atención a cada edad o periodo de la vida puede ayudar a ajustar tiempos de atención reales durante el aprendizaje en clase de una manera eficiente. Y también conocer cómo estos tiempos pueden ser modificados.

Y lo mismo que el aprendizaje consiste en momentos seriados de asociaciones de fenómenos o conceptos que se repiten en ese juego mental de aciertos y errores, memorizar requiere también de repetición constante de lo ya aprendido. El maestro o el profesor universitario hoy comienzan a utilizar adecuadamente fórmulas que pueden ser enormemente útiles en esa memorización de lo aprendido.

Neuroeducación alcanza pues a todo el arco de la enseñanza, desde los niños de los primeros años a los estudiantes universitarios, o en la enseñanza de formación profesional o de empresa. Y, por supuesto, también a los maestros y los profesores, sobre la forma más eficiente de enseñar. La neuroeducación comienza a poner en perspectiva, más allá de los procesos cerebrales mencionados como la curiosidad y la atención, otros factores como la extracción social de la familia y la propia cultura como determinantes del aprendizaje.

Y, más allá, la neuroeducación intentar destruir los neuromitos (falsosconocimientos extraídos de la neurociencia) y conocer la influencia de los ritmos circadianos, el sueño y su poderosa influencia en el estudio, o factores tan importantes como la arquitectura del colegio, el ruido, la luz, la temperatura, los colores de las paredes o la orientación del aula.

Y también ayuda a hacerse preguntas como estas: ¿Por qué los niños están siempre preguntando?¿Se puede enseñar por igual a niños crecidos en culturas y de etnias diferentes? ¿Hay que ser de raza judía para ser académicamente brillante? ¿Por qué el ambiente familiar de estudio es tan determinante en las capacidades de aprender de los niños? ¿Se puede memorizar mejor durmiendo mejor? ¿Qué hace que se aprenda y memorice mejor si uno se equivoca más? ¿Por qué es más interesante una pregunta brillante que una contestación brillante? ¿Por qué hoy la letra con sangre ya no entra? ¿Es lo mismo enseñar arte o matemáticas, medicina o derecho, fontanería o filosofía? ¿Cómo enseñar que hay dos formas cerebrales de aprender matemáticas? ¿Podrán los nuevos ordenadores de alto procesamiento (relación y reconocimiento personal del estudiante) sustituir a la relación maestro-alumno?

De este modo y por este camino, la neuroeducación se adentra en elconocimiento de aquellos cimientos básicos de cómo aprender y memorizar, y cómo enseñar. Y cómo hacerlo mejor en todo el arco de adquisición del conocimiento y los múltiples ingredientes que lo constituyen. Dilucidando así los entresijos de la individualidad y las funciones sociales complejas, el rendimiento mental, el desafío cerebral de Internet y las redes sociales, o cómo llegar a ser un maestro o un profesor excelente. Añadiendo a ello la formación del pensamiento crítico y analítico, y, más allá, el pensamiento creativo. O evaluando en los primeros años a niños que sufren procesos cerebrales o psicológicos que dificultan el proceso normal de aprendizaje, para permitir así aplicar tratamientos tempranos muy eficaces.

La neuroeducación es, pues, un campo de la neurociencia nuevo, abierto, lleno de enormes posibilidades que eventualmente debe proporcionar herramientas útiles que ayuden a aprender y enseñar mejor, y alcanzar un conocimiento mejor en un mundo cada vez de más calado abstracto y simbólico y mayor complejidad social.

Facilitar todo esto requeriría la creación de una nueva figura profesional, aquella del neuroeducador, que analizaremos en un nuevo artículo la próxima semana.

 

fuente http://autoconocimientointegral.com/

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Neuroeducacion: Educar con el cerebro y la emocion

 

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Hasta hace apenas 30 años, se desconocía en gran medida cómo funcionaba el cerebro. No obstante, los avances en áreas como la medicina y, particularmente, las neurociencias, han permitido estudiar las neuronas y entender un poco más la actividad cerebral. “Eso ha abierto una nueva etapa para poder conocernos a nosotros mismos, para entender mejor cómo funcionamos y aplicar ese conocimiento a áreas tan diversas como la economía, la cultura y la educación”, considera David Bueno, profesor de genética de la Universidad de Barcelona, especializado en la formación del cerebro y divulgador científi co. Así, en los últimos años hemos empezado a escuchar términos como neuromarketing, neuroeconomía, neuroarquitectura y neuroeducación.

 

 

Todo ello forma parte de un movimiento internacional, aún incipiente, de científicos y educadores que pretenden aplicar en la escuela los descubrimientos sobre el cerebro, con el propósito de ayudar a aprender y enseñar mejor. “Hasta ahora habíamos hablado de la memoria, la atención y la emoción, pero de forma desperdigada, sin darnos cuenta de cómo los códigos que trae el cerebro para aprender o memorizar son tan esenciales para la supervivencia como comer o beber”, señala el neurocientífi co Francisco Mora, autor de Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama, uno de los primeros manuales dedicados a este tema y todo un fenómeno de ventas. Conocer esos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido demostrar, por ejemplo, la importancia de la curiosidad y la emoción para adquirir conocimientos; que el deporte es esencial para fi jar el aprendizaje y también que en el cerebro hay “ventanas de conocimiento” que se abren y se cierran de acuerdo con las etapas de la vida. Educadores y científi cos que habían estado aislados, unos en las aulas y los otros en sus laboratorios, ahora caminan a la par. Universidades como la Johns Hopkins, en Estados Unidos, ya han puesto en marcha proyectos de investigación en neuroeducación, igual que Harvard, que dispone del programa Mente, Cerebro y Educación, el cual pretende explorar la intersección de la neurociencia biológica y la enseñanza. Esta es la era de la neuroeducación.

 

¡Emociónate! ¿Recuerdas cuando ibas a la escuela y en algunas asignaturas te hacían aprender de memoria decenas de datos? Que si fórmulas de física y química, que si la capital de Colombia es Bogotá, que si la Revolución francesa estalló en 1789… Datos y más datos que el tiempo acaba borrando. Y aún más si el profesor era aburrido. En cambio, de seguro recuerdas a algún maestro que consiguió despertar tu atención e interés. La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, fundamental para quien enseña y para quien aprende. “El binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”, explica Francisco Mora. Al parecer, la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más efi ciente. Las historias, por ejemplo, suelen fungir como auténticos activadores de esta región cerebral. David Bueno lo ha puesto a prueba con sus alumnos universitarios: “Cuando me toca explicarles, por ejemplo, el triángulo de Tartaglia, una fórmula matemática que necesitan para resolver muchos problemas de genética, les cuento que en realidad el matemático italiano que lo formuló no se llamaba Tartaglia, sino Niccolò Fontana. Lo que pasa es que era tartamudo, tartaglia, en italiano. Y al fi nal ese mote acabó dando nombre a la fórmula. Esa anécdota hace estallar de risa a los estudiantes, y lo mejor es que ya no se olvidan de la fórmula”.

El juego es vital para estimular partes del cerebro involucradas en el aprendizaje. Las nuevas tecnologías son un aliado para el aprendizaje, porque captan la atención de los niños. La sorpresa es otro factor que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, es la manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía benefi cian el estudio. El neurólogo mexicano Jaime Romano investiga el cerebro desde hace más de 30 años; también ha atendido a niños y adolescentes con problemas de aprendizaje. Una década atrás echó a andar un laboratorio de neurociencias para tratar de entender mejor el proceso de educación.

“Diseñé un modelo que se conoce como neuropirámide, que cuenta con seis peldaños. En cada uno de ellos se plantea qué sucede con la información cuando va entrando por los órganos de los sentidos, cómo se procesa en el cerebro hasta que se convierte en aprendizaje. Y hemos visto que tiene que ver con procesos emocionales”, explica Romano. Ahora, este médico trabaja en el diseño de videojuegos que resulten útiles en todos los peldaños de la neuropirámide. “Habrá juegos que refuercen, por ejemplo, el proceso de atención de los chicos; otros, el proceso de análisis y síntesis”, comenta. Su idea es crear una plataforma con videojuegos orientados a distintas edades.

“Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fi jar su atención”. Mueve tus neuronas En los últimos años, la ciencia ha demostrado lo que antes solo se sospechaba: el ejercicio proporciona bienestar físico y mental. Al parecer, cada vez que practicamos un deporte cardio vascular, al contraerse y estirarse, los músculos segregan una proteína que viaja al cerebro y allí promueve la plasticidad cerebral, generando nuevas neuronas, nuevas conexiones o sinapsis y, justamente, eso sucede en los centros de memoria. “A veces, cuando un alumno va mal en la escuela —señala el profesor David Bueno— lo quitan del deporte, para que así pueda estudiar más. Eso es un error, porque se le quita la actividad que le permite memorizar lo que estudia”. También se ha visto que el deporte estimula la producción de endorfi nas, las cuales generan sensación de bienestar, de placer, optimismo, y están íntimamente relacionadas con la concentración y la atención. Una idea que defi ende la neuroeducación son las “ventanas”. Al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, el cerebro no es estático, sino que “existen ventanas plásticas, periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro”, afi rma Francisco Mora.

Así, por ejemplo, para aprender a hablar la “ventana” se abre al nacer y se cierra a los siete años, aproximadamente. Eso no quiere decir que pasada esa edad el niño no pueda adquirir el lenguaje, porque gracias a la plasticidad del cerebro, lo conseguirá aunque le cueste mucho más, pero, asegura Mora, nunca adquirirá el dominio de la lengua que tiene un niño que aprendió a hablar de los 0 a los 3 años. El hallazgo de la existencia de periodos de aprendizaje hace que las escuelas deban replantearse el modelo educativo. Para David Bueno, “hasta los 10 o 12 años, el cerebro tiene una ventana específi ca para aprender aptitudes, para manejar información, para razonar. Tal vez esa etapa sea el momento de potenciar la comprensión de un texto; que aprendan a razonar de forma matemática, en lugar de memorizar mucho contenido. En defi nitiva, trabajar aquellas habilidades que después conformarán un cerebro con ganas de aprender cosas nuevas”. En algunos casos, el sistema educativo actual choca contra esas “ventanas” cerebrales. Por ejemplo, cuando los niños son muy pequeños, tenerlos sentados en una clase, quietos, “sabemos que infl uye negativamente en su cerebro”, alerta Jaime Romano. Para poder madurar, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro necesita experiencias nuevas.

 

Fuente autoconocimientointegral.comfoto face emocion escolar

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Educación: La neurociencia demuestra que el elemento esencial en el aprendizaje es la emoción, sin emoción, no hay atención,no hay aprendizaje, no hay memoria.

 

 

 

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La alegría como base del aprendizaje El científico señala que “los niños hoy aprenden, desde muy pronto, conceptos abstractos en habitaciones con ventanales sin mucha luz o luz artificial, con el rigor y la seriedad de maestros que se aleja de aquel “juego” primitivo que generaba aprender y memorizar de lo sensorial directo, “con alegría”, base de la atención y el despertar de la curiosidad”. Entender esto hoy en su raíz y desde la perspectiva de cómo funciona el cerebro y sacar ventaja de ello –afirma– “es un primer principio básico de la enseñanza con el que se puede llegar a aprender y memorizar mejor. estos principios se pueden extender en su aplicación no solo a la enseñanza básica o durante la adolescencia sino a los más altos estudios universitarios o a estudios aplicados sea la empresa o la investigación científica”. Asimismo añade que “la neurociencia cognitiva ya nos indica, a través del estudio de la actividad de las diferentes áreas del cerebro y sus funciones que solo puede ser verdaderamente aprendido aquello que te dice algo. aquello que llama la atención y genera emoción. aquello que es diferente y sobresale de la monotonía”. “La atención, ventana del conocimiento, despierta cuando hay algo nuevo en el entorno. Ese ‘algo nuevo’ apela, como hace millones de años, a la supervivencia como último significado” –añade–. “La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver con nuestra propia vida”. “Pero con el devenir evolutivo y la propia civilización –advierte Mora–, aprender y memorizar son mecanismos que los hemos llevado a unos niveles tan abstractos y de tan alto calado social que escapan y se han venido alejando de las raíces inviolables, genéticas y evolutivas, de aquella alegría que en su origen significó verdaderamente aprender y memorizar”. Conocer cómo funciona el cerebro revitalizaría la enseñanza A su juicio, revitalizar hoy la enseñanza y el aprendizaje en este nuevo contexto de una cultura avanzada, “requiere un conocimiento de cómo funciona el cerebro en esos procesos y llevarlo a los maestros y los profesores para que estos finalmente lo apliquen en las aulas”. Asegura que “de esto se han dado cuenta muy recientemente prestigiosos pensadores e instituciones como el recién creado Centro de Neurociencia para la Educación de la Universidad de Cambridge o la International Mind-Brain and Education Society a través de su revista Mind, Brain and Education”. No obstante asegura que “es bien cierto que, hasta ahora, el conocimiento extraído de las neurociencias no ha sido fácil mostrarlo a los maestros y ellos transferirlo como método a la enseñanza de los niños o los estudiantes de instituto”. Reconoce que “existen problemas en la relación neurocientífico-maestro (y mas allá profesores universitarios) sobre todo en el lenguaje utilizado por los primeros para dirigirse a los segundos en la transferencia de estos conocimientos. y en los segundos, los maestros, para captar, con certeza y seguridad esos conocimientos a la hora de emplearlos con los alumnos”. “Desde esta perspectiva como base –subraya– se pretende construir este libro que propongo con el título de Neuroeducación y que tendría un formato similar al libro ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?” Mora, utilizando un lenguaje sencillo, conciso y asequible pretende “desarrollar las contestaciones a las preguntas básicas y los componentes esenciales del problema que representa el advenimiento de la neurociencia para la educación y enumerar y describir brevemente las soluciones y ventajas de estas nuevas concepciones”.

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Bullying:El desarrollo de la inteligencia emocional en los niños/as, hace que el acoso no se de en la escuela.(Investigacion)

 

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La Universidad de Córdoba (UCO) y la Universidad de Sevilla (USE) han publicado un estudio que demuestra que disponer de competencias de inteligencia emocional protege al alumnadofrente al acoso escolar. La investigación, publicada en el British Journal of Educational Psychology, concluye que “ante una situación de acoso escolar, un conjunto de habilidades conveniente cultivado y denominado inteligencia emocional puede servir de caparazón protector ante la agresión”.

La educación emocional mejora las posibilidades de tener una respuesta adecuada ante situaciones de violencia. Los investigadores observaron que las tres vertientes de la inteligencia emocional (reconocimiento, regulación y respuesta de los sentimientos) influían en la respuesta que daban las víctimas ante un acoso.

El estudio se ha llevado a cabo a partir de las encuestas a 2.800 estudiantes andaluces de entre 11 y 21 años, que cursaban estudios desde primero de ESO a segundo de Bachillerato. Los datos muestran que el papel del profesorado es relevante para mejorar estas competencias emocionales, gestionando el aula y las actividades de manera que el alumnado sea capaz de reconocer las propias emociones y empatizar con las de los demás. Para José Antonio Casas, del Departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba, “la labor del profesor no se circunscribe a enseñar una materia, sino que también debe motivar una serie de habilidades sociales, de comportamiento y de autoconocimiento entre sus alumnos”.

Los investigadores también reclaman más formación del profesorado. Rosario Ortega, investigadora de la UCO, destaca que “con este trabajo se ha puesto en evidencia hasta qué punto es importante invertir en la formación del profesorado para revertir la violencia en las aulas, ya que, aunque los educadores han adquirido mayor sensibilidad con este tema, los protocolos de actuación se pueden mejorar con la inclusión de variables como la gestión positiva de la clase o la potenciación de la inteligencia emocional”.

fuente:http://www.educaweb.com/noticia

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Bullying: Argentina lidera ránking según datos de la unesco

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Segun datos de la Unesco, cuatro de cada 10 estudiantes secundarios admite haber padecido el acoso escolar. El 18% de los chicos confesó sufrir burlas de sus compañeros de manera habitual.

Reflejo de la problemática del bullying es el lugar que la Argentina ocupa en el ranking de insultos y agresiones físicas en los colegios. Según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas) 4 de cada 10 estudiantes secundarios admite haber sufrido acoso escolar (ONG “Bullying sin fronteras”).

El 70 % de los chicos tiene conocimiento de peleas. Más reveladores son los datos aportados por el estudio sobre conflictividad y violencia en las escuelas secundarias (de gestión pública y privada) del Área Metropolitana de Buenos Aires realizado por Unicef y Fflacso en 2009, del cual se desprende que:

-El 66% de los alumnos tiene conocimiento de situaciones constantes de humillación, hostigamiento o ridiculización.

-El 18% reconoce sufrir burla de manera habitual por alguna característica física.

-El 16,4% comentarios desagradables en público (con mayores proporciones en escuelas privadas).

-El 9,5 tratados de manera cruel (con mayor nivel en escuelas privadas).

-El 5% haber sido obligados a hacer algo contra su voluntad.

-El 3,1% declara haber sido tocados o tratados de tocar de manera sexual en contra de su voluntad de manera habitual o mas de una vez.

-El 70,8% de los alumnos sostiene tener conocimiento de la ocurrencia de peleas con golpes entre alumnos en la escuela.

-El 0,1% de los alumnos afirma tener conocimiento o ha escuchado que alguien haya llevado algún arma de fuego a la escuela.

Un 36,4% asegura tener conocimiento o haber escuchado que alguien haya llevado algún arma blanca a la escuela.

Los números se pretende que sean un alerta para todos los “adultos responsables”, sean éstos institucionales -docentes, directivos y autoridades políticas locales y nacionales- como familiares, sólo así se podrá recuperar la escuela como ámbito de socialización y de contención por excelencia.

En materia legislativa, a nivel nacional se ha sancionado la Ley 26.892 de “Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas” y legisladores porteños han tratado de avanzar en el mismo sentido, aunque las cifras ubican al país en un lugar complicado respecto al flagelo violencia escolar.

En las provincias el número de denuncias por hechos de violencias en los establecimientos educativos crece en los últimos años y esto va de la mano con el nivel de violencia que existe en la comunidad.

Lo que más llamó la atención es que cada vez son más bajas las edades de los niños que participan de hechos violentos y hasta delictivos, en los cuáles están ligados directa o indirectamente con establecimientos educativos

 

 

Nota completa en http://www.unoentrerios.com.ar/pais/Argentina-lidera-el-ranking-de-bullying-20150609-0012.html

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Violencia: 15 chicos por dia reciben algún tipo de maltrato

Todos los días, unos 15 chicos son víctimas en sus

ESTADÍSTICAS OFICIALES
Unos 15 chicos reciben diariamente algún tipo de maltrato en sus hogares
El dramático caso de un chico de 5 años que murió tras resultar presumiblemente golpeado por su padrastro, en un hecho ocurrido en el barrio de Flores, volvió a colocar la problemática que tiene a los chicos como víctimas de situaciones de extrema violencia,
Todos los días, unos 15 chicos son víctimas en sus hogares de algún tipo de maltrato, psicológico y físico, en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, revela las estadísticas sobre este flagelo.El dramático caso de un chico de 5 años que murió tras resultar presumiblemente golpeado por su padrastro, en un hecho ocurrido en el barrio de Flores, volvió a colocar la problemática que tiene a los chicos como víctimas de situaciones de extrema violencia, dice hoy el Diario Popular.

Las estadísticas en relación al flagelo sostienen que todos los días se interviene en unos 15 hechos por diversas “negligencias” en los hogares, con maltrato psicológico y físico, en la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

La información en territorio bonaerense surge de un informe del Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia (REUNA) realizado entre el 1 de marzo de 2014 y el 28 de febrero de este año, que registró un total de 3.331 hechos, al tiempo que de ese total el Sistema de Promoción y Protección de Derechos del Niño provincial debió directamente separar a 637 niños, niñas y adolescentes de sus padres por razones de emergencia.

En el caso de las 637 intervenciones especiales, denominadas “medidas de abrigo” porque los damnificados son atendidos fuera de sus hogares por 180 días, una vez cumplido ese plazo, y agotadas todas las instancias de revinculación con su familia de origen, se puede solicitar, como en todas las situaciones de niños sin cuidados parentales, el estado de adoptabilidad. Sobre este tema, el secretario de Niñez y Adolescencia provincial, Pablo Navarro, aseguró que “los cuidados negligentes constituyen una de las causas principales que originan las medidas excepcionales de separar a un niño de su familia de origen y junto con el maltrato y el abuso sexual, superan el 50 por ciento de todas las intervenciones del Estado por vulneración de derechos”.

“Está claro que cuando hablamos de negligencia no nos referimos a un descuido momentáneo sino a la falta grave y reiterada de cuidados de un niño, niña o adolescente, relacionados sobre todo a la protección de la integridad física o psicológica”, señaló.

La negligencia, dice Navarro, “es un maltrato pasivo y se presenta cuando las necesidades físicas del niño como alimentación, abrigo, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, no son atendidas en forma temporaria o permanente por ningún miembro del grupo conviviente”.

“Se trata de un tipo de violencia que no suele detectarse prontamente, dado que sus consecuencias no son inmediatas, sino más bien, se traducen en distintas problemáticas físicas, intelectuales o emocionales que el niño comienza a evidenciar, como así también en la recurrencia de diversos accidentes domésticos (caídas, quemaduras, entre otros)”, agregó.

En el caso de la provincia, la Línea 102 atiende las 24 horas y los 365 días del año, y su objetivo es poder alertar sobre cualquier tipo de vulneración de derechos en niños, niñas y adolescentes, desde situaciones de violencia hasta casos bullying, entre otros.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, los registros sostienen que se realizan anualmente unas 1.500 intervenciones de profesionales capacitados para responder a las distintas situaciones, con derechos de los niños vulnerados.

El hecho registrado en Flores ocurrió el domingo por la tarde en un edificio de la calle Yerbal al 2700, donde fue convocada una ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) a causa de un niño de 5 años que estaba en estado de inconsciencia.

Según las fuentes, el padrastro del chico contó que éste no respondía a sus llamados y que lo encontró inconsciente en su cuarto.

Los médicos del SAME llegaron al domicilio y trasladaron de urgencia al paciente hasta el Hospital Piñero, donde llegó con signos vitales pero luego falleció producto de los graves traumatismos que presentaba. Un total de 637 chicos y chicas fueron retirados de sus hogares en territorio bonaerense, durante un año, a causa de hechos de violencia extrema.

Un albañil acusado de haber cometido el crimen de Keila Luján Reinoso, la adolescente que en 2013 fue encontrada violada y estrangulada en una alcantarilla de la ciudad catamarqueña de Fiambalá, fue considerado como “un psicópata irrecuperable”.

Se trata de Manuel Argentino Hernández, de 43 años, quien está siendo juzgado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal seguido de femicidio” ante la Cámara Penal 2 de Catamarca.

En el inicio del debate se dio a conocer el informe psicológico y psiquiátrico del imputado, el cual resaltó que en el momento del ataque tenía “pleno conocimiento y entendía la criminalidad de su acto, con una descarga desproporcionada de un ser violento y depredador con su víctima”.

Según las pericias, Hernández es “un sujeto manipulador que no siente remordimiento ante sus víctimas y representa un gran grado de peligrosidad para terceros”.

“No se trata de una persona enferma, como en muchos casos quieren hacerse representar, para alegar su inimputabilidad”, concluyó el informe.

Nota completa en:http://www.laverdadonline.com/noticia-63470.html
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Bullying: Daña más que el maltrato familiar y el abuso

 

 

 

 

 

La risita que llega desde el fondo. El tirón de pelos que, inevitablemente, sucederá en algún momento del día. La catarata de mensajes burlones que se acumulan en Facebook e Instagram. El vacío social, el silencio. El tonto, el feo, la gorda, la linda, el que se viste mal. Desde que el bullying se instaló como una palabra que no necesita ser explicada, ya no quedan dudas de lo doloroso que puede resultar para sus víctimas. Pero lo que poco se sabía hasta ahora es cuán dañino puede resultar aún en la vida adulta.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista “The Lancet Psychiatry” acaba de determinar que sus efectos pueden provocar más daño que el propio maltrato de los padres. Incluso el estudio se atreve a más: el acoso escolar puede ser más terrible que el abuso sexual.

“Los gobiernos han concentrado sus esfuerzos y sus recursos en el maltrato familiar más que en el bullying, Pero en todo el mundo uno de cada tres chicos reporta haber sufrido el acoso de sus pares y es claro que los chicos acosados tienen peores enfermedades mentales en su vida que aquellos que fueron maltratados”,señaló Dieter Wolke, uno de los autores del estudio y profesor de la Universidad de Warwick.

La investigación determinó que los chicos que fueron acosados por sus compañeros son más proclives a padecer problemas de ansiedad, depresión, tendencia a autolastimarse y hasta suicidio.

“Para los chicos, es mucho más importante la opinión de los pares que la de los propios padres, sobre todo en la adolescencia”, señala Flavia Sinigagliesi, psiquiatra y miembro de Bullying Cero.

Los autores de la investigación decidieron focalizarse en chicos que solo hayan sido víctimas de bullying para poder determinar la gravedad del problema. Comenzaron analizando chicos de entre 8 y 9 años, a los que siguieron durante una década para poder entender qué efectos había producido el acoso de sus pares sobre su salud mental. En total, se analizaron los casos de 4.026 niños del Reino Unido y otros 1.420 de los Estados Unidos. Así, por ejemplo, lograron medir que sólo el 8 por ciento de los chicos que habían sufrido maltrato por parte de los adultos padecía de ansiedad. En cambio, el mismo trastorno se registraba en el 25 por ciento de chicos que habían sido víctimas de bullying.

“El acoso escolar deja una herida a la dignidad de la persona. No es un golpe cualquiera. Los pares me confirman como persona, entonces la víctima se siente tan agraviada que el dolor le produce una huella traumática que puede durarle toda su vida”, explica Luis Kancyper, médico psicoanalista y miembro de laAsociación Psicoanalítica Argentina.

“Aún falta mucho –señala Sinigagliesi. Hubo un número de atención en la Ciudad, pero no funciona más y tampoco tenía personal capacitado”.

María Zysman, al frente de Libres de Bullying, señala que aunque desde el Ministerio de Educación se tomaron medidas, el bullying sigue siendo un problema que necesita más atención: “Hubo una participación masiva de los docentes en la capacitación y eso es positivo. El problema es que en el aula, el maestro está solo, entonces, todo depende de él”.

En la provincia de Buenos Aires, en 2013 se empezó a registrar por primera vez las denuncias de bullying y a diferenciarlas de otros tipos de violencia infantil.

“Se comenzó a cambiar la visión que se tenía de los chicos y a entenderlos como sujetos de derecho. Aunque la mayor parte de los casos se resuelven dentro del colegio, es bueno que tengan un número donde acudir”,agrega Pablo Navarro, subsecretario de Niñez y Adolescencia de la provincia de Buenos Aires.

Nota completa en :http://parabuenosaires.com/el-bullying-puede-danar-mas-que-el-maltrato-familiar-y-el-abuso/

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Educación emocional en la escuela: del estándar a la personalización

Los alumnos deben descubrir por sí mismos sus dones y cualidades individuales.
La educación exige emociones. Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas

Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

 

Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según el experto mundial en educación Ken Robinson “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.

 

La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los alumnos descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.

 

En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.

 

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos destacan:

 

– Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
– Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
– Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
– Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.
– Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
– Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.
 Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.

 

En vez de seguir condicionando y limitando la mente de las nuevas generaciones, algún día los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación.

 

Fuente: El País

 

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Educación emocional:El poder de la palabra en el manejo de las emociones

Dr. Marc Brackett,Director del Centro Yale para Inteligencia Emocional, Miami

Inteligencia emocional en las aulas: el manejo de las emociones para estimular la creatividad, la toma de decisiones más efectivas y la buena convivencia.

El Centro de Yale para la Inteligencia Emocional (The Yale Center for Emotional Intelligence) continúa las investigaciones sobre el tema y está creando propuestas que comenzaron a aplicarse en las escuelas. Las emociones impulsan el aprendizaje, la toma de decisiones, la creatividad, las relaciones y la salud.

Letra Urbana conversó con el Dr. Marc Brackett, director del Centro Yale para la Inteligencia Emocional, sobre RULER, un programa que utiliza el poder de las emociones para crear una sociedad más eficaz y compasiva. El nombre del programa RULER, literalmente REGLA en inglés, es un acrónimo de las palabras recognize, understand, label, express, y regulate emotions: reconocer, comprender, rotular, expresar y regular las emociones.  Este enfoque de aprendizaje social, emocional es también una valiosa herramienta para prevenir el acoso escolar. ¿Qué es la inteligencia emocional? No nacemos con un vocabulario que describa las emociones, ni con estrategias para regularlas…La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades prácticas que ayuda a razonar con y sobre nuestras emociones. En primer lugar hay que reconocerlas, incluyendo lo que expresa el cuerpo, la voz y nuestra propia fisiología. En segundo lugar está la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones, cómo afectan nuestro pensamiento y comportamiento y nuestra forma de tomar decisiones. Tercero, aprender a nombrar las emociones con la palabra correcta. En cuarto lugar está la habilidad de expresarlas en forma saludable y adecuada al contexto y en quinto lugar la capacidad de regularlas desarrollando estrategias para lograr objetivos y para promover el bienestar general. ¿Se pueden enseñar esas habilidades? Sí, creo que la inteligencia emocional puede ser enseñada sobre todo porque la gente debe conocer el lenguaje. No nacemos con un vocabulario que describa las emociones, ni con estrategias para regularlas. Tampoco nacemos sabiendo cómo calmarnos o hablarnos a nosotros mismos para sentirnos mejor, cambiar la forma en que pensamos acerca de ciertas situaciones para modificar nuestros sentimientos.El buen manejo de las emociones es clave para actuar con eficacia y para enfrentar las decepciones y fracasos de la vida. ¿Cuáles son los beneficios que se han comprobado? ¿Cuál es exactamente la importancia de entender lo que los otros sienten? Es importante porque las emociones son la base de lo que somos. Las emociones bien reguladas nos ayudan a pensar más claramente, a tomar mejores decisiones, a mejorar nuestras relaciones y a tener un nivel más alto de salud mental. El buen manejo de las emociones es clave para actuar con eficacia y para enfrentar las decepciones y fracasos de la vida. Finalmente, lo que se ha comprobado es que las personas con inteligencia emocional simplemente viven una vida mejor. Los estudiantes rinden más académicamente y logran alcanzar sus objetivos. Por ejemplo, usted está en Miami, ¿no es así? Hay violencia escolar y los niños experimentan gran estrés en la escuela y la cantidad de exámenes que se ven obligados a tomar es otro factor. La población en general tiene hoy mayor conciencia de todo esto. Las emociones se activan cuando se está con otra gente y se alteran si hay un cambio en una relación.El énfasis actual en un alto rendimiento académico y otras exigencias contribuye a un nivel nunca visto de stress tanto para padres como para niños y jóvenes. En los deportes, por ejemplo, para que su hijo pueda competir, tiene que tener conciencia de las emociones de su equipo y de las del equipo opositor. Es fundamental para el éxito. Es una gran ventaja para los alumnos participar en actividades de grupo, ya que se verán forzados a leer las emociones de los demás. Los niños de hoy están expuestos a emociones fuertes y quizás extremas, gran excitación o entusiasmo, pero también fuertes enojos y un gran desinterés o falta de motivación. ¿Tiene esto que ver con características de esta época, de nuestra cultura? Hay un número de razones por las que la inteligencia emocional es más importante hoy de lo que ha sido en el pasado. En primer lugar, éramos una cultura donde los niños no eran vistos como seres humanos. Más bien los veíamos como objetos, pero hoy creemos que los niños son seres humanos y tienen que ser estimulados. Siento que estamos llegando a ser una sociedad mucho más saludable. Expresiones como “los niños no deben ser vistos o escuchados” están siendo reconocidas como disparatadas. Pero el énfasis actual en un alto rendimiento académico y otras exigencias contribuye a un nivel nunca visto de stress tanto para padres como para niños y jóvenes. Otro factor a tener en cuenta es la forma en que nuestra sociedad se está ocupando de la cuestión de clase: no hay clase media, están los que tienen y los que no, pero estos últimos sienten disgusto por sus carencias. Existen dos elementos claves: la desigualdad económica acompañada por la presión para lograr el éxito, y la falta de enseñanza directa de la inteligencia y la empatía emocional. Esto crea un enorme problema. ¿Cómo logra un niño balancear esta intensidad de emociones? Cuéntenos de qué se trata el enfoque de RULER… El enfoque RULER utiliza la instrucción académica para desarrollar la capacidad de reconocer, comprender, etiquetar y regular las emociones de manera efectiva. Los padres son los primeros maestros de la inteligencia emocional y deben modelar estas habilidades mostrando a sus niños que son seguros en el manejo de sus propias emociones y que son capaces de trasmitir esta habilidad a sus hijos. Los niños necesitan explorar su personalidad y su temperamento para saber qué es lo que funciona mejor para ellos. Debe haber una educación formal desde el nivel preescolar hasta el bachillerato. Existen mil escuelas que enseñan esto en los Estados Unidos principalmente en Nueva York, Connecticut, Nueva Orleans, el Estado de Washington y California, pero no en Miami. Este programa otorga un gran poder a la palabra y trabaja para que el niño nombre y comunique lo que siente. ¿Es posible lograrlo, qué lugar tienen la vergüenza o el prejuicio a la hora de expresar lo que siente? Hay pautas culturales que deben tenerse en consideración. También los niños deben ser capaces de lo que llamo Cambio de Código, que consiste en cambiar la forma en que se comunican según la audiencia. Esto es algo que incorporamos a nuestro trabajo, que los niños comprendan que si quieren ir a Yale, esto es lo que debe suceder y que al interactuar en cierta forma, están haciendo una elección. No les damos directivas, sino que les hacemos ver que un determinado comportamiento conduce a una determinada situación. Los dejamos explorar para que experimenten que pasa con la gente que va a Yale o a la Universidad de Miami, como es la interacción. Mucha de nuestra comunicación no es verbal. Una expresión facial o un gesto del lenguaje corporal transmiten una gran cantidad de información. Es un mundo muy diferente quien se encuentra trabajando en Wall Street que quien es profesor en Yale, y dejamos que sean ellos los que lo descubran. Es necesario establecer una relación y conocer sus intereses para poder ayudarlos. ¿Esta apertura y expresión se da en una clase o el reconocimiento de lo que siente se da en contexto, por ejemplo mientras se trabaja alguna situación en especial? Los padres son los primeros maestros de la inteligencia emocional y deben modelar estas habilidades mostrando a sus niños que son seguros en el manejo de sus propias emociones.El enfoque RULER no solamente implica habilidades prácticas y muy específicas, que los niños aprenden, sino que también está incrustado en las creencias e ideales de la escuela, en la forma en que los maestros enseñan y consultan. Una herramienta que ofrecemos se llama Mood Meter (Medidor de Humor), que ayuda a los niños a averiguar cómo se sienten y ver si están en la mejor disposición de ánimo para aprender También es una herramienta para que los profesores piensen cuáles serían las emociones más adecuadas para acompañar las actividades que están a punto de empezar, y pensar en una estrategia que haga coincidir el aprendizaje con la emoción del momento. ¿Es importante que los padres y maestros estén conscientes de sus propias emociones? ¿Deben expresarlas? Los profesores deben tener conciencia de sus emociones. El aprendizaje debe coincidir con la emoción, no se pueden separar. Los padres también se incluyen. Nuestro enfoque es sistémico, quiere inspirar al cambio a los padres, maestros, directores y al personal de las escuelas. Ofrecemos en la misma escuela un entrenamiento muy intenso. En primer lugar tenemos dos días de capacitación en liderazgo que culminan en la formación de un equipo de implementación, al que capacitamos durante cuatro días. Los iniciamos en el manejo de las herramientas, las estrategias y las habilidades prácticas que les permitirá diseminar nuestro enfoque. ¿Puede describir algún instrumento en particular que ayude a cultivar lo que denominan el Momento Meta, que permite el cambio de percepción que invita a modificar la emoción del momento? Esta es una herramienta para la autorregulación. Es importante enseñar los pasos del proceso del Momento Meta, que ayuda a la gente a tomar mejores decisiones cuando son provocados por emociones fuertes. El primer paso es saber que sucedió algo que desató los sentimientos. El segundo paso es tomar conciencia de cómo este sentimiento está influyendo en el pensamiento, la fisiología y el comportamiento. En tercer lugar hay que hacer un alto y respirar para calmar los síntomas. El cuarto paso es ver a su mejor yo. El quinto es elaborar estrategias en consecuencia. Y el último paso es alcanzar el éxito en la interacción en curso.No les damos directivas, sino que les hacemos ver que un determinado comportamiento conduce a una determinada situación. Los dejamos explorar… ¿Cómo se puede usar RULER para mejorar escenarios fuera de la escuela, por ejemplo interactuar con Facebook para apoyar su campana de anti-bullying? Sí, una de las cosas que queremos hacer es ayudar a los niños a navegar su interacción en el espacio en el que viven, y muchos de ellos viven en el espacio online. Tenemos un sitio en Facebook para la prevención de bullying. Es Facebook.com/ safety/ bulyling Aplicar las estrategias que RULER propone requiere tiempo, detenerse en el apuro del día a día, postergar un poco los objetivos académicos. ¿Hay tiempo para ello? ¿Los maestros o los padres tienen ese tiempo? La mayoría de los maestros pierden mucho tiempo en el manejo de la disciplina en la clase. A medida que se van poniendo en práctica estrategias de regulación de las emociones, se tendrá más tiempo disponible para continuar. Es posible emplear el tiempo ahorrado en otras áreas del aprendizaje, en prácticas de salud mental, en relaciones y en la toma de decisiones. ¿Qué pasa cuando el chico tiene emociones negativas por razones más profundas, como la experiencia de un trauma o el sentirse rechazado? Lo que sabemos es que su cerebro se desarrolla de manera diferente. Lo que queremos es intervenir, lo antes posible, para que el niño aprenda las estrategias para afrontar y regular las emociones. Si no lo hacemos van a aprender estrategias desadaptadas y que interfieren con su capacidad de aprender, comunicarse, establecer relaciones, etc. Usted ha llevado a cabo talleres sobre Inteligencia Emocional en otros países. ¿Qué diferencias encontró entre las distintas culturas? Hay algunas culturas que son más o menos abiertas a la enseñanza de la inteligencia emocional. En Australia, por ejemplo, hay mucho entusiasmo con respecto al tema. Los Estados Unidos se encuentran en el medio. Algunos países, como España, están muy abiertos a este trabajo. Algunos países de América del Sur nos han preguntado acerca de nuestro trabajo en Yale, pero por desgracia la gente no está acostumbrado a la idea de la filantropía como una forma de ayudar. Las escuelas necesitan recursos y los gobiernos no ofrecen lo suficiente. Es sumamente importante que las familias adineradas participen en hacer el cambio. http://letraurbana.com/

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