Mediación Escolar: Como implementarla

La mediación escolar es una técnica que se utiliza para resolver los problemas que se presentan en la convivencia entre los chicos y chicas. En algunos centros también se usa para solventar las dificultades que surgen entre el profesorado, o entre éste y los padres y las madres.

Cuando surge un problema entre dos chicos, éstos pueden optar por solucionarlo utilizando el sistema de mediación o, de lo contrario, se aplican las normas establecidas en el centro. Si optan por la mediación habrá un compañero que ayude a que ambas partes dialoguen y encuentren una solución.

Quien hace de mediador, lo hace de manera voluntaria y antes recibe formación en temas como: el papel de los mediadores, la escucha activa, la empatía, la autoestima o el respeto y la tolerancia.

Los mediadores necesitan tener claro que no se trata de un juicio en el que hay que buscar a un culpable, sino que su papel consiste en posibilitar que los implicados encuentren una solución al problema que tienen.

Cuando dos chicos optan por la mediación se sigue un proceso en el que cada uno de los afectados explica el problema según lo vive y lo hace de manera respetuosa. Una vez expuesto los mediadores pueden hacerles preguntas para aclarar algún aspecto y, finalmente, les dirán qué están dispuestos a hacer para resolver el problema en cuestión. El acuerdo al que lleguen se escribirá en una hoja preparada para tal fin; se firmará por los afectados y contará con el visto bueno de los mediadores.

La mediación presenta una serie de ventajas, entre las que destacan: los chicos y las chicas aprenden que, de forma pacífica y mediante el diálogo, se pueden resolver los problemas; se trabajan valores como la participación, el respeto, la comunicación…; también los chicos reflexionan sobre su conducta, observan sus emociones y las de los otros; y, por último, contribuye a ir eliminando las relaciones de dominio y de sumisión entre ellos.

Asímismo la mediación muestra algunas carencias, como que en casos de agresiones graves, quizá no resulte suficiente y el profesorado necesitará implicarse; también, los detractores de la mediación dicen que se parte de una situación igualitaria entre agresor y víctima y que no debería darse así.

A pesar de estos inconvenientes considero la mediación como un buen recurso, ya que fomenta algunos valores, en consonancia con el proyecto educativo y, por tanto, estará bien ir incorporándola a los centros.

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