Empatia: como enseñarla y desarrollarla

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Qué cabe esperar a esta edad

Los seres humanos tenemos empatía por naturaleza, al menos hasta cierto punto. Aun así, los niños en edad preescolar, como sabemos todos los padres, no son un modelo de comportamiento desinteresado y generoso. La empatía es algo que tienen que aprender de ti. Si tu hijo pega a su hermana, por ejemplo, puedes decirle: “Hace daño cuando pegas a las personas. Así es como hay que tocar a la gente, con suavidad. ¿Cómo se siente?”. En algún momento comprenderán el mensaje, pero seguramente les llevará un tiempo.

Qué puedes hacer

Dale un nombre al sentimiento para que tu hijo pueda reconocer sus emociones. Dile: “Pedro, estás siendo muy amable”, cuando tu hijo te bese el dedo en que te hiciste daño. Aprenderá de tu reacción que su reacción amable se reconoce y se valora. Tiene que aprender a reconocer emociones negativas también, así que no temas señalar con calma cuando su comportamiento no sea el que esperas. Procura decir algo como: “Cuando le quitaste el sonajero a tu hermanito se puso muy triste. ¿Qué puedes hacer para que se sienta mejor?”.

Alaba su comportamiento cuando se muestre generoso o muestre empatía. Cuando tu hijo realice un acto de generosidad, señálale lo que hizo bien y sé lo más específica que puedas: “Fuiste muy generoso compartiendo tu osito con tu hermanito. Eso le hizo muy feliz, ¿ves cómo sonríe?”.

Anímalo a hablar de sus sentimientos y de los tuyos. Hazle saber que te importan sus sentimientos, escuchando con atención. Mírale a los ojos cuando te habla y parafrasea lo que dice. Cuando grite: “¡Hurra!” por ejemplo, respóndele con un: “Ah, hoy te sientes muy feliz”. Es posible que no sepa responderte si le preguntas por qué, pero no tendrá problema alguno en hablarte acerca de “sentirse feliz”. De igual manera, comparte tus sentimientos con él: “Me siento triste porque me pegaste. Pensemos en otra manera en que podrías haberme dicho que no querías ponerte esos zapatos”. Aprenderá que sus acciones afectan a otras personas, un concepto que es difícil de comprender para un niño pequeño.

Señala el comportamiento de otras personas. Enseña a tu hijo a darse cuenta cuando alguien se ha portado de manera generosa. Procura decir: “¿Recuerdas esa señora en el supermercado, la que nos ayudó a recoger la comida cuando se nos cayó la bolsa al piso? Fue muy amable con nosotros y me hizo sentir bien cuando estaba disgustada”. Al hacer eso, reforzarás el que tu hijo comprenda cómo las acciones de las personas pueden afectar emocionalmente a los demás. Los libros también ofrecen buenos ejemplos, así que pregúntale cómo cree que se siente el perrito que se perdió en el cuento o por qué sonríe la niña del otro cuento. Explícale cómo te sentirías si tú fueras otro de esos personajes y pregúntale cómo reaccionaría él. Estas conversaciones le ayudarán a comprender las emociones de otras personas y a entender las suyas.

Enséñale las reglas básicas de la buena educación. A través de losbuenos modales, tu hijo puede demostrar que se preocupa por los demás y los respeta. En cuanto sea capaz de comunicarse verbalmente, puede empezar a decir “por favor” y “gracias”. Explícale que estás más dispuesta a ayudarlo cuando se comporta de manera educada contigo y que no te gusta cuando te da órdenes. Claro que ser educada con él vale más que mil palabras: di “por favor” y “gracias” con regularidad y tu hijo aprenderá que estas frases son parte de la comunicación habitual, tanto en casa como en lugares públicos.

No uses el enojo para controlar a tu hijo. Aunque es fácil enfadarse cuanto tu hijo pega a su hermano pequeño, procura no usar tu enojo para controlar su comportamiento. Si dices “estoy muy enojada contigo” los niños suelen cerrarse y retraerse. En lugar de eso, muestra empatía a tu hijo. Enseñar mediante la instrucción y el ejemplo es mucho más eficaz, sobre todo a esta edad. En lugar de enfurecerte, toma un momento para calmarte. Entonces, di con firmeza: “Sé que estabas enojado, pero no debes pegar a tu hermano. Eso le hizo daño y me puse triste. Por favor, pídele perdón”.

Dale a tu hijo tareas pequeñas. Estudios demuestran que los niños que aprenden responsabilidad también aprenden altruismo y empatía. A los pequeños les encanta realizar tareas pequeñas, y algunas cosas útiles como dar de comer a las mascotas también enseñan empatía, sobre todo si después alabas su acción: “¡Mira cómo mueve la cola el perro! Eres tan amable con él… Está feliz porque le estás dando la cena”.

Sé un buen ejemplo. Los actos de generosidad y caridad son una excelente manera de enseñar a tu hijo empatía. Llévalo contigo cuando vayas a visitar a un vecino para entregarle comida porque está enfermo, o cuando vayas a visitar a una amiga que acaba de tener un bebé. Déjale que te ayude a empacar la ropa que llevarás a un centro de personas necesitadas o a cualquier otro lugar caritativo. Explícale que hay personas que están enfermas o que no tienen comida o ropa suficiente, y que por eso necesitan de la ayuda de otras personas.

http://espanol.babycenter.com/a10900142/c%C3%B3mo-ense%C3%B1ar-empat%C3%ADa-#ixzz3XOHE1HHb

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Educacion: Como educar a los niños en inteligencia emocional

 

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Las emociones visten cada aspecto de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. El saber controlarlas, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada, nos permitirá sin duda afrontar nuestro día a día de un modo más eficiente.

Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que hilan cada instante de nuestro ser, de ahí la importancia de ahondar en ese tipo de conocimiento para afrontar determinadas situaciones, para desenvolvernos en nuestra sociedad de un modo eficiente. Entonces ¿no es pues imprescindible que los más pequeños se inicien también en el aprendizaje de la Inteligencia Emocional?

Pensemos por ejemplo en esos niños con una capacidad deficiente para aceptar la frustración e incluso para obedecer una negativa, niños que no respetan a sus iguales y que el día de mañana están condenados a una realidad donde la infelicidad va a ser ese leivmoiv con el que van a tener que vivir, al ser incapaces de comprender a los demás. El conocimiento, comprensión y control de las emociones son básicos para que nuestros hijos se desenvuelvan adecuadamente en sociedad, de ahí que te sugiramos estos principios para que les introdujas en el siempre interesante campo de la Inteligencia Emocional.

1. CONTROLAR SU IRA.

Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente el afecto y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedosPero hemos de tener en cuenta que a partir de los 6 meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregirles cualquier mala acción.

Hay bebés que pueden golpear a sus padres o hermanos, gritar enfurecidos cuando no se les ofrece algo, acciones que a los progenitores les puede hacer gracia, pero recordemos que es importante establecer límites desde que nacen, y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento, los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

2. RECONOCER EMOCIONES BÁSICAS.

A partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones, es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto, así pues podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia. ¿Cómo? Mediante fotografías de rostros, mediante dibujos, preguntándoles cuestiones como: “Qué le pasa a este niño?” “¿Está triste?” “¿Por qué crees tú que está triste?” Es un modo perfecto para que aprendan a reconocer no sólo sus emociones poco a poco, sino también las de los demás, y sobre todo, su empatía.

3. SABER NOMBRAR LAS EMOCIONES.

A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”

4. SABER AFRONTAR LAS EMOCIONES CON EJEMPLOS.

Es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones, rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.

5. DESARROLLA SU EMPATÍA.

Para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. “¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?” “¿Por qué crees que está llorando tu hermana?” “¿Crees que papá está hoy contento?”

6. DESARROLLA SU COMUNICACIÓN.

Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos… es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer contínuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. LA IMPORTANCIA DE SABER ESCUCHAR.

Imprescindible. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no sólo eso, debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8. INICIARLOS EN LAS EMOCIONES SECUNDARIAS.

A partir de los 10 o 11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que van a cobrar más peso en sus vidas, tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad… Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente, deben sentirse seguros ante esas nuevas emociones que asaltan su día a día, habrá situaciones que por ejemplo les causen mucha ansiedad, como es por ejemplo un examen, realidades que van a ser constantes en sus vidas y que deben aprender a gestionar.

9. FOMENTAR UN DIÁLOGO DEMOCRÁTICO.

A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. APERTURA A LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES.

Es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace infelices y también felices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida, si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresarse y comunicar, también lo harán a medida que crezcan y en el resto de contextos.

El saber comunicarse y el reconocer emociones propias y ajenas, son sin duda imprescindibles para que vayan madurando poco a poco y alcancen una solvencia adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella. Nosotros podemos darles esa oportunidad…

 

fuente http://lamenteesmaravillosa.com/

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Educacion: Practicas restaurativas en las escuelas, nueva forma efectiva y reparadora de aplicar disciplina positiva

La experiencia de la Justicia Restaurativa en escuelas

La justicia restaurativa en la escuela busca reparar el daño que los problemas, agresiones y conflictos causan en las personas y en las relaciones a través de que se asuman responsabilidades y se reconozcan los errores más que culpando o castigando, y para que este tipo de manejo tenga los efectos educativos que se esperan es necesario que las familias integrantes de la comunidad educativa tenga en su fuero privado prácticas disciplinarias similares que procuren el logro de autonomía.
En este sentido existen algunas claves para la construcción de una comunidad educativa que asume la restauración como un proceso continuo:
1. Desarrollar mentes y corazones restauradores, inculcar sus principios y
filosofía
2. Manejar las situaciones en casa y escuela con base en el diálogo
restaurativo (indagando por las causas de los problemas, manteniéndose
firme en las normas y reglas, y brindando apoyo emocional)
3. Generar prácticas para el manejo de los conflictos que sean fieles a los
principios restaurativos (círculos de discusión, mediación, entre otras)
4. Involucrar a otras personas, cuando la situación lo amerite, en reuniones
restaurativas (grupo de estudiantes del curso, padres de familia, maestros,
etc.)
5. Construcción de comunidad capaz de resolver problemas (diseño de un
programa de capacitación continua que involucre a toda la comunidad
educativa)

La práctica de la justicia restaurativa en las escuelas se basa en principios y prácticas que buscan ante todo hacer del manejo de los conflictos una situación de aprendizaje para toda la comunidad educativa. A diferencia de lo que comúnmente esperamos del manejo de situaciones problema, una institución educativa con filosofía restaurativa no se guía exclusivamente por parámetros estandarizados de sanciones para el manejo de los casos, todo lo contrario, entiende la dimensión humana de cada caso y brinda a las personas implicadas el espacio para transformar
el conflicto y salir fortalecidas en valores y con habilidades para enfrentar nuevos retos.

Según Belinda Hopkins, cuando en una escuela se habla de justicia restaurativa se propone a la base de todas las relaciones en ella una filosofía y una ética de la restauración, sobre esta base se soportan habilidades para el manejo de los conflictos y con estos dos elementos se puede enfrentar el manejo de los procesos.

En primera instancia, la base del trabajo restaurativo en la escuela está cifrado en una Filosofía y Ética cuyos valores son:

1. Respeto
2. Inclusión y sentido de comunidad
3. Responsabilidad
4. Compromiso con las relaciones
5. Imparcialidad
6. No juzgar
7. Apoyar emocionalmente
8. Colaborar y
9. Emponderar

De otra parte, las habilidades que con base en esta filosofía se desarrollan para la aplicación de la justicia restaurativa en la escuela están basadas en la escucha activa que se centra en establecer comunicaciones en las que el principal objetivo es escuchar y comprender al otro antes que expresar las ideas u opiniones propias, y para ello es necesario apartar los juicios o prejuicios que se tienen a priori, centrarse en lo que la otra persona dice, tratando de identificar las ideas principales, las emociones que las acompañan y asegurándose de su comprensión a través de oraciones cortas que parafrasean lo principal de lo que ha expresado. Solamente cuando es claro que se ha comprendido lo dicho por la otra persona se procede a expresar las ideas propias.

Este tipo de escucha busca fundamentalmente:
1. Facilitar el diálogo para resolver problemas
2. Expresar emociones para buscar empoderar y llevar a tomar responsabilidades. Y el tercer elemento, es el manejo de los procesos. Es importante resaltar que una de las principales características de la Justicia Restaurativa es que no existe un modelo único para su aplicación, por ello es posible encontrar gran variedad de prácticas restaurativas y de formas de aplicación pues cada comunidad o institución educativa puede hacer un diseño particular, eso sí, el denominador común es:

PROCESOS Y HABILIDADES
Escucha activa para:
•Facilitar el diálogo y resolver problemas
•Expresar emociones, emponderar y tomar responsabilidad

FILOSOFÍA Y ÉTICA
Valores: Respeto, inclusión, responsabilidad, compromiso con las relaciones, imparcialidad, no juzgar, apoyar emocionalmente, emponderar y colaborar, siempre el respeto por los principios y valores de la justicia restaurativa. Sin embargo, algunos autores sugieren para el desarrollo de procesos en contextos educativos seguir el esquema de preguntas como las que a continuación se presentan:

1. ¿Qué pasó?
2. ¿Qué hizo?
3. ¿Cómo se sintió en ese momento? y ¿ahora?
4. ¿Quiénes se vieron afectados/as?
5. ¿Quién más se vio afectado?
6. ¿Qué necesidades cree que tienen las personas afectadas?
7. ¿Cómo pueden las personas involucradas buscar una salida adecuada?
8. ¿Cómo pueden hacer que todo sea diferente en el futuro?

Tomando en consideración lo expuesto anteriormente, en relación con los principios, los valores y las habilidades para la aplicación de la justicia restaurativa en contextos escolares es necesario distinguir tres niveles:

Primer Nivel: tiene un enfoque preventivo, busca desarrollar habilidades para la resolución de conflictos basadas en los valores y principios de la justicia restaurativa en todas las personas integrantes de la comunidad educativa. Así, en la medida en que se profundiza en este nivel cada vez más las personas al interior de la comunidad tendrán las herramientas para afrontar los problemas con perspectiva restaurativa. Este nivel debe ser abordado tanto en las familias como en el contexto escolar, y se focaliza en reafirmar las relaciones.

Segundo Nivel: está dirigido sobre todo a grupos al interior de la institución educativa. Busca desarrollar habilidades para intervenir en algunos casos cuando los problemas o conflictos involucran grupos o afectan directamente a los mismos. Este nivel implica la utilización de personas que faciliten el acercamiento. En estos casos la práctica de círculos de discusión es una excelente herramienta. El foco de este nivel está en la recomposición de las relaciones rotas o fracturadas por efecto del conflicto.

Tercer Nivel: este nivel involucra la participación de un grupo más amplio de personas incluyendo padres de familia, integrantes de otras secciones de la institución e incluso otro tipo de personas o autoridades fuera de la comunidad educativa, ello lo marca la gravedad del caso. Para su desarrollo pueden ser usadas herramientas como los círculos familiares. El foco de este nivel está en reparar y reconstruir relaciones.

 

Fuente: http://justiciarestaurativa.org/ – Diana Britto Ruiz
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Educacion: Que es un circulo de dialogo? Practicas para un buen convivir

Breve explicación de cómo funciona un círculo de diálogo

Un círculo de diálogo, es un espacio grupal, un pequeño colectivo de personas que desean unirse cada cierto tiempo, digamos cada semana o cada mes, para practicar y desarrollar las habilidades de comunicación de una forma que podamos ir más allá de la discusión, del enfrentamiento. Intentamos a través del diálogo aprender juntas y juntos, reflexionar de forma más profunda sobre problemas, sobre asuntos que nos importan, descubrir que conocemos muchas cosas más de las que creemos. Pero lo más importante es que a través del diálogo que no es la discusión, re-aprendemos a conocernos a nosotras y nosotros mismos, y de esta forma ser más sabios. También a través del diálogo establecemos lazos profundos con las y los demás seres humanos con lo que compartimos nuestro círculo, de forma que poco a poco comenzamos a crear lo que podemos llamar una comunidad auténtica…

Ejemplo de un bollaste de invitación a un círculo de diálogo:

¿Es posible conocernos de forma más profunda?

¿Podemos re-aprender a pensar operativamente no sólo desde nuestro cerebro?

¿Si desarrollamos nuestra inteligencia emocional, puede nuestro pensar y nuestro vivir ser más sabio y equilibrado?

¿Es posible que en el conflicto podamos dialogar compasivamente y lograr armonía?

¿Acaso el dialogar en círculo crea una magia y creatividad colaborativa que no ocurre en situaciones más rígidas?

¿Nos damos cuenta de que nuestras emociones, nuestras creencias, nuestra imaginación y nuestra intuición están fragmentadas y poco colaboran en nuestro pensar?

¿es posible co-crear en comunidad, desde una inteligencia colectiva, proyectos e iniciativas más allá de nuestras “opiniones” o de la “mejor idea”?

¿Cómo podemos participar en pequeñas comunidades para juntos crear mejores formas de vivir?

Si estas preguntas nos hacen sentido, si creemos que podemos cultivar activa y amorosamente la calidad de nuestro ser para comunicarnos, crear, colaborar y pensar de una mejor forma, entonces quizás sea un buen momento para involucrarnos en un taller de diálogo profundo

Espacio de saberes para la facilitación del diálogo y la participación comunitaria

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Neuro Psico Educacion: Como funcionan las emociones en el aula?

 

 

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Correlato neural de las emociones

La neurociencia está demostrando que las personas con una gran actividad cerebral en la corteza prefrontal izquierda son más propensas a experimentar sentimientos asociados a la felicidad, la alegría o el entusiasmo. Por el contrario, aquellas con una elevada actividad de la corteza prefrontal derecha (en conjunción con una actividad baja de la corteza prefrontal izquierda) son más propensas a experimentar sentimientos relacionados con la ansiedad o la tristeza.

La corteza prefrontal, sede de las llamadas funciones ejecutivas, es crucial en los procesos de regulación emocional y la región izquierda, en concreto, es capaz de inhibir la amígdala facilitando la resiliencia (Davidson, 2012).

Las preguntas que nos planteamos son las siguientes: ¿Podemos elevar la actividad de la corteza prefrontal izquierda y así convertirnos en personas emocionalmente más positivas? ¿Es posible aumentar las conexiones entre la corteza prefrontal y la amígdala que nos permita soportar mejor las adversidades de la vida?

La respuesta nos la dan las modernas investigaciones en neurociencia y es afirmativa. Las imágenes cerebrales de personas que practican la meditación con regularidad (en especial el mindfulness) revelan que son capaces de aprender a redirigir sus sentimientos y pensamientos y con ello reducen la actividad de la corteza prefrontal derecha y aumentan la de la izquierda, la asociada al bienestar (Davidson et al., 2003). Desde la perspectiva educativa, todo lo que nos relaja es útil, de ahí la importancia de acabar las clases de forma distendida, independientemente de los problemas que hayan surgido durante las mismas.

Efecto de las emociones positivas

Las emociones positivas tienen efectos beneficiosos sobre el aprendizaje al mejorar procesos relacionados con la atención, la memoria o la resolución creativa de problemas. Con la simple observación de imágenes que constituyan estímulos diferentes, ya sean positivos, negativos o neutros, se activan diferentes regiones cerebrales. En el caso de los positivos, interviene el hipocampo que favorece los procesos memorísticos y de aprendizaje mientras que, en el caso de los negativos, se activa la amígdala (Erk et al., 2003):

Emociones y memoria

O al ver películas que provocan diferentes emociones, en el caso de las positivas, se mejora la atención o el pensamiento global (Fredrickson, 2005). Otros estudios recientes demuestran que los niños con bajo rendimiento académico se motivan más si las actividades de aprendizaje les resulta divertidas, como puede ser en el caso de juegos o actividades artísticas (Hardimann, 2012).

Los niños necesitan retos y disfrutar del aprendizaje porque sabemos que existe una correlación fuerte entre el clima emocional existente en el aula con el éxito académico de los alumnos (Reyes et al., 2012). Y se ha comprobado que conseguir el llamado ratio de Losada, una proporción de 3 a 1 entre emociones positivas y negativas, tiene efectos beneficiosos a nivel social o mental y que esa predominancia de pensamientos o interacciones positivas es importante  en las relaciones familiares, laborales y, por supuesto, en las educativas (Fredrickson, 2009).

El clima emocional positivo en el aula: de la teoría a la práctica

Sin obviar que cierto grado de estrés ayuda al alumno a mantenerse activo y puede ser bueno para su rendimiento, cuando alcanza cotas altas o se vuelve crónico resulta muy perjudicial por lo que, en la práctica cotidiana, el aprendizaje requiere trabajar con emociones positivas. A continuación comentamos algunas estrategias que hemos implementado y que hemos comprobado que son útiles para promover entornos de aprendizaje positivos.

Elogios sí, pero los adecuados

Para incentivar su motivación de logro, el alumno ha de ser consciente de su propio progreso. Es por ello que resulta beneficioso utilizar refuerzos sociales como el elogio, siempre que sea adecuado. Cuando elogiamos al alumno por su esfuerzo o actitud y no por su capacidad o inteligencia estamos fomentando su perseverancia y cuando se enfrente a tareas novedosas de mayor dificultad será más difícil que decaiga su empeño. Por otra parte, el elogio específico (“Veo que estáis asumiendo grandes responsabilidades en este trabajo”) es más beneficioso que el general (“Buen trabajo chicos”). Y no olvidemos la importancia de determinados refuerzos no verbales como pueden ser una mirada cómplice, una sonrisa  o un simple golpecito en la espalda del alumno.

Rutinas

La realización de determinadas rutinas aporta seguridad al alumno y puede ayudarle a que mejore su sentido de afiliación y de pertenencia al grupo, tan importante para cultivar las buenas relaciones entre compañeros. Se puede comenzar la jornada diaria dedicando unos minutos a la lectura y reflexión de algún tema de actualidad, se puede acabar la misma dedicando unos minutos a la relajación o se pueden dedicar unos minutos a felicitar todo el grupo a un compañero cuando celebre su aniversario. Siempre utilizando rituales adecuados a la edad del alumnado.

Conectados con la comunidad

Para que el aprendizaje sea significativo, la escuela no puede estar desconectada de lo que ocurre en la vida real. Qué interesante es que, frecuentemente, compañeros de cursos diferentes, antiguos alumnos, padres o representantes cercanos de la comunidad puedan compartir sus vivencias y experiencias. El cerebro social de nuestros alumnos lo agradecerá. En palabras de Richard Gerver: “La comunidad que nos rodea puede proporcionar la historia que vamos a escribir. Si la historia procede únicamente del personal docente, siempre será una fantasía; si procede de todos nosotros, será real” (Gerver, 2012).

Siempre positivos

Es una realidad que en la escuela, tradicionalmente, ha predominado la detección de errores en detrimento de mostrar las fortalezas o virtudes del alumno (en los exámenes prepondera el subrayado en rojo de los errores). Para luchar contra las actitudes negativas que observamos en muchos alumnos debido a experiencias pasadas negativas (“a mí siempre se me dieron mal las matemáticas”, era el comentario de un niño de diez años) se requiere un cambio de mirada y trabajar pacientemente con actividades adecuadas. Por ejemplo, podemos dividir a la clase en grupos de cuatro a seis alumnos eligiéndose un miembro del mismo. El resto, escribe en una hoja aspectos positivos de su compañero, se hace un resumen de las cualidades anotadas y se le entrega. Se repite el ejercicio con los otros alumnos (Vaello, 2011).

Posibilidad de elección

Qué mejor manera para motivar a los alumnos que fomentar su participación permitiéndoles posibilidades de elección y haciéndolos protagonistas activos de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Al elegir voluntariamente, los alumnos se involucran más, fomentamos su autonomía y perciben las tareas como un juego, ese mecanismo natural en el que confluyen las emociones, el placer y la recompensa y que es imprescindible para el aprendizaje. Por ejemplo, se les hace participar directamente en el establecimiento de normas de comportamiento en el aula para que puedan responsabilizarse directamente de su elección. O en el tiempo dedicado a la lectura, se les permite que elijan qué desean leer con la condición de que compartan su aprendizaje con sus compañeros.

Sonríe, por favor

Cuando se les pregunta a los alumnos qué valoran de su profesor suele aparecer el sentido del humor. Cuántas veces hemos asistido a las tradicionales clases magistrales en las que impera un ambiente frío y solemne en el que todo lo que se aleje del silencio sepulcral es interpretado como disruptivo. Pues bien, la neurociencia está demostrando que para optimizar la atención se requiere todo lo contrario, a saber, novedad, actividad y movimiento, es decir, los entornos aburridos dificultan el aprendizaje. Qué mejor manera para generar climas emocionales positivos que cultivar la sonrisa y cierto desenfado que sabemos que es contagioso. Al fin y al cabo, el contagio emocional es el precursor de la empatía.

Al estar de buen humor somos más creativos, resolvemos mejor los problemas y tomamos decisiones más acertadas. Como comentan Anna Forés y Marta Ligioiz: “Sesiones de risa y humor cada día, tras algunas horas de clase, significarán un cambio sustancial, con elevación del estado anímico del alumnado y profesorado. Una atmósfera educativa saludable y estimulante” (Forés y Ligioiz, 2009). Pero evitando ese sarcasmo tan habitual en la profesión docente.

Importancia de las artes

La neurociencia está demostrando la importancia de las disciplinas artísticas como la música o el teatro, para desarrollar competencias básicas en el proceso de desarrollo personal y académico del alumno como la colaboración, la perseverancia o el autocontrol. Y la adquisición de toda esta serie de habilidades sociales, emocionales y cognitivas no debería aprenderse en actividades marginales, como se hace a menudo, sino que deberían de formar parte del currículo. ¿Se imaginan las tablas de derivadas a ritmo de rap o las leyes de Newton escenificadas en una obra de teatro? Pues es posible.

Aprendizaje social y emocional

La educación emocional ha de ser un proceso continuo que permita adquirir una serie de competencias esenciales para el desarrollo integral del alumno y que le permitan afrontar la vida aumentando su bienestar personal y social. El objetivo de las actividades elegidas (seguramente para realizarlas en las actividades de tutoría, aunque este aprendizaje debe estar en conexión con el resto de asignaturas) ha de ser el de desarrollar habilidades para generar emociones positivas o adoptar actitudes positivas ante la vida, entre otras (Bisquerra, 2012). Se fomenta así la colaboración entre alumnos, la asertividad, el respeto o la adquisición de estrategias para la mejora de la regulación emocional, como el aprendizaje de ese diálogo interno imprescindible que nos puede hacer más optimistas y mejores gestores de nuestras propias emociones. En este proceso, hemos comprobado que la visión de videos sobre historias reales de superación personal y su posterior análisis colectivo resulta muy útil.

El profesor entusiasmado

Y en todo este proceso para generar un clima emocional positivo en el aula, el papel del profesor, el instrumento didáctico más potente, es trascendental. Un profesor que fomenta su amor por la enseñanza, que transmite entusiasmo, que utiliza un lenguaje positivo y respetuoso y que es capaz de mirar con afecto a sus alumnos y de aceptarlos de forma incondicional. En resumen, una persona que constituye un referente válido para ellos porque es capaz de activar sus neuronas espejo y de fomentar un aprendizaje por imitación adecuado. Como decía Mahatma Gandhi: “Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo”.

Conclusiones finales

Las emociones son reacciones inconscientes que la naturaleza ha ideado para garantizar la supervivencia y que, por nuestro propio beneficio, hemos de aprender a gestionar (no erradicar).

Uno de los grandes descubrimientos de la neurociencia ha sido el de demostrar que los procesos emocionales y los cognitivos no se pueden separar. Francisco Mora lo resume muy bien: “Todo aquello conducente a la adquisición de conocimiento como la curiosidad, la atención, la memoria o la toma de decisiones, requiere de esa energía que hemos llamado emoción” (Mora, 2013). A lo que podríamos añadir que es más fácil si esas emociones son positivas y, sobre todo, su influencia en el aprendizaje es crucial, entendiendo éste como un aprendizaje significativo que nos permite afrontar las situaciones de la vida contribuyendo a un mejor bienestar personal y social. El cambio es posible.

Jesús C. Guillén

 

 

Fuente https://escuelaconcerebro.wordpress.com/category/neurodidactica/

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Educacion: En las escuelas de dinamarca,se utiliza por ley, las computadoras para los examenes

 

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En Dinamarca, muchos estudiantes están haciendo algo que hace un par de años parecía impensable:acceder a Internet durante los exámenes.

Desde hace bastante tiempo que la computadora es parte fundamental de la educación en ese país, pudiendo incluso los alumnos realizar sus exámenes en la computadora (aunque desconectada de Internet, en ese momento). Pero ahora el gobierno decidió dar un paso adelante, y permitir a los alumnos consultar en Internet las respuestas para sus exámenes. Fundamentan esta decisión con el hecho de que Internet es una parte indispensable de la vida cotidiana, y que debe ser incluida en el aula y los exámenes.

Los alumnos pueden acceder prácticamente a cualquier sitio (incluido Facebook), pero no enviarse mensajes entre ellos ni con gente de afuera. Lo que no es claro es cómo controlan esto, parece que la confianza en los alumnos –y la amenaza de expulsión en caso de ser descubiertos– juegan un rol importante. Incluso los alumnos declaran que no es fácil hacer trampa, incluso con acceso a Internet: tienen poco tiempo para responder a preguntas estrictas y precisas, y en Internet hay demasiada información.

 

Al principio pensé que la idea era demasiado permisiva, pero pensándolo bien, me parece brillante. Casi todos nosotros recurrimos a Internet para buscar información, todos los días, y sobre la más amplia variedad de temas. Es inevitable, una modalidad que llegó para quedarse, y que tiene el potencial de ser más precisa (dependiendo de la fuente) y rápida que los libros de consulta y las enciclopedias. Con tanta información (y desinformación) disponible, me parece indispensable que la escuela enseñe a filtrarla, analizarla, tener sentido crítico para darnos cuenta de qué de toda esa información es relevante y confiable.

Además, eso no excluye a la enseñanza de clase: para poder discernir si algo que encontré en Internet es correcto, el conocimiento previo que nos transmiten los profesores es fundamental. Así que, bien por Dinamarca, por esta meta-enseñanza no solo de los temas académicos, sino de cómo aprender a informarnos en Internet.

El ministro de Educación, Bertel Haarder, asegura que si Internet forma parte de la vida de los ciudadanos no puede dejarse fuera de las clases ni de los exámenes. “Internet es indispensable, incluso en los exámenes. Estoy seguro de que en pocos años la mayoría de los países europeos nos imitarán”, ha afirmado Haarder. No obstante, el nuevo sistema prohíbe que los alumnos, que podrán acceder incluso a las redes sociales, chateen y envíen o reciban correos electrónicos.  El límite, eso sí, será la propia honestidad del alumno.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/558533/0/dinamarca/internet/examenes/#xtor=AD-15&xts=467263

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Bullying: Como enseñar la “resiliencia” en la escuela

 

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Ana Frank nos dejó un hermoso ejemplo de capacidad de resiliencia. Antes de morir, en el genocidio nazi a fines de la Segunda Guerra Mundial, escribió en su diario de vida: “Yo no pienso en toda la miseria, sino en toda la belleza que aún persiste. Esta es una de las cosas que nos hace tan distintas a mi mamá y a mí. Su consejo, cuando una está melancólica, es: “Piensa en toda la miseria que hay en el mundo que a ti no te toca”. Mi consejo es: “Sal para afuera, sal al campo, goza de la naturaleza y del sol. Trata de recapturar la felicidad en ti misma y en Dios. Piensa en toda la belleza que todavía queda alrededor tuyo. Sé feliz.” (7 de Marzo de 1944)

¿Qué significa “resiliencia”?

El término resiliencia proviene de la física. Expresa la capacidad que tienen algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora.

Este término fue adoptado por las Ciencias Sociales para referirse a la “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformado positivamente por ellas” (Grotberg, 1995).

La resiliencia no es un estado fijo, ni acabado, o estable; es un proceso que se construye a largo plazo, de naturaleza dinámica. Puede cambiar a través del tiempo y las circunstancias. Tiene dos componentes importantes: la resistencia a la destrucción y la capacidad para reconstruir sobre factores adversos.

La resiliencia es una capacidad universal. Todos tenemos algunas características resilientes y podemos desarrollarlas aún más. Si bien algunas personas tienen tendencias genéticas que contribuyen a su resiliencia, como temperamento desenvuelto y atractivo físico, la mayoría de las características asociadas con la resiliencia puede desarrollarse. La resiliencia nos permite tener una mirada más optimista de la vida. Frente a situaciones aparentemente sin esperanza, es posible construir un camino de resiliencia, dejar atrás los determinismos de la genética y del medio y abrirnos a la creatividad y a la libertad.

¿Cómo se construye la resiliencia?

Stefan Vanistendael -belga, experto en temas de infancia; autor, junto con Jacques Lecomte de La felicidad es posible. Despertar en los niños maltratados la confianza en sí mismos. Construir la resiliencia – desarrolló la imagen de una “casita” para representar en forma esquemática aquellos elementos con los que se puede construir la resiliencia. La “casita” es una pequeña casa compuesta de varios pisos y habitaciones. Cada habitación refiere un campo de intervención posible para la construcción o el mantenimiento de la resiliencia.

  • Los cimientos representan las necesidades materiales básicas, como la comida y los cuidados de salud.
  • El subsuelo está formado por los vínculos y redes de contacto. Se necesita al menos un vínculo fuerte con una persona que crea en las potencialidades del niño o niña y lo acepte como es, en forma incondicional. Esta persona puede ser un familiar, un vecino o un profesional. Todos podemos asumir este papel frente a un niño o conocido en dificultad.
  • En el primer piso se encuentra la capacidad de descubrirle sentido a la vida, lo cual puede estar vinculado a la fe religiosa, al compromiso político o humanitario.
  • En el segundo piso hay varias habitaciones: la autoestima, las aptitudes personales y sociales, el sentido del humor. Este último transforma la realidad de la vida en algo más soportable y positivo. Las personas capaces de reírse de sí mismos, ganan en libertad y fuerza interior.
  • En el entretecho hay una gran habitación abierta, para las nuevas experiencias por descubrir. Esto representa la capacidad de creer que la vida no se acaba con la desgracia ni el sufrimiento y que ella aún puede dar sorpresas.
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¿Cómo puede la escuela ayudar a fortalecer la resiliencia en los niños?

Después de la familia, la escuela es un ambiente clave para que los niños adquirieran las competencias necesarias para salir adelante en la vida y desarrollen la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Aunque en muchas escuelas existen obstáculos para construir resiliencia en sus alumnos y alumnas, cada docente en su aula puede crear condiciones adecuadas para favorecer la construcción de ella.

A continuación se presentan seis pasos cruciales que muestran cómo las escuelas y los docentes pueden ayudar a promover la resiliencia en los niños:

Pasos 1 a 3: Mitigar el efecto del riesgo en la vida de niños y jóvenes

  1. Enriquecer los vínculos positivos, con los padres y con los alumnos, fortaleciendo, pro un lado, las conexiones entre los apoderados y la escuela, y por otro lado, la vinculación del alumno con el aprendizaje y su permanencia en la escuela. Lo primero se logra instaurando una fuerte participación de la familia en la escuela y lo segundo, ofreciéndole a los estudiantes actividades variadas, como arte, música, deporte, tareas de servicio y muchas otras, después del horario escolar, que refuercen su sentido de pertenencia a la escuela.
  2. Fijar límites claros y firmes, explicitando las expectativas de conducta en la escuela. Es aconsejable que los alumnos participen en la determinación de normas de conducta y de procedimientos para hacerlas cumplir. Los límites deben basarse en una actitud afectuosa, no punitiva.
  3. Enseñar habilidades para la vida, tales como cooperación, resolución de conflictos, destrezas comunicacionales, toma de decisiones, manejo sano del estrés, trabajo en equipo.

    Pasos 4 a 6: Construir resiliencia

  4. Brindar afecto y apoyo, es decir, dar respaldo y aliento en forma incondicional. Este paso es el más importante, ya que parece casi imposible “superar” la adversidad sin la presencia de afecto, que no necesariamente debe provenir de familiares cercanos. Lograr esto en la sala de clases requiere que el docente ocupe tiempo para construir relaciones personales con sus alumnos y alumnas, ya que significa tomarlos en cuenta a todos, estimular a los reticentes; detectar y aprovechar las fortalezas de cada uno; preocuparse e intervenir cuando uno de ellos enfrenta circunstancias difíciles.
  5. Establecer y transmitir expectativas elevadas y realistas que funcionen como motivadores eficaces, sin sobrecargar a los estudiantes. Transmitir mensajes a los alumnos del tipo “convéncete que eres capaz, esfuérzate otro poco”, “este trabajo es muy importante y sé que tú puedes hacerlo bien”. Los docentes expresan expectativas elevadas cuando establecen relaciones personales con cada alumno y se preocupan de él, cuando aplican un método de enseñanza más personalizado y cuando valoran la diversidad.
  6. Brindar oportunidades de participación significativa, dándole a los alumnos una alta cuota de responsabilidad, ya sea para fijar metas, ayudar a otros, resolver problemas, tomar decisiones, entre muchas otras. Se trata de contemplar a los alumnos como “recursos” y no como objetos o problemas pasivos. Esta participación se debe extender a la vida familiar y comunitaria.

¿Cuál es el perfil que predomina en mis alumnos y alumnas?

A continuación se presenta un cuadro -basado en las figuras 2.1 y 2.2 presentadas por Nan Henderson y Mike M. Milstein enResiliencia en la escuela (Paidós:2003) – que muestra el perfil de un alumno o alumna con rasgos de resiliencia y el de otro que necesita, claramente, desarrollar esta capacidad.

Pasos Perfil de un alumno con rasgos de resiliencia Perfil de un alumno que necesita mejorar su resiliencia
1- Enriquecer los vínculos positivos Se conecta con al menos un adulto de la escuela.

Participa en alguna actividad antes, durante o después del horario escolar.

Participa en trabajos grupales.

Tiene una conexión positiva con el aprendizaje.

No cuenta con adultos ni compañeros positivos.

No participa en actividades escolares.

No entabla relaciones cooperativas con pares.

Está privado de los beneficios del aprendizaje.

2- Fijar límites claros y firmes Comprende y respeta las reglas de la escuela.

Participa en la determinación de la reglas o normas de su sala, escuela.

Se siente confundido en cuanto a las reglas y expectativas escolares.

No le encuentra sentido a las reglas.

No participa en la determinación o cambio de las reglas o normas del establecimiento.

3- Enseñar habilidades para la vida Es asertivo, sabe cómo resolver un conflicto en forma sana, adopta buenas decisiones y maneja su estrés. No participa de un proceso sistemático de desarrollo de habilidades para la vida.

Presenta conducta inapropiada.

Rara vez es asertivo, no sabe resolver en forma sana los conflictos, no maneja bien su
estrés ni tiene habilidad para resolver problemas.

4- Brindar afecto y apoyo . Siente que recibe cariño y apoyo en la escuela.

Tiene desarrollado el sentido de pertenencia a la escuela.

Visualiza la escuela como una comunidad.

Se siente reconocido y premiado, de diferentes maneras.

Se siente marginado de la escuela.

Cree que nadie se preocupa de él.

Se siente “invisible”.

No recibe reconocimientos positivos.

5- Establecer y transmitir expectativas elevadas y realistas. Cree que toda meta o aspiración positiva puede ser alcanzada.

Demuestra confianza en sí mismo y en los demás.

Se da ánimo a sí mismo y a los demás a hacer algo “lo mejor posible”.

Tiene la sensación de que “yo no puedo”.

Se describe en forma negativa.

Tiene poca confianza en sí mismo.

Se menosprecia a sí mismo y a los demás.

Expresa limitaciones personales basadas en el género, etnia, nivel de ingreso familiar u otros factores.

6- Brindar oportunidades de participación significativa Considera que sus opiniones son tomadas en cuenta.

Ayuda a sus compañeros, realiza actividades de servicio comunitario, colabora en la vida escolar.

Se siente seguro al enfrentar desafíos nuevos.

No reconoce talentos ni habilidades personales, siente que se ignoran sus ideas, opiniones, etc.

Es pasivo.

Es apático.

Duda de su capacidad de hacer un aporte significativo en su entorno.

Actividades para realizar con los alumnos y alumnas:

  1. Investigar y comentar sobre la vida de alguna persona destacada que haya debido enfrentar y superar situaciones adversas en su vida, como Stephen Hawkins, Christopher Reeves, Hellen Keller, Rigoberta Menchú, Ana Frank, entre muchos otros.
  2. Entrevistar a alguien conocido que haya superado situaciones adversas, escribir una breve biografía sobre su vida, leerla y comentarla con los compañeros de curso.

Reflexión personal:

  1. Examina tu capacidad de resiliencia: ¿En qué circunstancias te sobrepusiste a la adversidad? ¿Quién te ayudó? ¿Qué características resilientes puedes detectar en ti.? ¿Cómo podrías mejorar tu resiliencia?
  2. Observa con atención el cuadro y piensa en el perfil de la mayoría de tus alumnos y alumnas. ¿A qué grupo corresponden: a los que necesitan mejorar su resiliencia o a los que tienen rasgos ya construidos de resiliencia? Revisa tus propias conductas: ¿ayudan a sus alumnos a mejorar en este proceso? ¿Qué podría hacer para reforzar la resiliencia de sus estudiantes?
  3. Intercambia tus experiencias con los demás miembros de tu escuela. Identifiquen lo que están haciendo bien en cada uno de los seis pasos y lo que conviene mejorar. En conjunto, elaboren un plan de acción para mejorar la capacidad de resiliencia de sus alumnos y alumnas.

 

 

 

 

Artículo publicado en la revista Aula Creativa K-4, julio del 2004.

Referencias:

  • Henderson, Nan y Milstein, Mike M.Resiliencia en la escuela , Editorial Paidós, Buenos Aires, 2003.
  • Milicic, NevaCreo en ti , Ediciones LOM, Santiago de Chile, 2001.
  • Cyrulnik, BorisLa maravilla del dolor , Ediciones Granica, Biuenos Aires, 2001.
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CiberCiudadania: Todos los niños/as tienen derecho a una ciudadanía digital

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Ser ciudadanas y ciudadanos es aprender que no somos más ni menos que nadie. Es protagonizar actos de justicia, de buen trato. Es ejercer ese doble rol del derecho y del deber. No es simplemente tener un DNI o tener edad para elegir a las personas que nos representan en la vida política. Es participar, opinar, ceder, pedir cuentas, proponer y no esperar a que las iniciativas vengan de afuera o a que no vengan para hacer lo que nos dé la gana. Es aprender a ser importantes para las demás personas y que las demás personas nos importen. Y esa importancia se mide sobre todo en hechos capaces de garantizar, no de negar, el derecho a la vida digna, el buen nombre, la intimidad de las personas y todos los demás derechos que podrían resumirse en uno solo: el derecho a ser personas diferentes e igualmente valiosas.

Hoy la convivencia y la ciudadanía no se viven sólo cara a cara, sino también a la distancia, mediada por múltiples pantallas. Todas ellas, junto con Internet y el ciberespacio, son los nuevos escenarios de la vida hoy. Allí también nos enamoramos, trabajamos, estudiamos, viajamos, compramos, y por supuesto, nos fortalecemos o nos debilitamos como seres humanos. Lo que en estos espacios se hace, no es distinto de lo que se hace fuera de ellos. No son las tecnologías ni las herramientas las que nos dan o nos quitan bienestar. Son las relaciones humanas o inhumanas que establecemos.

Es probable, y además deseable, que de la misma manera, lo que ya existe adentro se contagie afuera del ciberespacio. Si así fuera, aprenderíamos a tumbar fronteras, a acercarnos a gente distinta y distante, a construir más poderes sin centro, a tener más facilidades para expresar la opinión propia, no sólo para escuchar la ajena. Democratizaríamos un poco más la democracia.

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Grooming: Como proteger del abuso sexual a los menores en Internet

 

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Todo caso de acecho sexual se hace posible porque el acosador dispone de un elemento de fuerza sobre la víctima que pone a ésta en el compromiso de atender las demandas del depredador. Este elemento puede ser de muy diversa naturaleza, si bien el más común es la posesión de alguna imagen íntima que el chantajista amenaza con hacer pública en caso de que no sean satisfechas sus peticiones de índole sexual. Estas solicitudes suelen consistir en el envío de imágenes eróticas por la webcam pero, si hay proximidad, puede llegar a solicitarse un encuentro personal con el grave riesgo que ello implica. En ocasiones, este elemento de fuerza no existe y es la pericia del acosador la que lo crea de manera ficticia y hace creer a su víctima en su existencia. Tanto adolescentes como personas adultas pueden ser víctimas de este tipo de chantaje, sin embargo existe mayor vulnerabilidad en los menores que se ven incapaces de gestionar esta complicada situación, lo que les sitúa a merced del acosador.

Conceptos: acoso sexual de menores online e Internet Grooming

El grooming es una forma en que se manifiesta el acoso sexual en la Red hacia los menores, pero no la única. Se puede hablar de grooming cuando se produce un acecho sexual donde previamente ha habido una estrategia de acercamiento, de engatusamiento, con el fin de ganarse la confianza del menor por parte del depredador sexual para así obtener ese elemento de fuerza con el que iniciar el chantaje. Sin embargo, en muchos casos el acecho sexual no se produce de esta manera, no hay una fase previa. Ocurre, por ejemplo, cuando el depredador accede a informaciones o imágenes de su víctima usando la fuerza (robo de contraseñas, por ejemplo) o valiéndose de terceras personas o medios alternativos. Aunque en este caso el enjuiciamiento no sería el mismo por la diferente naturaleza de las acciones previas, a efectos de la víctima nos sitúa prácticamente en el mismo lugar.

Hay que destacar el papel que tiene la webcam tanto para la obtención del elemento de fuerza como para la realización de concesiones al depredador por lo que debe ser considerada un componente crítico en estos casos y, por lo tanto, una condición necesaria.

: evitar la obtención del elemento de fuerza por parte del depredador.

Si se evita que el depredador obtenga el elemento de fuerza con el que iniciar el chantaje, el acoso es inviable. Para ello es recomendable:

  • 1. No proporcionar imágenes o informaciones comprometedoras (elemento de fuerza) a nadie ni situar las mismas accesibles a terceros. Se ha de pensar que algo sin importancia en un determinado ámbito o momento puede cobrarla en otro contexto.
  • 2. Evitar el robo de ese elemento de fuerza para lo cual se debe preservar la seguridad del equipo informático y la confidencialidad de las contraseñas.
  • 3. Mantener una actitud proactiva respecto a la privacidad lo que implica prestar atención permanente a este aspecto y, en especial, al manejo que las demás personas hacen de las imágenes e informaciones propias.

Afrontamiento: tomar conciencia de la realidad y magnitud de la situación.

Cuando se comienzan a recibir amenazas e intimidaciones es importante:

  • 4. No ceder al chantaje en ningún caso puesto que ello supone aumentar la posición de fuerza del chantajista dotándole de un mayor número de elementos como pueden ser nuevas imágenes o vídeos eróticos o pornográficos.
  • 5. Pedir ayuda. Se trata de una situación nueva y delicada que conlleva gran estrés emocional. Contar con el apoyo de una persona adulta de confianza es fundamental. Aportará serenidad y una perspectiva distinta.
  • 6. Evaluar la certeza de la posesión por parte del depredador de los elementos con los que se formula la amenaza y las posibilidades reales de que ésta se lleve a término así como las consecuencias para las partes. Mantener la cabeza fría es tan difícil como importante.
  • 7. Limitar la capacidad de acción del acosador. Puede que haya conseguido acceso al equipo o posea las claves personales. En previsión de ello:
    • a. Realizar una revisión total para evitar el malware del equipo y cambiar luego las claves de acceso.
    • b. Revisar y reducir las listas de contactos así como la configuración de las opciones de privacidad de las redes sociales.
    • c. En ocasiones, puede ser acertado cambiar de perfil o incluso de ámbito de relación en la Red (bien sea una red social, un juego online multijugador…).

Intervención: poner fin al acoso sexual.

Las situaciones de acecho sexual rara vez terminan por sí mismas, siendo habitual la reincidencia en el acoso incluso en momentos muy distantes en el tiempo. Es preciso no bajar la guardia y llegar hasta el final para lo cual es conveniente:

  • 8. Analizar en qué ilegalidades ha incurrido el acosador y cuáles pueden ser probadas. Puede ser inviable probar que el depredador dispone de ciertas imágenes o informaciones o que las ha hecho públicas. También puede ocurrir que no se pueda demostrar que esas imágenes fueron obtenidas por la fuerza o mediante engaño o incluso que se han recibido amenazas. Por todo ello conviene saber en qué ilícitos ha incurrido o incurre el depredador porque ello habilita la vía legal.
  • 9. Buscar y recopilar las pruebas de la actividad delictiva: capturas de pantalla, conversaciones, mensajes… todo aquello que pueda demostrar las acciones del depredador o dar pistas sobre su paradero o modo de actuar será de gran utilidad tanto a efectos de investigación como probatorios. Se debe tener presente no vulnerar la Ley en este recorrido.
  • 10. Formular una denuncia. Con un adecuado análisis de la situación y elementos de prueba que ayuden a la investigación el hecho ha de ser puesto en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con independencia de que el acecho hubiera o no remitido.

fuente: Pantallas amigas http://www.pantallasamigas.net/

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Educacion: Scratch una plataforma para que los chicos aprendan a programar gratis

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La plataforma fue desarrollada por el MIT y busca explotar la creatividad de los usuarios. Está enfocada a los más chicos, pero apunta a cualquier persona que quiera aprender

es un proyecto y un lenguaje de programación desarrollado por un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Su objetivo es introducir en diferentes instituciones de educación los paradigmas de programación y, de esta forma, mejorar la educación y explotar la creatividad de los jóvenes.

Si bien fue lanzado en 2006, recién en 2013 alcanzó su primera versión estable y allí fue lanzada al público a través con una plataforma interactiva en Internet. Scratch es de uso libre, no tiene costo y cuenta no sólo con el apoyo de los desarrolladores del MIT sino con una gran comunidad de docentes, estudiantes y otras instituciones, como museos, que utilizan y promueven el uso de esta herramienta en el aprendizaje del lenguaje de programación.

La plataforma Scratch fue pensada para que resulte amigable para los más chicos. El proyecto está pensado principalmente para usuarios de 8 a 16 años, aunque también busca introducir al lenguaje de programación a todos los que quieran aprenderlo. La plataforma está en varios idiomas, incluso en español.

Para los que quieran introducirse en el mundo de la programación desde cero, en la Argentina también se encuentra vigente la plataforma Program.Ar que, de una forma muy similar al Scratch y a otros tutoriales virtuales, te permite ir conociendo poco a poco como funcionan los lenguajes de programación; además el gobierno porteño firmó recientemente un acuerdo con Codeacademy para dar cursos de programación en escuelas.

 

fUENTE: http://www.lanacion.com.ar/

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